Por @TomasDV55 

Cuando una terrible bacteria afectó los pulmones de Marcelo Iripino, llenándolos de líquido al punto en que terminó internado en terapia intermedia por más de 15 días, el exitoso bailarín temió por sus proyectos personales, su carrera y su propia vida.

La internación lo agarró desprevenido y no en el mejor de los momentos: antes había tenido que cuidar a su suegra, su suegro y al marido de su suegra. Pero Marcelo no bajó los brazos, y lo que él entendió como "un aviso para bajar un cambio", hoy se resignifica en nuevas ganas de mirar hacia adelante, con la perseverancia que siempre lo definió, pero con mayor tranquilidad.

"Fue un bajón muy grande porque no me lo esperaba y cuando volví al escenario (hizo algunos shows unipersonales cantando) me temblaban las piernas. Yo me bajé de una fecha con un dolor que no podía caminar. Después de la operación no sabía si me iba a quedar sin aire. Pensé mucho en mi Virgencita del Sagrado Corazón que me acompaña siempre, y la verdad que cuando aplaudió el público y se prendió la luz, sentí que volvía a vivir", explica A DiarioShow.com, con una visión mucho más consciente y despojada de sus presiones autoimpuestas.

Las consecuencias de su operación son escasas pero puntuales: "Mi capacidad respiratoria es un poco menor y no me puedo exigir mucho físicamente". No obstante, con una destacada resiliencia, el bailarín y músico toma este episodio como el puntapié inicial para encarar con energías renovadas algunos proyectos y decisiones que tenía en el tintero desde hace un tiempo y que de a poco comenzaban a aflorar.

"Hoy abandono mi carrera como coreógrafo", había publicado el 15 de septiembre en su Instagram. Esa importante decisión la tomó desde la cama, a las 10 de la mañana y cuando apenas se despertaba. Su conclusión respondía a algo espontáneo pero movilizante, que según él venía directamente de su corazón.

Con ese punto final a una etapa más que relevante de su carrera, despertaba un nuevo Iripino que a algunos puede llegar a sorprender: el de cantante profesional. Con algún tiempo para meditar sobre la importancia de su resolución, Marcelo encuentra una razón más profunda, y que tiene que ver con el enfado acumulado a lo largo de los años: "Hay enojo y desapego. El enojo tiene que ver con que nunca tuve un reconocimiento de mi trabajo. Lo digo más que nada por los premios. Incluso con los musicales de Susana, que con ese equipo hemos cambiado lo que era la imagen de la televisión".

Su primer disco se titulará "Motivos" y tendrá un lanzamiento sin restricciones, con presentaciones en vivo, videoclips y pretensiones de atravesar la frontera y llegar hasta Miami. Quien supo ser uno de los coreógrafos más reconocidos del país, hoy, algo enojado con el pasado y sin adelantarse en su futuro, prefiere mirar únicamente su presente y los buenos momentos que este le augura.