@tomasdv55

A cuatro años del furor que consagró a la cumbia pop dentro de la industria de la música bailable rioplatense, Fer Vázquez y el grupo que lidera, Rombai, son el único estandarte en pie, en épocas de trap y colaboraciones. No obstante, manteniendo su esencia sonora, el grupo hoy se revisita a sí mismo con una nueva formación, otros sonidos y objetivos todavía más grandes.

“Necesitábamos proponerle algo nuevo a la gente que ya nos conocía. Por eso estuvimos mucho tiempo pensando cómo tenía que sonar este nuevo Rombai, si más orientado al reggaetón, al trap o seguir con nuestra cumbia de siempre”, cuenta Vázquez.

El resultado que encontró quien también fue fundador de Márama y Dame 5, fue un matiz que sostiene la base de su cumbia y la combina con la sonoridad propia del género urbano, expresado a la perfección en “Me voy”, su último single.

“Una banda de rock hace 40 años podía mantenerse en su mismo estilo durante años. Hoy hay que saber reinventarse todo el tiempo porque la gente va pidiendo cosas nuevas todo el tiempo. Eso me lo tomo como un desafío”, reflexiona.

La incorporación de la boliviana Megumi Bowles y la colombiana Valeria Emiliani, sólo sustentan esta idea de darle aires frescos al grupo que pretende volver a los escenarios a fines de este año. Fue Fernando quien juntó a Agustín Casanova con el resto de Márama, para conformar la “boyband” uruguaya que este año se disolvió. “Yo a Agus lo invité para que sea mi socio en Márama, algo que fue un gran negocio para los dos y una etapa divina”, recuerda el vocalista. Es que Casanova le inició a su ex amigo una demanda laboral por 1,5 millón de dólares, noticia que tomó por sorpresa a Vázquez, ya que -como aclara- “repartían las ganancias en partes iguales”: “Es algo que nunca pensé que fuese a pasar y me generó mucho dolor”.

El final de su relación societaria y personal se dio por un cambio de manager. “Agus se quedó con el manager anterior, Enrique Quinteros, que para mí hizo las cosas mal y realizó una mala gestión”, rememora el cantante.

Para él, es el propio Quinteros quien está detrás del juicio: “Seguramente él lo haya influenciado para que haga esto. Agustín está al lado de las personas equivocadas. Yo lo conozco y esto no me parece que haya sido una iniciativa de él”.

“Siento que no es justo y es deshonesto”, agrega Fer luego y añade, conciliador: “Si fuese por mí lo solucionaría en privado con Agustín”.