@perez_daro

El país conoció a Matías Alé cuando, siendo un joven desconocido de 22 años, logró conquistar el corazón de Graciela Alfano. Y por tratarse de una de las mujeres más deseadas del país, aquel notero captó la atención de todos. Si bien esa exposición no es lo que todo el mundo desearía, el actor está muy lejos de renegar de esa relación, ya que siente que le abrió las puertas para llegar al lugar en el que se encuentra hoy: conduciendo un programa de radio, con una larga trayectoria y hasta cumpliendo un sueño de forma parte de la mesa de "Polémica en el bar".

"Siempre me tocó trabajar con gente talentosa y generosa. Tres años de revista con Carmen Barbieri, las comedias del Tano Ranni, hice 'El hombre de tu vida' con Campanella, Brandoni, Mercedes Morán y Guillermo Francella porque quedé en un casting. Hice seis 'Bailando', fui el que más hice. Me pongo a pensar para atrás y digo '¡cuántas cosas!'", comienza diciendo Matías en charla con DiarioShow.com, con un tono agradecido.

El actor a corazón abierto.

Inmediatamente recoge de su memoria más recuerdos: "Los que no saben lo que es nuestro laburo dicen que el medio es muy competitivo, que te pisan las cabezas. A mí, la verdad, en los más de 20 años que estoy me ha tocado siempre compartir con gente hermosa. Pude trabajar con Emilio Disi, con Pachu, Pablo, muchos comediantes con los que crecí. Me llaman siempre para notas, varias veces almorcé en el programa lo de Mirtha y no lo digo para mostrarme, por ego, sino todo lo contrario, porque recuerdo y agradezco cada chance que me dieron".

Él mismo hace una introducción sobre su carrera y más adelante durante la entrevista, parará para sumar un dato más, siempre contando que fue otra oportunidad que recibió resaltando la fortuna, el destino y la expresión de deseo para conseguir cosas. "La gente que me conoce sabe como soy, mi familia y amigos de toda la vida te lo puede decir, siempre fui igual, no me jacto de las cosas, cuando estaba arriba de la ola, con los chistes de '¡primer acto!', hice infantiles y al mismo tiempo teatro de revista, trabajé mucho en distintos ambientes y siempre tuve lindas experiencias".

"Si llego a un lugar saludo a todo el mundo, siempre estoy predispuesto, de buen humor, me gusta salir del teatro y saludar a la gente que te espera, o entrar a un shopping y que la gente te reconozca, porque es cariño, la gente te siente cerca. Me hace sentir bien", reflexiona sobre la popularidad.

Con la misma honestidad, admite: "Siempre quise ser artista porque siempre fui muy cholulo. Nosotros veraneábamos en Miramar con mis viejos y ellos sabían que una o dos veces por semana me tenían que llevar a Mar del Plata, no para ver las obras porque no teníamos plata, pero me dejaban en las puertas de los teatros y se iban a tomar un café mientras yo esperaba que salgan los famosos, Emilio Disi, Tristán, Guillermo Bredeston y Nora Cárpena, entre otros Mirá las vueltas de la vida que hice radioteatro por cuatro años con ella".

Fue el famoso que participó más veces en "Bailando por un sueño".

Luego rememora varios momentos clave en su vida: "Me acuerdo que un día estaba esperando que salga Facundo Arana y la gente se le tiraba encima. Ahí dije 'yo quiero que mi vida sea así'. Siempre soñé con ser reconocido. No sé si famoso porque famoso puede ser cualquiera. Lo lindo es que se te acerque un chico y te diga que se acuerda de tus chistes cuando estaba en el colegio. En Chaco, una pareja me dijo que tuvo un hijo al que le pusieron Matías por mí".

Matías Alé: “Antes yo no paraba de laburar y generar cosas. Ahora trabajo para vivir bien, y no me vuelvo loco atrás de una zanahoria como antes”.

REINVERSIÓN

Luego de un tiempo de parate total, al inicio de la cuarentena, su rutina cambió: "Hice un programa de radio por Instagram. Y después me sumé a Radio Colonia para el programa 'Distancia social', y volví a mi departamento para no complicarla a mi vieja. También abrí mi heladería en Belgrano y empecé una app de delivery con unos amigos. Estuve muy activo y pude reinventarme en varios sentidos. Se me fueron dando un montón de cosas personales y profesionales. Tengo que ser agradecido con la vida. Mis amigos están bien, mi mamá y mi hermano también, la verdad que no puedo renegar de cómo la pasé".

Matías Alé: “A mi papá se lo llevaron un 6 de enero, un día de Reyes. Comía bien, entrenaba, se cuidaba, era profesor de karate. Lo extraño mucho”.

En 2016 el actor tuvo que ser internado en dos ocasiones por un brote psicótico que le provocó un delirio místico. En el medio se separó y se apartó de los medios por un largo tiempo. Si bien dice que pudo enterrar esos problemas para siempre, reflexiona que de todo ello aprendió grandes lecciones: "Uno empieza a valorar otras cosas cuando vive un infierno. Cuando estaba enfermo me fui a vivir a la casa de mi vieja después de lo duro que fueron mis internaciones, mi mamá venía, se arrodillaba frente a la cama y me acariciaba la frente hasta que yo me dormía todas las noches. Eso me hizo dar cuenta de cómo estaba y cuánto necesitaba ese afecto".

También descubrió que no todo es trabajo: "Antes yo no paraba de laburar y generar cosas. Ahora trabajo para vivir bien, y no me vuelvo loco atrás de una zanahoria como antes. Si yo necesitaba 10 para vivir, trabajaba para 30. Hoy si necesito 10, trabajo para 7 y los otros tres los pido prestado porque el tiempo y la vida no se compran. Antes no podía ir a un casamiento, a un cumpleaños ni pasar un día en la pileta con mis amigos porque siempre tenía que viajar".

Finalmente, lo conecta con el presente: "Lo que me pasó es similar a lo que nos pasa ahora. Sentimos que nos sacaron siete, ocho meses de vida. Yo estuve dos veces guardado sin poder ver a mi gente, 45 días la primera vez y 23 la segunda. Y cuando salís entendés que lo más lindo del día es poder sentarse en un café con amigos a hablar de la vida. Hay cosas que pasan a otro nivel. Este encierro fue leve. Cuando estaba internado, con mis compañeros de la clínica, que era toda gente divina, pero no dejás de sentir que estás privado de tu libertad, por tu propio bien. Eso me sirvió y ahora sé cómo transitar el día encerrado. Fue como un aprendizaje, algo premonitorio quizás".

Su mamá Helena es quién siempre lo protegió y cuidó cuando lo internaron.

UN CAÑO

Hace unas semanas Alfano elogió a Matías al decir: "Yo tenía 46 años, él tenía 22; pobrecito tenía que venir a vivir a mi casa, que le pagara las expensas, pero era un caño que te morías". Al respecto, sin sentirse mal por el comentario, indicó: "Graciela es un sol, siempre tiene una palabra de amor para mí. Vivimos diez años muy importantes. Han sido los diez años más importantes que tuve con una pareja. Viajamos, nos divertimos con la familia, sus hijos y su mamá".

Refiriéndose a su estado o su performance de aquellos tiempos, resume: "Es un ícono, que lo diga ella, que más allá de lo que yo podía ser en lo estético con 22 años, siento que también hace referencia a mi personalidad y a como nos entendíamos". A sus 43 años, ante la consulta de DiarioShow si se siente "un caño" en la actualidad, responde: "Que se yo, yo me siento bien, obviamente me gustaría estar mejor pero siempre uno trabaja para estar mejor. A lo 22 era un caño, ahora no sé, un cañito sería".

Graciela Alfano fue su gran amor pese a la diferencia de edad.

En ese momento, cuando comienza a hablar de su edad actual, cambia el tono y desarrolla: "Ahora tengo 43. Trato de cuidarme y bajar de peso, no por lo estético, sino porque mi viejo falleció a los 45 muy joven, de un paro cardíaco, y eso puede ser hereditario. Me hago controles, trato de cuidarme porque la brecha entre la edad que tengo y la que tenía mi viejo cuando murió cada vez se achica más".

Recientemente Matías lo recordó en sus redes sociales, al cumplirse un aniversario de su fallecimiento. "Se lo llevaron un 6 de enero, un día de Reyes, por eso siempre digo que los reyes necesitaban un rey más. Comía bien, entrenaba, se cuidaba, era profesor de karate así que fue muy raro que se me vaya tan de golpe y tan joven. Lo extraño mucho y trato de seguir sus pasos".

NUEVO TRABAJO EN "POLÉMICA EN EL BAR"

"ES UN ESPALDARAZO EN MI CARRERA"

"Polémica es un programa que miraba mi papá, y yo crecí viéndolo. Así que estoy muy contento de que me hayan convocado y agradecido a la gente de América, a la gente de Kuarzo, a Gustavo Sofovich", exclama con emoción por poder sentarse en la mítica mesa.

Sobre su función en el programa aclara: "Hay que estar en sintonía, no adelantarse, no pisarse, mantener la armonía. Es un programa que viene hace tiempo, ya tienen un equipo así que el ensamble es complicado".

Finalmente, asegura que puede ser estresante pero con una gran recompensa: "Es una responsabilidad porque es parte de la historia de la tvele. Para mi carrera es un espaldarazo enorme. Aunque dure una semana o un año, tener la posibilidad de decir que estuve en esa mesa es un regalo del cielo".

Matías Alé se destaca en "Polémica en el Bar".

LA VIDA AMOROSA

"EL AMOR PASA TODAS LAS BARRERAS QUE EXISTEN"

Luego de su relación con Graciela, el artista tuvo varias parejas conocidas, como Silvina Escudero, Andrea Estévez, Floppy Tesouro y Celeste Muriega. Hace poco reconoció que tuvo un affaire con María Fernanda Callejón, y hasta se casó con Maria del Mar Molar, aunque se separó al poco tiempo. En la actualidad asegura que su corazón no tiene dueño: "Estoy tranquilo, me cuidé mucho. Obviamente siempre uno tiene compañeras de la vida con las que habla o se junta a tomar un café, pero en estos meses no tuve nada que me comprometa emocionalmente".

Junto a la cordobesa María del Mar, el matrimonio duró pocos meses.

"Hay que esperar al final de la cuarentena y de la pandemia a ver si aparece un nuevo amor en mi vida. Estoy abierto a enamorarme, la mujer es lo más lindo del planeta y el estado de enamoramiento es hermoso. Hace mucho que no me pasa y me gustaría volver a sentir ese cosquilleo en la panza", continuó.

Matías Alé: “Graciela es un sol, siempre tiene una palabra de amor para mí. Vivimos diez años muy importantes,los diez años más importantes que tuve con una pareja”.

Con algunas malas experiencias románticas, Matías podría tener algunos requerimientos especiales para empezar una relación, y sin embargo apuesta ciegamente al amor: "Cuando te enamorás no importa la edad, la profesión, el sexo. Si te enamorás de alguien los melones se acomodan sobre la marcha. No hay que pensar en un prototipo o una relación perfecta. Yo he salido con una maestra de jardín de infantes, he compartido momentos con una chica que trabaja en una cabina de peaje, no tuvo notoriedad porque no eran conocidas quizás. Pero no tiene que ver. Cuando uno se enamora, de forma fulminante como me ha pasado, el amor pasa por arriba todas las barreras que pueden existir".

Por D.P.

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