@RFilighera

Irreverente, polémico, obsesivo y, por sobre todas las cosas, creativo en la búsqueda del impacto arriba de un escenario. Así es Favio Posca, un artista que hace del humor un espacio para la reflexión y la crítica social. Una vez más disfruta las tablas en el Paseo La Plaza con su unipersonal “Lagarto blanco”, un espectáculo emblemático en su trayectoria que viene realizando desde hace 18 años, con modificaciones sustanciales en contenido.

No obstante, la esencia de la obra y su principal discurso se encuentran desarrollados con la vara mágica del inefable actor. A modo de declaración de principios, aseveró: “Nunca me propuse ser un transgresor. La clave que siempre he tenido para desarrollarme como artista es el respeto. Me interesa hablar de aquellas cosas que no son bien vistas de parte de una clase social. Es decir, hablar del comportamiento humano”.

Sin alejarnos del citado tema, estableció: “Soy una persona totalmente libre y lo mio tiene que ver con un mundo de ficciones. Me refiero a temas como la delincuencia, las adicciones, la homosexualidad, la soledad y la tristeza, sin ningún tipo de ataduras. No me dejo atemorizar ni llevar por la autocensura. Me propongo reivindicar a toda esa gente fallada que la sociedad discrimina o rechaza”.

“Siempre propuse cosas muy vanguardistas, que rompieran contra determinado molde y, en este sentido, que se ponga en evidencia la vigencia de este espectáculo me pone muy bien y me insta a recrearlo siempre con elementos que vamos incorporando de la dura realidad”, destacó en el comienzo de la charla.

Dijo más adelante que “soy muy observador de las conductas que voy delineando. Reparo en cómo se expresan, su manera de pensar y cuál es su entorno. Me interesa siempre bucear en un dibujo de sus personalidades y trato, en este sentido, de no dejar el menor detalle librado al azar”.

Más adelante se refirió a la importancia de su personaje “El perro”, fundacional en su recorrido artístico: “A partir de su irrupción fueron saliendo otras historias y roles. Ha sido el disparador de situaciones y climas que hacen a historias en común. El Perro es alguien que tiene mucho asfalto, baldosa y clubes de barrio. Adora la noche como ritual religioso y de vida, es un tipo de que lo siguen los perdedores, las almas en búsqueda de nuevas aventuras. Es un noctámbulo que con sus limitaciones y defectos brinda clases magistrales y la gente lo venera muchísimo”.

Según Posca, la fuente de inspiración del citado personaje fue “Alfredo, mi cuñado, ya fallecido, que pasó muchos años en Europa durante los años 70. Él contaba historias que me resultaban muy atractivas. Y lo hacía en derredor de situaciones muy especiales. Él me dio la fuerza y la seguridad para poder exponer, posteriormente, otros personajes”.