@rfilighera

Francotirador de sus convicciones más íntimas. En el juego de la democracia, elige el debate pero con la capacidad del conocimiento del tema. Y en el escenario plasma su arte, de la misma manera que su militancia en la vida y en la política. En charla con “Crónica”, Gerardo Romano puso el escalpelo y operó en profundidad, sin anestesia, sobre las grandes cuestiones que forman parte del devenir histórico de nuestro país.

En primer término, lo consultamos sobre qué tipo de balance dejó la marcha del 25 de Mayo, en relación a los reclamos y en la que tuvo fuerte protagonismo gran parte de la comunidad de los actores. “El balance ha sido desagradable desde la mirada que le puso el oficialismo. En vez de tomarlo como un acto pacífico, democrático y solidario, donde expresamos nuestras desavenencias en relación a la contratación con el FMI, lo único que recibimos, mejor dicho lo que yo recibí, fueron calumnias de la doctora (Elisa) Carrió en las que me imputa haber recibido plata del gobierno de Cristina (Kirchner) y definirme como golpista, por dar una opinión contraria al partido gobernante”.

-Estamos, entonces, en la no aceptación del disenso.

-Pareciera que no. Y no hay ninguna excusa al respecto, porque se trató de un acto solidario, fraterno y pacífico. ¿Donde está, entonces, el golpismo del que hablan?

Gerardo Romano (Pablo Villán - Diario Crónica)

-¿Esto agudizó, aún más, las diferencias existentes, la grieta, en la sociedad?

-No, esto lo agudizó el gobierno con las medidas que toman; puntualmente, el tarifazo.

-Estamos ante la presencia de proyectos que, en definitiva, hemos visto en películas anteriores.

-Uno de los roles del Estado es administrar los ingresos de las respectivas empresas y acá, los ingresos, se redistribuyen desde los más pobres a los más ricos. Y lo veo mal porque el rol del Estado, reitero, es, precisamente, desde lo político, balancear las diferencias que hay entre ricos y pobres; ser mediador y poner el acento en esa inequidad, en esa diferencia. Lo que observamos es que les quitan a los pobres para dárselo a los ricos.

-El presidente Macri señaló, precisamente, que no había alternativa alguna para este plan económico.

-La alternativa es que los ricos paguen bienes personales y los pobres no paguen ganancias. Que los jubilados ganen bien, como un ser humano normal, y los agroexportadores paguen retenciones.

Gerardo Romano (Pablo Villán - Diario Crónica)

-Ante este panorama, resulta harto complejo la aplicación de consenso alguno.

-Ningún consenso posible.Yo puedo explicar por qué la patria está en peligro y dar todo el cuadro de situación pero el gobierno no tiene la grandeza de poder escuchar. Tampoco sé si la tenía Cristina...

-¿Cómo es el tema en este sentido?

-Puntualmente, porque tampoco buscaba consensos.

-¿Hacia dónde vamos con este panorama, en consecuencia?

-Vamos hacia el Fondo Monetario Internacional, vamos hacia la horrible circunstancia de que no hayan bajado el déficit fiscal y que la balanza comercial arroje saldo negativo; vamos hacia el abismo que significa pedir plata para pagar deudas; vamos hacia el déficit permanente; vamos hacia la apertura comercial indiscriminada de importaciones, lo que permite que unos señores puedan tener un auto importado, mientras que todo el pueblo argentino tenga que pagarle al Fondo en dólares. Vamos, también, hacia otro abismo, en donde un sector gasta diez mil millones al año en el exterior para que lo tenga que pagar el común de la gente que viaja mal y carísimo en el transporte público.

"La alternativa es que los ricos paguen bienes personales y los pobres no paguen ganancias"

En gira por todo el país 

En su cuarta temporada, Gerardo Romano se encuentra de gira con el espectáculo “Un judío común y corriente”, del autor Charles Lewinski y que cuenta con la dirección de Manuel González Gil. Un judío alemán que vive en Alemania es invitado por un profesor de historia de escuela secundaria a mantener una charla con sus alumnos, quienes, luego de estudiar el nazismo, quieren conocer a un judío en persona. El protagonista se cuestiona qué es ser un judio común en la sociedad de nuestros días y presenta su visión sobre la problemática contemporánea de los judíos fuera de Israel y los problemas que se plantean para un judío vivir en un país cuya población vive bajo el pesos de las consecuencias del nazismo. Dicha obra se podrá apreciar en el teatro Roma, de la ciudad de Avellaneda, el próximo 29 de junio, en tanto se realizará en el auditorio de la AMIA, el 19 de julio. Una propuesta para entretenerse, pensar y debatir sobre un tema candente en los tiempos que corren.