@Rfilighera

Portadora de un estilo único e intransferible, la escuela del barrio, puntualmente Valentín Alsina y Barracas, forjaron su identidad musical que luego la ubicaron como una cantante de gran proyección en toda Latinoamérica. A Patricia Sosa nada le ha sido gratuito, todo fue consecuencia de una ingente apuesta al trabajo y a las convicciones.

En los años setenta formó parte del conjunto Nomady Soul y una década después tomó el liderazgo del grupo La Torre para emprender, posteriormente, una dilatada trayectoria como solista y en la que fue ungida como una de nuestras cantantes históricas con mayor personalidad arriba de un escenario.

En charla con DiarioShow.com, la cantautora sostuvo que en tiempos de pandemia, "mi función ha sido y es, más que nunca, hacer música y hacerle compañía a la gente. Los esenciales, los trabajadores de la salud, los que ponen en riesgo su vida, se encuentran en el frente de la batalla; en tanto, en la retaguardia, estamos nosotros, los cantantes, los músicos, los actores, los que sostenemos las almas. Mucha gente, en estado de soledad, ha podido contar con la posibilidad invalorable de la música y su poesía. En definitiva, me siento muy halagada ante esta circunstancia y entiendo que ecumplí con una verdadera misión".

-¿Qué sensaciones te generó trabajar a través del streaming?

-A nivel personal, te aseguro que está bueno para nosotros, los músicos y cantantes. Sin embargo, muchos compañeros, en cambio, me habían señalado que se trataba de algo muy frío, distante. La experiencia que pude rescatar ha sido hermosa. Asimismo, me bajó una información estupenda. Por otra parte, me di cuenta y comprendí que las almas y la música no conocen de distancias. Empezamos a ver mensajes que venían de Shangai o de Filadelfia, de los territorios más remotos e impensados. Además, a través del streaming, es la gente la que te abre la puerta de su casa y sentí que estaba cantando a cada potencial espectador mirándole firmemente a sus ojos. Te juro que ha sido emocionante, se me puso la piel de gallina. 

-¿Qué balance hacés de tu participación en 'MasterChef Celebrity'?

-Muy positivo. Además, despertó en mí mucho más amor por la cocina. Y me ayudó a comprender la parte social de la actividad gastronómica. Como hace un trabajador para preparar los pedidos de 20 comensales en tiempo, forma y horario. En realidad, yo cocino bastante mejor que lo que pude exponer en la tele, ya que ahí, en plena competencia, jugás muy fuerte con el estrés del reloj que te va marcando las diferentes etapas que debes cumplir. Y los jurados son verdaderos capos, conocen mucho el tema.

-¿Por qué creés que es tan exitoso el formato?

-Me parece que a la gente le encanta ver a los famosos en un espacio tan emblemático de nuestras casas como lo es la cocina y en cómo se preparan para sortear las dificultades que se le presentan en el camino. Es un juego, en definitiva, pero se trata, además, de un formato probado en el mundo entero y con similar nivel de audiencia.

Los sentimientos

-¿Cómo podrías definir tu vínculo con Oscar Mediavilla?

-Oscar es mi amor y yo soy su amor. Tuvimos problemas como cualquier hijo de vecino, diversas dificultades y luego nos amigamos. Los sentimientos siempre estuvieron intactos. Siempre nos volvemos a encontrar, a buscar, a querer y a mimar. Hay un factor determinante para citar en el equilibrio de nuestra relación y que radica en cómo aprendimos a dominar el ego. No tengo dudas, que el ego en nuestros respectivos lugares hace mucho daño. También hay que recordar que tuvimos una época, centrada en los años 90, en la que nos peleábamos una barbaridad. Y luego vino el divorcio. Después, entonces, Oscar con terapia y yo con meditación, salimos adelante. Nos hemos convertido en una pareja que sabemos comprendernos, escucharnos y ya nunca más se da cita una pelea.

Con Oscar Mediavilla, toda una vida juntos.

-En la actualidad se habla bastante de parejas abiertas o de poliamor. ¿Qué opinión te merecen ambas posturas?

-Si Oscar me viene con un planteo de poliamor, yo le rompo la cabeza (risas). Nosotros no estamos para eso y, a su vez, me interesa aclarar que no juzgamos a nadie. Cada uno es dueño de sus libertades individuales. Realmente, nosotros no entendemos este estilo de vida. ¿Podrá ser un manotazo de ahogado cuando no está funcionando la pareja? No lo sabemos, en realidad. Además, la fórmula de la felicidad no la tiene nadie. Nosotros, ahora vivimos, cada uno en sus respectivas casas y nos está dando buenos resultados. Aunque, por el tema de la pandemia volvimos a compartir más tiempo juntos y nos fue excelente.

"Si Oscar me viene con un planteo de poliamor, yo le rompo la cabeza (risas). Nosotros no estamos para esto"

-La relación de tantos años de amistad con Valeria Lynch ¿podrá remontarse o la cosa es irreversible?

-No tenemos más relación. Aquel episodio famoso fue la gota que rebalsó el vaso. Mi recital no coincidió con el de Valeria, la cosa no fue así. Valeria tenía una fecha y yo otra. Con las chicas como Sandra Mihanovich, Los Pimpinela, Marcela Morelo, Julia Zenko, Elena Roger, nos consultamos, de manera permanente, en función de los recitales que tenemos previstos realizar, ya que contamos, en definitiva, con un público en común, y en ese momento la única manera de hacer shows era el streaming. Entonces, Valeria tenía una fecha y se le pinchó en plena actuación. Y no tuvo mejor idea que trasladarlo a la fecha en la que yo iba a dar mi show. Me faltaban 6 días y todos los artistas sabemos que semana anterior al show es la semana de la venta dura.

La amistad con Valeria Lynch, irremontable.

Aparte, yo trabajaba con 15 personas que hacían 9 meses que se encontraban desocupados. En cambio, Valeria lo hacía acompañada, únicamente, de un solo músico. A todo esto, la llamé y le pedí, por favor, que cambiara de fecha. Y me dijo: "Sabés que me estás perjudicando mucho, ¿Por qué no lo haces al día siguiente o al otro?” Y, realmente, no hubo posibilidad de llegar a un acuerdo. Insisto, fue la gota que rebalsó el vaso. Eso solo no fue el motivo del desencuentro, hay muchos motivos más. Y bueno, entonces, yo decidí alejarme, finalmente, de los lugares que me hacen daño. Me quedo con la gente que me hace bien y que, por lo menos, me quiere.

De la mano de Muscari, al teatro

Patricia Sosa es una artista marcada por la versatilidad en cada uno de los desafíos que le toque asumir. Asi sea en el canto, en la composición, en la poética de sus canciones y en la actuación. Actualmente forma parte de la obra "Perdida Mente", con dirección del realizador José María Muscari en el Multiteatro Comafi.

La historia está centrada en una jueza de la Nación que hace saber que su mente no se encuentra funcionando muy bien, motivo por el que decide juntar a las mujeres más importantes de su vida para solicitarles su ayuda.

Con el director y sus compañeras, en la calle Corrientes.

Sus compañeras de elenco son Leonor Benedetto, Karina K, Julieta Ortega y Ana María Picchio, intérpretes de gran experiencia y trayectoria. Una historia atrapante que mantiene el interés del espectador hasta el minuto final del espectáculo.

“Me tocó ser una jueza bastante corrupta”, destacó Patricia Sosa sobre su personaje. Al mismo tiempo resaltó el gran trabajo de Muscari para tratar el Alzheimer desde una perspectiva distinta y nueva arriba de un escenario: “Hacer humor con una tragedia tan grande es muy difícil y complejo”.

R.F