@Perez_daro 

La semana pasada en estas páginas estuvo Federico Bal, hijo de Carmen Barbieri, que abrazó la popularidad de su familia y quiso cambiar su perfil para dedicarse al cine, afrontando todo tipo de prejuicios.

Sofía Castiglione, hija de Moria Casán -con todo lo que eso conlleva en el mundo mediático-, desde que comenzó a actuar fue por otro lado. Si bien no reniega de su pasado, en el que se convirtió en famosa obligadamente desde el momento de su nacimiento, hoy decide transitar otros espacios, alejada de sus raíces familiares, encontrando las propias.

“Es como dice Fito, me gusta andar al costado del camino, en realidad siempre me sentí un poco ‘outsider’, es la palabra más exacta, no es marginal, porque en castellano no tiene una definición exacta. Y me pasa de chica, porque en el colegio me sentía rara estando con gente de mi edad, porque siempre estuve rodeada de personas más grandes. Siempre me creé mi propio mundo, con gente que estaba en la misma que yo”, dice Sofía, un poco definiéndose por oposición, a DiarioShow.com.

Sofía Gala habló de todo con DiarioShow.com

 La actriz estrenó “La sabiduría”, filme de género de Eduardo Pinto, y luego de esta charla viajó a Mar del Plata para presentar en el Festival de Cine “El cuidado de los otros”, de Mariano González, que se estrena en cines el 28 de noviembre, y el largometraje animado “Lava”, de Ayar Blasco.

Además, está filmando “Existir”, un nuevo desafío. “En el cine me siento en mi casa”, dice con extrema felicidad.

Su encuentro con el séptimo arte se debe a que es una de las grandes intérpretes de la actualidad, aunque ella prefiere entenderlo de otra manera: “Siento que algo cambió en el cine argentino, lo que hace que filme bastante. La industria nacional históricamente es dogmática, como en general lo fue el cine latinoamericano, o lo que se mostraba al mundo. Siempre tenía que ser político".

"Pero hay mucho más que eso, el cine argentino es un montón de cosas que por lo general se salen de determinado patrón de interés comercial festivalero, que no se ve tanto. Se empieza a ver de a poco, con tantas películas de género que hay, a mí me parece que lo mejor que podemos hacer los artistas es abrir el campo y atravesar absolutamente todo lo que podamos", continuó.

"Algo cambió en el cine argentino, lo que hace que filme bastante".

"Eso también hace que el cine crezca. Teniendo nombres relevantes, hace que el cine de género se ponga en otro lugar. Las cuatro últimas películas que hice son de género. Se está moviendo un cine, hay un semillero que está buenísimo, y estoy feliz de ser parte”, analiza, con un gran conocimiento del ámbito que recorre.

-¿Correrte del plano “popular” es natural o una necesidad consciente?

-No planeo estratégicamente lo que me pasa, voy haciendo lo que tengo ganas. Sí quería hacer un cine dramático, serio, realista. Me encanta atravesar todos los caminos. Crear ese mundo que te proponen. Lo que es buscado para mí es atravesar todas las ramificaciones de lo que amo y crecer. La única manera de aprender es haciendo. Soy muy autodidacta. Yo hice “Alanis” (de Anahí Berneri), una película muy fuerte, que me llevó por festivales en todo el mundo y por el que gané premios.

Pero después fui a hacer “27, el club de los malditos”, que era algo muy diferente. Yo no me caso con nada, y lo que se llama el prestigio o esto y lo otro, me parece antiguo, porque esa cuestión solemne te obliga a seguir lineamientos en tu carrera. Y yo no soy solamente la persona que puede hacer un drama terrible, sufrimiento. No quiero quedarme ahí y sentirme "encasillada”.

Sofía Gala, a corazón abierto.

A pesar de sentirse contenida por el cine, sabe que es una afortunada porque “la industria es un lugar con prejuicios, pero ni más ni menos que todos los otros lugares. Cuando era más chica me molestaba qué dijeran de mí, pero ahora ese prejuicio ajeno que puedan tener algunos me aburre, porque hablan de patrones impuestos, desde un lugar de comodidad sobre lo que esperan de vos".

"Cuando te das cuenta de que jamás vas a ser lo que quieren que seas, dejás de prestarles atención a esos temas. Finalmente el trabajo uno lo hace para uno, así que si de golpe lo que es tu vocación lo convertís en una imposición, sobre lo que alguien espera de vos, perdiste. Para mí es importante abrir el juego todo el tiempo para no estancarse. Cuando hice mi primera película a los 19, era la hija de Moria, y lo fui por un tiempo largo”.

"Cuando era más chica me molestaba qué dijeran de mí, pero ahora ese prejuicio ajeno que puedan tener algunos me aburre".

Como si se tratase de un pesticida, su mecanismo de defensa es simple y efectivo: “No quiero caerle bien a todo el mundo, al que le gusta lo que hago, bien, y al que no, también está perfecto. A mí no me cae bien mucha gente, así que eso de agradarles a todos me parece imposible. Me pueden criticar por decisiones de mi vida como mi adicción, pero jamás me voy a hacer cargo, porque no me pueden culpar por quién soy, hay una idealización que no está copada”.

Sobre este asunto de “idealizar”, detalla que “ahora existe el famoso que es famoso sólo por ser. Está bien que la fama sea consecuencia de tu trabajo, pero ahora sólo promocionarte a vos no me parece que esté bueno. Yo no podría ser así. Me cuesta. Que el artista sea famoso por ser persona y no por su trabajo, me parece un delirio. Mi mamá es así, famosa y popular por actriz, conductora y porque es Moria Casán. Simplemente por eso. Y está perfecto. Pero esa cultura de famosos no está copada, no lo quiero para mí. Critíquenme por mi trabajo”.

"Está bien que la fama sea consecuencia de tu trabajo, pero ahora sólo promocionarte a vos no me parece que esté bueno".

Al respecto de esa herencia forzosa que padeció, explica que no quisiera repetir la historia: “Yo tengo una mamá famosa que me expuso y se expuso de una manera particular. Hay prejuicio siempre por eso. Pero está bueno eso, pasar sobre eso. Me pesó por mucho tiempo y quizás tenga algo que ver con mis fobias hoy, porque soy fóbica de la gente, de los lugares públicos. Me cuesta un poco estar en lugares con mucha gente. De pendeja era más cerrada, y hoy todavía me cuesta que me acerquen una cámara cuando estoy mis amigos, y que me saquen fotos”.

“Yo tengo una mamá famosa que me expuso y se expuso de una manera particular. Hay prejuicio siempre por eso".

Moria Casán junto a su hija, Sofía Gala.

Con este antecedente sobre su vida, resolvió “no exponer a mis hijos, quiero que ellos lo decidan de más grandes, mi hija quiere ir al programa de mi mamá y yo no quiero, sólo los muestro en alguna foto en Instagram, pero nada más. No está bueno. Anónimos no podrán ser, porque hoy nadie es anónimo, con las redes y los datos que hay por todos lados. Pero no hacen notas conmigo. Trato de ahorrarles los problemas emocionales que tuve en algún momento”.

LA DEPILACIÓN Y OTRAS YERBAS...

"Me parece una bol... que hayan hecho una noticia de eso!”, dice Sofía con voz fuerte, en un tono que no se puede entender cuánto tiene de bronca y cuánto de sorpresa, cuando en la charla sale el tema de una nota que hicieron cuando en una entrevista contó que no se depilaba las axilas.

Explica que quedó atónita porque “es del siglo pasado que se cuestione o se genere polémica por eso. No entiendo que hagan notas de muchas cosas que me pasan, o que ven una foto, es muy raro. Entiendo que soy un personaje popular quiera o no. Pero eso fue desapareciendo con el tiempo como muchos mandatos, está bueno que nos saquemos ese peso”.

Sofía Gala brindó una entrevista sin filtro (Jonatan Moreno/Diario Crónica).

De todas maneras, entiende que todo está conectado a que “la gente me sigue conociendo por la tele como hija de Moria, y me paran para decírmelo en la calle. Yo tampoco quiero hablar en contra de la tele porque también es un poco snob, no hay que negar que te da popularidad, sólo es algo que no me interesa, y sé que todo está ligado, porque también el mundo funciona así, con esa repercusión. Ojalá las cosas cambien rápido”.

“La gente me sigue conociendo por la tele como hija de Moria".

UN PROTAGÓNICO FUERTE “LA SABIDURÍA”

Junto a Analía Couceyro y Paloma Contreras, Sofía protagoniza “La sabiduría” -palabra que casualmente es el significado de su nombre- dirigida por Eduardo Pinto, que se estrenará en diciembre.

Narra la historia de tres amigas que deciden pasar un fin de semana en el campo, pero lo que sería un tiempo de desconexión con el mundo termina siendo una pesadilla de la que quizás no puedan escapar, si no pelean por ello.

“Sería una especie de thriller social. Es muy arriesgada y estoy feliz de ser parte de esta película”, resume Castiglione.

Sobre la experiencia del rodaje, expresó que “yo leí el guión hace muchos años, el primero, que fue cambiando, y creo que fui de las primeras confirmadas para estar en la película. A partir de que estuvo el guión final, y planteado con las compañeras, que cargamos sobre los hombros, quisimos hablar con Edu (director) de nuestros pensamientos y sentimientos, de lo que queríamos contar como mujeres. Era importante que eso funcionara"

"Es muy arriesgada y estoy feliz de ser parte de esta película”.

"Que nos hayan permitido involucrarnos en el guión, tomar decisiones para que sea la mejor manera de contar esto, qué íbamos a mostrar y vivir del lado femenino, era imprescindible para que sea claro. Uno también cuando cuenta estas historias puede caer en la ambigüedad de no saber qué es lo que querés decir con esto. La parimos a la película, todos crecimos y salimos fortalecidos gracias a este rodaje”, finalizó.

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