@tomasdv55

En tiempos de redes sociales, videojuegos y realidad virtual, el ilusionismo puede parecer para algunos una redundancia anticuada en la que ya nadie se interesa. Pero como sucede generalmente con las cosas que valen la pena, la magia no pasa de moda, y la consistente carrera del reconocido Mago Boridi es muestra cabal de que el arte del engaño y la fantasía no se va a ningún lado.

Con más de 25 años de carrera, premios internacionales, espectáculos en Las Vegas y distintas partes del mundo, y una escuela en Ramos Mejía que él mismo dirige, este artista cree fervientemente que la magia es, para aquellos que sueltan las estructuras y se dejan interpelar por los "juegos" -como los llama a los trucos-, un arte único e incomparable.

Permitirle resurgir al niño que cada uno tiene adentro es la clave que el mago lucha constantemente por descifrar en cada espectáculo y, a pesar de que la escena teatral atraviesa un contexto poco favorable en general, los shows de Boridi no paran, y los niños siguen apostando por la magia con la misma atracción de siempre.

Talento puro.

Así lo ve este artista en su recientemente inaugurada escuela de zona oeste: "Abrir esta escuela fue todo un desafío, pero por suerte la repercusión es muy buena. Hay lugares para ensayar y ‘magiar’, como le decimos nosotros, clases para principiantes y avanzados. Pueden venir desde los 9, 10 años en adelante y les doy videos y ejercicios para que practiquen los juegos. Algunos lo toman como un pasatiempo y otros lo sienten como una vocación, pero el espacio es para todos".

Detrás de las luces, las galeras y los trucos hay un "lado oscuro" de la magia, un tanto más melancólico: "Los magos somos personas solitarias. Hay que ensayar, mentalizarse. Hay momentos creativos para compartir y probar los trucos, pero al final del camino el armado de la performance se hace en soledad, con el espejo".

No obstante, el encierro tiene su recompensa al enfrentarse con un público que espera y quiere ser sorprendido. Boridi tiene buenas noticias para ellos: "Los trucos son inagotables. El límite lo pone la imaginación, no hay nada que no se pueda hacer. Es más difícil asombrar a la gente, pero la magia no tiene límites, se va de las manos".