@RFilighera

Beto César suscribe aquella premisa que desde los propios orígenes de nuestra escena señala que, en materia de espectáculos, no existen roles mayores o menores, solamente se dan cita trabajos buenos o malos. Y, en este sentido, el actor nacido en la escuela de la revista porteña viene realizando, desde entonces, una dilatada profesión apuntalada por el esfuerzo y la iniciativa propia. Precisamente, ahora se encuentra de gira por todo el país con la comedia “Mentiras verdaderas” luego de su reciente paso por Mar del Plata.

Sostuvo que “uno de los grandes atractivos de este recorrido que estamos haciendo radica en que visitamos pueblos, muchos de ellos a veces postergados por las grandes producciones, en donde damos presencia del teatro argentino y, en consecuencia, el público tiene la oportunidad de contactarse con aquellos actores de manera directa. Si bien somos una compañía pequeña, movilizarnos, a modo de ejemplo, hacia el sur significa un gasto importante, no obstante, a todos nosotros nos guía, además de la necesidad imperiosa de la subsistencia diaria, la pasión irreductible por las tablas”.

-¿La comedia genera, sobre todo en tiempos de crisis, una audiencia cada vez mayor?

-Por supuesto, en estos tiempos que vivimos desde todo punto de vista, el género de la comedia cumple con varios objetivos: hacerle pasar un momento agradable al público y alejarlo de la locura cotidiana durante dos horas y, además, ayudar a la gente a que pueda reflexionar de manera sencilla, con mucho humor y sin golpes bajos. El personaje central es un tipo común que miente de manera permanente y que, por esa raras paradojas de los tiempos que nos tocan vivir, podría ser un político, también, con su habitual dósis de mentira patológica a que nos tienen acostumbrados.

Un galardón digno para exhibir: Beto César acaba de cumplir, en marzo, 50 años con la actuación desde aquella vez que subió por primera vez a un escenario, puntualmente en el teatro Liceo con la obra “Institutriz último modelo”, espectáculo de los hermanos Pelay, cuyo elenco estaba integrado por Osvaldo Pacheco. El intérprete recordó que “mi padre debió firmarme una autorización para este trabajo ya que era menor de edad y, a partir de este debut, nunca más me bajé de un escenario. Mi trayectoria está enmarcada por la perseverancia en una actividad que, precisamente, tiene altibajos profundos. Yo, a diferencia de otros actores, tengo la suerte de no sufrir la inactividad laboral. En este sentido, cuando no soy convocado, agarro mi valija y salgo a realizar mis shows unipersonales. En ellos aplico toda mis perfiles histriónicos: canto, baile y actuación".

-Entonces, ¿en qué categoría actoral te ubicamos?

-Soy un busca, palabra que a veces ha sido interpretada de mala manera, pero que a mí me enorgullece ya que pertenezco a esa camada de antiguos intérpretes de legua que, caravana mediante, llevaban distracción a los pueblos con apenas una guitarra y su enorme fuente de recursos. Cada uno tiene un fuego sagrado que sabe explotar muy bien en este negocio; el mío es la vena del humor pero no tengo dudas de que, por otra parte, podría transitar, en algún momento el drama.

-¿Qué panorama te merece la tevé de nuestros días?

-La televisión es nada más ni nada menos que el fiel reflejo de lo que nos sucede como país. En la actualidad tenés los noticieros para amargarte y el humor, en líneas generales, prácticamente no existe. En consecuencia, la mayoría de los actores se vuelcan hacia el teatro en todas sus posibilidades.

-¿Qué opinás de la superpoblación de ficciones extranjeras?

-Las latas extranjeras forman parte de una realidad contundente, pero también es justo señalar que, a través de estas ficciones, tiene trabajo muchísima gente que se ocupa del doblaje. Como reflexión te puedo asegurar que, en otras épocas, no podías entrar a un canal si no mostrabas tu foja de servicios, hoy en día, en cambio, me animaría a decirte que ya ni existen los canales.

Con Carmen

Beto César y Carmen Barbieri fueron pareja durante casi cuatro años, se separaron y se volvieron a juntar, pero sólo por trabajo ya que la capocómica invitó al humorista a compartir escenario en la obra “Barbierísima”. 

En medio de los rumores sobre el resurgimiento de la pasión entre ambos, Beto había explicado la relación en el programa de Chiche Gelblung. “Con Carmen hablo mucho de trabajo, ella se aboca mucho al trabajo. La quiero muchísimo, ha sido una mujer extraordinaria, que lo es hoy en día. Yo tengo a mi mujer, con la cual no quiero despreciar ni una oportunidad. Cada vez tengo menos minutos con mi mujer. Ella me exige calidad, no cantidad. Sabía lo iba a suceder”, explicó César, quien se refirió a los rumores que iban surgir cuando él se incorporó al staff de Carmen.

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