"Pasaremos a ser Homo espiritual"

"Los seres humanos somos los animales más depredadores del planeta Tierra. Hace a nuestra condición y esto, más allá del paso del tiempo, se torna como inexorable". Contundente en la afirmación, Fabio Zerpa busca respuestas ante estos recientes desastres naturales que nos azotan cada vez con mayor voracidad.

Y si bien los motivos los tenemos que encontrar en nuestro propio accionar, el estudioso número uno de la ovnilogía y fenómenos paranormales abre una luz de esperanza, también firme. "Sin embargo, se viene un nuevo ser humano y yo le hago una particular invocación. Vamos a vivir una etapa de gran transformación. Y pasaremos del homo sapiens, el hombre conocedor, al homo espiritual. Este va a ser generoso y sumamente atento a las necesidades del semejante. Nos vamos a basar en el principio del amor: tolerar, comprender, asistir, colaborar. Y mi mujer (Adriana) es mi alter ego, mi otro yo. Otra condición del nuevo ser humano es que será ético. Y de esta manera vamos a desterrar en lo que habitualmente nos convertimos: el Judas Iscariote: el mal amigo, el que traiciona permanentemente. Es decir que vamos a convertirnos en protagonistas de la vida, ser partícipes y tener decisiones en ella".

Siempre activo

Con mucha alegría, Fabio Zerpa se encuentra viviendo la gran repercusión que está teniendo su reciente libro "Señales en el cielo", un gran éxito editorial en el que repasa su trayectoria y aquellos episodios que marcaron la historia de la humanidad. Una y otra vez, Fabio afirma que "no se puede detener el viaje cósmico que lleva adelante nuestra cápsula espacial que se llama Tierra. Pasamos ahora a la constelación de Acuario y esto tiene que ver con la sabiduría espiritual y la libertad".

Otro tema apasionante que se abordó: "Las medidas de las pirámides de Egipto tienen, absolutamente todas, relación cósmica. Y como dijo el gran estudioso de este tema, José Álvarez López, las pirámides de Egipto son monumentos extraterrestres colocados en el planeta Tierra. Y una de las últimas predicciones de las pirámides señalaba, nada más ni nada menos, que 'en septiembre de 2001, cuando suenen las trompetas de las fiestas del nuevo año judío, empezará una nueva era'. Y esto finalmente se confirmó con la caída de las Torres Gemelas en Estados Unidos".

El mundo subterráneo también fue abordado en estos términos: "A fines de la década del ’60, un viejo chamán en la isla de Pascua me reveló que la cordillera era hueca y que vivía gente indígena de su comunidad. Lo que en un principio fue tomado para muchos como las visiones de un indio bruto, después el rigor y la investigación científica se encargaron de analizar y brindar testimonios sumamente comprobables sobre este apasionante tópico".

Fabio destaca que "los ovnis vencen la fuerza de la gravedad, la ley de la inercia, se mueven en total silencio, no hacen el menor ruido. Y todos son manejados por seres de formación antropomórfica, igual que nosotros. Pensamos que estas presencias de vida vienen de algunos de los 400.000 millones de sistemas planetarios que hay igual a nosotros en una galaxia perteneciente a la Vía Láctea. Algunas estarán atravesando la Edad Media, otros las Cruzadas o algo similar a nuestro siglo XIX. Sin embargo, otros estarán en el siglo XXV con una tecnología superadora. En consecuencia, existen alrededor de un millón de civilizaciones extraterrestres capaces de comunicarse con nosotros".

Aún más analítico, Zerpa acota: "Yo coincido con la teoría que señala que en la época del Diluvio, del hundimiento de la Atlántida, en el 2600 antes de Cristo, estos seres se fueron en la famosa Arca de Noé. Unos se sumergieron en el mundo subterráneo y otros emprendieron el viaje a las estrellas y se instalaron en los planetas Alfa y Beta de Centauro”".

Con un manto impredecible de signos y metalenguaje, Fabio mira y pone sus ojos en un punto fijo a través de un amplio ventanal. Probablemente, nos miren también a nosotros pero desde otra perspectiva. No con el afán de someter y agredir al prójimo. Con una mirada, desde lo extraterrenal, mucho más generosa y contemplativa que la nuestra, los supuestamente “humanos”