Lito Cruz dispara y analiza, sin anestesia, la realidad cultural de nuestros días: "El panorama de producción de la ficción argentina actual es un desastre. Y no es para menos, con todos los impuestos que está poniendo este gobierno, evidentemente que no se puede encarar un producto para poder competir con lo que viene del exterior".

En este sentido, el experimentado actor y director completó: "Sale mucho más barato comprar un cassette de los turcos, árabes o lo que sea y que son una especie de robots con una gran escenografía. En consecuencia, ante este cuadro de situación, los actores argentinos somos los primeros perjudicados. Están los esfuerzos de Adrián Suar o de Telefé que se arriesgan en alguna que otra producción, pero siempre en forma esporádica".

Lito sostuvo que más allá de la moda puntual que impone, ahora, la irrupción de las latas extranjeras, "la gente se va a cansar de estos actores robóticos (por los intérpretes de las latas) y empezará la necesidad de nuestro público de escuchar su idioma, su sentir, el espejo de esa gente común, de todos los días, de poder encontrarnos con esas historias que encontramos a la vuelta de la esquina".

Una y otra vez, remarcó que "el público se va a saturar de estos absurdos marqueses y sultanes. ¿Vamos a encontrar acaso a un sultán transitando por Lavalle y Florida o yendo a jugar al billar y tomarse varios fecas en La Academia? Por favor, ¿de qué sultán me hablás? ¿Esto es lo que nos encontramos en cada uno de nuestros mundos cotidianos?".

Activa actualidad

Lito se encuentra realizando junto con Claribel Medina, en el teatro Coliseo Podestá, de la ciudad de La Plata, la obra "Mi querido mentiroso", de la autora Jerome Kilty. La pieza trata del vínculo sentimental entre el genial dramaturgo George Bernard Shaw y la actriz británica Stella Campbell. "Se trata de una gran obra, un clásico al que adapté y que, por sobre todo, traté de echar una rigurosa mirada en el contexto que envolvió a esta pareja y sus vivencias relatadas a través de esas cartas de amor. Cada uno de estos protagonistas vivirán varias pérdidas y crisis familiares en derredor de la Primera y comienzos de la Segunda Guerra Mundial".

"Salvando distancias y comparaciones, es como lo que les sucede a Romeo y Julieta presionados por ese clima hostil y agresivo de época, tanto o más duro que el rencor de sus respectivas familias. En Argentina vivimos en los años ’70 (por el proceso militar) la Verona o Venecia que relataba Shakespeare en sus obras. Ese fue el horror de torturas, desaparecidos, de miedos, de crímenes, de todo ese infierno que nos tocó vivir. Y de repente, apareció el amor en ese grupo de mujeres estupendas que son las Madres de Plaza de Mayo que con su pañuelito blanco ejercieron resistencia a través de ese afecto incondicional a sus hijos", reflexionó como conclusión.