@Rfilighera

Con proyectos y desafíos en curso permanente -teatro, radio, medios digitales y televisión por venir-, Moria Casán vive la actualidad.

En charla con DiarioShow.com, reflexionó sobre “el” tema tabú de siempre: los argentinos y la sexualidad. En rigor, se habla mucho pero con poca profundidad, ya que en estos menesteres también suele haber “grieta”.

Confundimos cortejo con machismo y siempre volvemos a nuestro ADN, que es, precisamente, donde reside la mezcla y confusión, igual, en definitiva, a la biblia y calefón, cambalache, como dice el tango, sin posibilidad de redención”, arrancó Moria la charla.

A lo que agregó: “En materia de sexo, los argentinos atrasan porque tienen mandatos culturales religiosos muy arraigados y todo lo tamizan bajo una visión conservadora. Por otra parte, tienen rasgos de histeria y grandes prejuicios, no son para nada relajados”.

Entonces, ¿cuál sería nuestra “identidad” en este ámbito? Casán responde: “Estamos muy influenciados por la mezcla de etnias, casi todas sobrellevando una enorme carga de culpa. Esto hace que en el camino nos desidentifiquemos y que, una y otra vez, caigamos en la vieja sentencia de “los argentinos descendemos de los barcos”.

Hablando de la dualidad del ser humano, y la pugna entre lo masculino y lo femenino, la capocómica analiza que “los hombres hoy tienen más asumido su lado femenino, se refleja en la famosa metrosexualidad y en su transformación en amo de casa. Se invirtieron los roles, hay más mujeres que trabajan a la par de los hombres y esto hace que ellas desarrollen lo típicamente masculino. Se convierten en la mayor proveedora en el hogar y refuerza ese concepto de que ambos colocan mal la libido”.

Sobre el acoso

Es otro de los temas candentes, desatado por la denuncia de Calu Rivero contra Juan Darthés, que generó un revuelo con ramificaciones varias.

Moria opina que “el acoso larvado en forma de seducción se da más en la mujer. El preconcepto dice que la mujer levanta y el hombre se deja. Cuando viene al revés y el hombre persigue con insistencia, amorosidad y detalles, se toma como cortejo o acoso”.

Y puntualizó: “El ‘no es no’ de la mujer está lejos de ponerle un freno, porque está naturalizado en casos patológicos y generalmente termina mal. En tanto, el ‘ no´ es no’ en el hombre termina peor, como la quema del conejo (en alusión a la desgarradora escena del filme “Atracción fatal”).

El mito de la fidelidad

Otro asunto que se discute, menos abiertamente, claro, es el de las autodenominadas “parejas abiertas”. Al respecto, Moria consideró: “Cuando es algo verdaderamente establecido por ambos, es una forma de experimentar sensaciones que van sólo por lo físico, como el sado (masoquismo) y otras variantes. No está el involucre afectivo, tienen reglas que pocas veces rompen. Una de ellas es ‘prohibido enamorarse’ y no tiene que ver con la fidelidad o la inseguridad. Es una experiencia que te permite explorar lo no establecido y las reglas convencionales”.

Como siempre, “Mo”, a la vanguardia y sin pelos en la lengua.