@perez_daro

A sus 43 años, Joaquín Furriel se ha transformado en una de las caras importantes del cine nacional. Este año, según relata Joaquín en charla con DiarioShow.com, rodó cuatro largometrajes.

Empiezo a sentir que el cine se transforma en un ámbito natural de trabajo para mí. Porque, por suerte, se me hizo costumbre arriesgar. De eso se trata, no sé si me va a ir bien o mal, pero lo intento. Sé que cada proyecto va a costar, no todas las propuestas me gustan, porque cuando leo un guión no estoy leyendo trabajo, es trabajo más algo... el potencial que tenga para vos, algo que sea diferente al lugar del que venís”, confesó Furriel.

Uno de los proyectos ya concretados es “Las grietas de Jara”, thriller psicológico que estrena el 18 de enero en los cines de todo el país. En él, interpreta a un arquitecto de mediana edad que, por motivos ajenos a su voluntad, se ve sumido en una crisis existencial.

Si bien Furriel explica que nunca hay que compararse demasiado con los personajes, indica que “a partir de los 40 hay un cambio, no sé si generalizar tanto, porque a todos les puede pasar de diferente manera. Pero te pasa algo extraño, o mínimamente particular. Yo a los 41 me fracturé la espalda y a los meses tuve un accidente cerebrovascular, entonces me vino un cachetazo muy fuerte que me hizo reflexionar sobre muchas cosas. No es lo mismo que te pasen esos accidentes a los 20, o a los 30 que a los 40. Te preguntás: ‘¿A dónde va esto?’. Hubo momentos en los que sentí miedo. A lo impredecible. Entonces, encontrarme con un interrogante tan grande te genera miedos, pero paradójicamente ahora vivo con menos miedos que antes de haber tenido esos accidentes. Porque antes tenía miedos encubiertos y los pude visualizar”.

Tras esta experiencia, el actor confiesa que aprendió a desprenderse del estrés: “Entendés que nada es tan grave. ¿Qué es lo peor que nos podría pasar? Morirnos, pero es lo que debería pasar, hacia ese lugar vamos todos. Hay un punto en el que te das cuenta de que la vaca no la tenés atada y hay que dejarse llevar un poco”.

Ante las reiteradas polémicas relacionadas con machismo y actos misóginos y sin entrar en cuestiones personales, Joaquín se refiere a este cambio de paradigma general: “Vivimos en un mundo muy machista. Y en ese sentido es muy necesario rever todo lo que se pueda para empezar a desarmar esta construcción tan machista que se hizo del mundo. Todo lo que abone para que eso sea posible yo le doy la bienvenida, creo que nadie tiene derecho a abusar de nadie en ningún contexto y desde ese lugar voy a apoyar todas las necesidades que tenga cada persona que ha sido abusada. Lo que pasa es bueno para darle luz y para que nos demos cuenta de que hay consecuencias. No debería haber impunidad. ¿Por qué uno cree que puede decirle o hacerle algo espantoso a una mujer que pasa por el lado de uno. No sé por qué tienen que comportarse así. ¿Por qué las mujeres tienen que acostumbrarse a cosas tremendas?”.