@Rfilighera

Alejandro Awada nació hace 57 años en Villa Ballester, en el seno de una familia de origen sirio-libanés. Es hijo del empresario naturalizado argentino Abraham Awada, dueño de la marca de indumentaria que lleva su propio nombre, y de Elsa Esther Baker Yessi, hija de inmigrantes sirios.

Cabe señalar que su hermana es Juliana Awada, esposa del presidente Mauricio Macri, y tiene una hija, Naiara Awada, ex “Bailando por un sueño”. Sus comienzos estuvieron centrados en el teatro independiente a través de obras como “Teatrazo 85” y “América Hechiceza”, a lo que vino, posteriormente, un paso como actor de reparto en la producción extranjera filmada en Buenos Aires “Highlander 2” (1991).

Luego vinieron los cursos realizados con el maestro Raúl Serrano y, más tarde, su consagración en el escenario con la obra “Justo en lo mejor de la vida”, de la autora Alicia Muñoz, espectáculo en el que Awada plasmó una gran actuación, compartiendo elenco con Luis Brandoni. En la actualidad, después de superar algunos problemas de salud que lo obligaron a desertar de la obra “Perfectos desconocidos”, bajo la dirección de Guillermo Francella, ya repuesto, la actualidad encuentra al intérprete en dos valiosos emprendimientos.

En teatro, protagoniza un clásico de Carlo Goldoni, “El adulador”, y en televisión, forma parte con un impactante personaje del elenco de una de las ficciones más reconocidas de los últimos años: “El marginal”, en su tercera temporada. “Esta obra escrita en 1750 tiene componentes de la condición humana que, vaya paradoja, son reconocibles, también, en los tiempos que corren”, marcó Awada en el comienzo de la charla con DiarioShow.com.

Y agregó: “El adulador es un personaje de una ambición desmedida con un egocentrismo inmenso y, además, sin importarle el prójimo, satisface, en definitiva, su propio ego”.

-¿Es un personaje tan reconocible que resulta fácil encontrarlo a la vuelta de la esquina?

-Yo recuerdo haber conocido a alguien con las características de este personaje durante mi infancia: se trataba de un adulador por excelencia y, luego, por lo bajo, expresaba su sonrisa pícara. Uno no podía descubrir su faceta verdadera; sin embargo, él podía utilizar ambas como herramienta para llevar adelante su firme objetivo de beneficio.

Alejandro Awada habló de todo (Fernando Pérez Re/Diario Crónica).

-¿El poder de turno siempre va a necesitar de un adulador?

-Entiendo que sí, y de varios aduladores.

-Tu incorporación a “El marginal 3” forma parte, también, de otro panorama muy interesante en cuanto al abordaje de roles “jugados”.

-Es verdad, pero, sobre todo, porque estamos ante la presencia de una ficción nacional de gran envergadura temática, con valiosos resultados artísticos en la actuación y en los diferentes elementos técnicos. Por otra parte, arrancó muy bien, con un rating glorioso, liderando su franja horaria, y lo siguió haciéndolo en las otras emisiones. Además, me hace sentir muy dichoso debido a que observamos que tanto nuestro aporte como el del resto de los compañeros dejan el mejor saldo.

-¿Cuáles son las características de tu personaje?

-Es un ex boxeador que, muy a pesar suyo, se ve involucrado en una lucha contra los Borges (Claudio Rissi y Nicolás Furtado) a través de una macana que se manda su sobrino, y a partir de esta circunstancia empieza una batalla sin cuartel por el espacio de poder dentro del penal.

-¿Que sensación te arrojó grabar en los interiores del ex penal ubicado en Caseros?

-Ha sido muy fuerte rodar en ese ámbito, seguramente que muchas historias y almas se entrecruzan en derredor de una memoria carcelaria imponente y te generan mucho escozor; a mí me conmocionó desde todo punto de vista, desde lo profesional, insisto, pero aún más desde el hecho humano.

Alejandro Awada en una entrevista profunda (Fernando Pérez Re/Diario Crónica).

-Material de exportación, sin lugar a dudas.

-Por supuesto; además, la ficción argentina cuenta con una gran tradición en este sentido. Por otra parte, se está realizando una versión mexicana de “El marginal”, circunstancia que pone en evidencia que, cuando contamos con una producción de estas características, los mercados externos nos abren las puertas y nos cotizamos, en definitiva, para competir con otras producciones de gran importancia.

-¿La producción argentina está en jaque, sin con respecto a la irrupción de las latas extranjeras?

-Creo que no es tan así la cosa. A modo de ejemplo, podemos citar las que se realizaron sobre Carlos Monzón y Diego Maradona. No obstante, me gustaría que, más allá del gran interés de las productoras internacionales sobre nuestras temáticas y personajes, hubiera más ficción en la televisión abierta.

-¿Qué tipo de temática es la que te seduce más en materia de ficción?

-Soy muy abarcativo; no obstante, aquella que está referida a la problemática social es la que me moviliza desde el vamos. Es decir, hablar de nosotros mismos, de nuestra problemática y de nuestras crisis, para que nos compren afuera.

-¿El tema económico influye de manera potencial sobre el teatro?

-Es una ecuación fundamental. En las salas oficiales se resguarda el precio de la entrada y, a modo de ejemplo, te puedo decir que en la antesala del debut de la obra “El adulador”, hicimos una función gratuita y el teatro desbordó de gente; en consecuencia, el teatro no está en crisis, lo que está en crisis es el bolsillo del hombre común.

-El año pasado debiste suspender tu participación en la obra “Perfectos desconocidos” por problemas de salud. ¿Cómo te encontrás hoy en día?

-Me agarró, en ese entonces, una neumonía furiosa con desnutrición y me vi en la obligación de internarme para poder reponerme. En consecuencia, estuve una semana en el sanatorio Otamendi y continué el reposo en mi casa. Fue increíble, estuve 20 kilos abajo. Es decir que la neumonía provocó la desnutrición, la anemia me preocupó bastante, pero, por suerte, tuve la suerte de poder salir.

-¿Cómo está tu hija, Naiara?

-Muy bien, en el recorrido de su propio camino profesional. Le gusta lo mediático pero es portadora de una contundente personalidad, con mucha presencia y muy amorosa; la adoro. Paralelamente, sigue con su carrera de actriz y cuenta con dos películas realizadas de muy fuerte contenido dramático.

-Separándote de tu condición de padre, ¿cómo la ves como actriz?

-Te lo digo objetivamente: es una actriz muy responsable, sensible, que le interesa investigar en cada uno de los perfiles de cada personaje.

Alejandro Awada junto a su hija Naiara. 

-¿Tu casa es un cable a tierra?

-Sí, claro, me despojo de mi trabajo y de mis personajes, solamente me dedico a vivir. Me doy a mí mismo un importante lugar, recurro a la tecnología para descubrir nuevas cosas y evocar otras. Disfruto del cine que me gusta ver, de mis libros, de mi música, de mis amigos y de mis afectos. Y como decía Facundo Cabral: “Vuele bajo porque abajo está la verdad”.

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