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En el filme europeo "Clouds of sils Maria", una actriz en sus 50 años es convocada para la misma obra de teatro que protagonizó en su juventud, sólo que esta vez interpretará a su contraparte, de edad madura, y así se enfrenta al peor de los miedos: el paso del tiempo.

Algo que preocupa a todos, pero que a la gente del espectáculo aterra debido a la exposición continua, que muchas veces los obliga a parecer eternamente jóvenes. Carla Peterson, quien mantuvo una charla íntima con DiarioShow.com, juega con gracia esa experiencia de actuar a través de los años. Su trabajo comenzó a tener repercusión a mediados de los ’90; con el tiempo logró protagonizar varias tiras y llegar a hoy afianzada en la industria del cine con papeles principales.

Carla Peterson, versión 2018 (Rubén Paredes)

"A medida que pasa el tiempo es más difícil encontrar cosas que te llenen, pero como uno va cambiando, ya creciste, estás más grande, son otros roles los que jugás, siempre hay algo nuevo para frecuentar. Lo difícil es decir que no a algo que ya no habla de vos, porque no podés identificarte con ciertas cosas. Sabés que los personajes que hacés tienen que ver con un tiempo de uno, y a veces te tientan con algunos papeles, pero sabés que ya no te quedan". De esta manera, Carla describe las virtudes del madurar, poniéndose en el lado luminoso de la vida.

"Empezás a buscar cosas que te resuenen, más cosas para contar. Entonces, cada trabajo es para reflexionar; aunque sea una comedia, un drama, yo lo uso para eso. Es lo que más me gusta del trabajo del actor, la reflexión de observación y de búsquedaCuando empecé tenía un gran deseo inocente, del que después fui aprendiendo exactamente de qué se trataba. Cada vez el deseo es más maduro. Aprendés otras cosas de tu profesión, tenés más para ofrecer, opinar, explicar y contar. Vivís más cosas. Son otras las experiencias. Y siento que ahora tengo más que antes para explorar".

Lo primero es la familia

Peterson no se mueve sola desde hace tiempo, todo es en manada. Todo se decide entre ella, Martín Lousteau y Gaspar, su hijo. Ahora, pensar de a tres, por el beneficio de los tres, influye en su carrera.

"Durante muchos años cada cosa que elegía la elegía por mí. Lo que yo quería hacer, con mis tiempos. Ahora hay más cosas en juego cada vez que tengo que decidir algo. Haber vivido afuera (se mudaron a Washington cuando su marido fue nombrado embajador de Estados Unidos) significaba que había cosas que no podía hacer, pero también era una decisión que me gustaba porque siempre tuve ganas de vivir en otro país y fuera de todo lo que yo hago. Es lindo probarte por fue- ra de un lugar conocido, y esa experiencia fue muy interesante y enriquecedora".

Sin embargo, el arraigo es más fuerte: "Siempre me gustaría volver, porque sé que mi lugar es acá. Si me llamaran de un trabajo en otro lugar, aceptaría si mi familia me puede acompañar, porque no soporto estar lejos de ellos por mucho tiempo. Mi familia es indispensable. Ahora somos más los que tenemos que acomodarnos".

Si bien por ahora son tres, Carla confiesa que la idea es ampliar el número: "Hay lugar para alguien más. Nos gustaría tener más hijos. No sé si familia numerosa, tampoco sabemos un número, pero dentro de lo que se pueda... No depende sólo de uno que llegue un hijo o no, más que el deseo de tenerlo. Nos encantaría, pero bueno, ya veremos cuándo se da. Gaspar tiene cinco y no quiere tener hermanos, su mundo es este y él está bien así. Hace poco le pregunté, para ver si quería, pero por ahora no es algo que quiera, más que algún juguete raro o un iPad, no pide. Ojalá que más adelante pida un hermanito, y si lo pide, que llegue".

Feminismo

En las últimas semanas, en la televisión y las redes sociales comenzó a hablarse seriamente del feminismo, sus alcances y la necesidad de acabar con el machismo, la misoginia y la violencia de género.

Peterson se refiere a este tema con detalle, entendiendo que "es algo que me convoca porque creo que estos son momentos de visibilidad en los que uno puede opinar y decir lo que piensa, entender lo que les pasa a los demás; es un período de crecimiento y cuan- to más unidas y unidos estemos -porque el feminismo cuando se entiende bien no es sólo de las mujeres-, es un momento que tenemos que aprovechar y estar juntos para el bien de to- dos. Por suerte hay cosas que están cambiando y también tienen que ver con cómo funciona la Justicia desde diferentes lugares, y la educación. Es un tema muy amplio en el que hay que escuchar las voces que más saben y más preparadas están, y darles más espacio. De golpe aparecen en lugares rarísimos, pero que abren puertas para que todas podamos pasar por ahí".

Carla protagoniza "Recreo" (Rubén Paredes)

Sobre el rol que le interesa cumplir en este cambio de paradigma general, expone que "trato de leer cosas todos los días porque me atrapa, me mejora, me ayuda, eso es lo importante de todo lo que está pasando. Hay cosas que desde mi lugar yo no voy a poder cambiar, porque tiene que ver con la educación y las leyes, pero sí entendimos que podemos marcar temas importantes para que algo se modifique. Así que me llena de alegría escuchar amigas inteligentes que saben y me pueden explicar, que dicen lo que piensan".

"Necesitamos de esas mujeres que hace mucho tiempo vienen peleando por esos cambios, desde hace años. Es un momento en el que las cosas que eran normales deja- ron de ser normales, afortunadamente, y pasaron a ser peligrosas y no hay que aceptarlas más. Son más colectivas que antes, que se tomaban como algo individual. Más allá de lo que suceda en otros países, en Argentina tenemos grandes voces que saben cuáles son nuestros problemas, nuestras falencias y nuestros agujeros negros, que conocen de nuestra particularidad, y gracias a esas personas podemos salir adelante y no permitir que si- gan sucediendo hechos de violencia contra la mujer, y que todos seamos iguales, porque lo necesitamos".