Por Ricardo Filighera
@Rfilighera

Presenta ahora en Mar del Plata la segunda temporada de la obra “Otra vez sopa”, luego de su paso por Buenos Aires y por todo el país. Excelente oportunidad para charlar con Enrique Pinti sobre historia, país, actualidad y políticos. Con la agudeza del actor y sin anestesia.

“Sea cual fuere el gobierno, el matiz ideológico, la tendencia económica, no podemos salir nunca de la deuda externa, de la inflación, de las tasas de intereses y de la desvalorización de la moneda. Y la verdad es que se aplicaron todas las fórmulas. Y esto se lo remarco a la gente. Lo que sucede es que lo que se aplica son cosas mixtas. El populismo tiene base liberal y así, en consecuencia, en la forma inversa, sucede con las otras tendencias”, puntualizó el artista en el comienzo de la charla.

-Hace poco Mauricio Macri, durante sus vacaciones, dijo: “Me toca ser antipático, no me gusta, pero es lo que Argentina necesita”... ¿No se percibe como altisonante?

-Aparte de altisonante, es repetido, no es ni siquiera original. Es lo que dijo (Álvaro) Alsogaray con el pizarrón cuando estaba la televisión en blanco y negro. Es como lo que se les decía a los chicos con un remedio feo pero que les iba a servir. Te tratan como a un infradotado y nos quieren convencer que lo que están haciendo es para nuestro bien pero hay que sufrir para tenerlo. Y venimos sufriendo desde hace varios años. Y a un jubilado no se le puede decir que ahora, con esta reforma, usted va a ganar. Cómo le vas a hablar de futuro a una persona de 85 años. Se lo tenés que arreglar en este momento o el mes próximo.

-Muchos funcionarios hablan del gran esfuerzo por el país y, tienen, sin embargo, inversiones o empresas offshore en el extranjero. ¿Cómo lo analizás?

-Es la contradicción eterna y permanente. Acá la Justicia funciona siempre cuando el gobierno se fue. Entonces, lógicamente, siempre estamos viendo qué pasó con el gobierno anterior. Nos enteramos de los robos del gobierno anterior porque la Justicia acciona contra los poderes, la gente y el abuso cuando esa gente no tiene poder. Mientras tienen poder, encajonan esos expedientes, las cosas vencen y no pasa nada. Ahora, cuando el gobierno se va empiezan a salir las cuentas offshore, los hoteles que no estaban vacíos y estaban llenos, los acomodados, los hijos y los entenados. Seguramente, cuando termine el ciclo Macri, los jueces se atreverán, con otros partidos, todo lo que pasó, lo que hicieron y no hicieron. Entonces, la Justicia llega diez años más tarde, cuando los que robaron tienen la plata a buen resguardo. Los pueden poner presos pero tampoco dura tanto esa condena ya que luego viene una amnistía, un arreglo o una transa.

-¿Cómo observás a Cristina en ese proceso entre actividad política y acusaciones judiciales?

-Cada uno se aferra a su historia, a sus derechos y a sus fueros. Ella es senadora nacional y lo va a seguir siendo como sucede con (Carlos) Menem. El siguió con sus bancas, más allá de la venta de armas a Ecuador y Croacia y la explosión de Río Tercero, episodios espantosos. Siguió con su banca y Cristina continuará en su banca. Por otra parte, yo creo que no será una oposición válida ya que estuvo muchos años en el poder y esto desgasta. Yo creo que si el justicialismo no encuentra una verdadera plataforma diferente a los que están en el gobierno, no tiene futuro.

-Si resucitaran Arturo Illia y Raúl Alfonsín, ¿cómo verían al radicalismo actual?

-Entiendo que lamentarían mucho lo que está pasando. Hay que tener en cuenta que el radicalismo ya desde la caída de (Hipólito) Yirigoyen se bifurcó y ya hizo una serie de transas y siempre fue un partido que transó con todas las dictaduras y con todo lo que dijo. Como siempre fue un partido moderado, entonces prefería siempre el no enfrentamiento, la no grieta. Prefería pactar para lograr cierta paz social. Entonces, ahora siguen con esa tradición. Pienso que Illia y Alfonsín los criticarían de manera muy fuerte porque una cosa es pactar y otra cosa es bajarse los calzones