@perez_daro

Iván de Pineda llegó a las cuatro décadas como un hombre experimentado en los medios. Modelo predilecto de las marcas más importantes en el mundo de la moda, hoy se ha transformado en un favorito, pero de la gente.

Es que, sin dejar atrás su carrera como modelo, ahora es un conductor que ganó un Martín Fierro y se dedica al entretenimiento familiar. Su edad no se nota, según él, "me muevo siempre con alegría y con ganas de sumar, y eso el cuerpo lo siente. Todos los días son una posibilidad de sumar una historia para compartir y crecer. Una de las cosas más lindas que tiene la profesión en que me desarrollo es mantener contacto con mucha gente. Alguien que se acerca para un saludo, un abrazo, los gestos valen mucho".

En una profesión en la que el aspecto físico lo es todo, De Pineda explica que "para mí todo fue más una cuestión de actitud. Nunca me sentí un tipo cool, ni siquiera en la escuela. Con todas las cosas que me pasan, soy re normal. Me parece que eso también es la magia, porque uno también tiene una vida personal. Se trata de que más allá de la actividad profesional en la que te desarrollás, sigas siendo el mismo. Porque como se suele decir, el pasto se ve más verde del otro lado de la cerca. Puede parecer que alguien tenga todo el glamour, pero la parte humana no se puede desligar de lo que hagas".

Iván declara que el mundo de la moda, espacio en el que inició su carrera, le dio grandes satisfacciones a nivel profesional y personal. "Aprendí muchas cosas, como la oportunidad de conocer lugares, aprender modismos y giros culturales de los idiomas, gente muy talentosa, y también a poder discernir lo que quiero y lo que no. Constantemente estuve ante estímulos que te hacen diferenciar qué puede ser o no para vos y te hace ver objetivamente las cosas que hay del otro lado. Se va tejiendo una telaraña que termina siendo la red que no le permite a un equilibrista estrellarse contra el suelo. Yo los llamo mis pequeños satélites".

Es extraño que el conductor se haya visto así en un ambiente que parece superficial porque plantea máximas estéticas y de belleza. Ante lo que podría ser una contradicción, Iván exclama: "La verdad es que me supe adaptar a lo que me daba la vida, porque más allá de la imagen, o de lo que se proyecte, los modelos son entidades de carne y hueso, con sus alegrías, inseguridades, claroscuros, como todos. Muchas veces te toca adaptarte a lo que toca en tiempo y espacio, porque nosotros como humanidad muchas veces somos esclavos de nuestro tiempo y espacio. Y así tratamos de desarrollarnos con nuestras capacidades de la mejor manera que podamos, con errores, con la vida misma".

 

Ganó un Martín Fierro por su conducción. (Crónica/Moreno)

Desde ese punto reflexivo, celebra que en la actualidad haya muchos cambios en ese ámbito, con respecto a los "modelos de tallas reales" y la forma en que se consume y se vende la moda. "Es genial que hoy sea preponderante la realidad ante todo, la aceptación, la diversidad, y cosas que tienen que ver con lo cotidiano. Porque lo cotidiano pasa por lo real, y lo de todos los días pasa por lo que nos aqueja a nivel personal a cada uno. Como humanidad tenemos que ofrecer una respuesta. Desde la medicina, la economía, por ejemplo, hasta visto desde algún punto de vista que parece más díscolo, como lo es el mundo de la moda. Me parece que es muy importante romper con ciertas cosas y mentalidades".

Una vida de viaje

Iván comenzó su nuevo programa de viajes, "Privet Rusia", que se emite por TNT los sábados a las 22. El ciclo, como adelanto al Mundial de Fútbol de este año, muestra en detalle todo lo que sucede en el país euroasiático que hoy está en boca de todos.

El animador cuenta con experiencia en visitar países: "Empecé a viajar desde muy chico, no solo físicamente sino con la mente. Cuando empecé a viajar de verdad y a trabajar en la moda, caminaba por ciudades de libros que había leído de chico. No podía creer estar caminando donde caminó Edmond Dantès , o los Tres Mosqueteros, o estoy en la calle donde vivía Sherlock Holmes. Es parte indisoluble de lo que soy".