@Perez_daro

"El mundo es una pesadilla constante”, dice Enrique Pinti al comenzar una charla con DiarioShow.com.

Desde el lado de la cultura y el humor, su vida profesional dedicada a la sátira política genera tanto respeto como tristeza, por su crudeza y veracidad.

El actor describe que su vida siempre estuvo signada por la crisis: “Nací en 1939, justo cuando empezaba la Segunda Guerra Mundial. A los 8 años me enteré de todo lo que había pasado Europa, del Holocausto. Nosotros decíamos nos salvamos, hasta que te hacés grande y ves que las pesadillas empiezan a desarrollarse acá. Al pasar por tanta dictadura, tanta represión y después por una democracia tan débil, que no sabemos usar, las cosas se repiten. Uno dice ´bueno, la pegué yo porque estoy feliz y tuve una vida buena, pero no la pegamos nunca como ciudadanos´. La gente que tiene 30 o 40, se vuelve loca. Porque votás una vez, otra, y otra, y la parte política, la económica y la social, no funcionan bien, en un país que tiene todo como para que funcione”.

El análisis del artista (Diario Crónica)

Un grupo de actores convocó a una marcha para hoy, en Plaza de Mayo, para cantar el Himno en contra de la negociación del gobierno con el FMI, y así se reabrió la “grieta” en el rubro artístico.

Al respecto, Enrique analiza: “Tenemos derecho a expresar nuestras opiniones, con ese respeto elemental de no joder a nadie. Si no te gusta que mañana vayan a cantar el Himno, fenómeno, decí que no te gusta. Pero decir que son ‘ratas’, ‘inmundos’, ‘porquerías’, eso te lo podés guardar en el cu.... Realmente no agrega nada si no se respeta. Se desvirtúa el problema. En vez de hablar de las razones por las que uno está contento o descontento, nos insultamos entre nosotros. No es positivo. La gente está tan obnubilada que tiende a desautorizar al otro. Juan Acosta los destruye diciendo que son unos vagos de mier..., Lanata que son unas ratas, y Casero que muchos se fueron a trabajar a Europa mientras estaba el gobierno de los Kirchner. Alfredo Casero es un gran cómico, creador importantísimo, nada más tiene ideas raras, es muy urticante, pero ha sido muy importante para el humor más allá de que no estés de acuerdo con nada de lo que dice. Hasta la gente que está en la cultura se está volviendo loca”.

Igualmente, el artista extiende ese pensamiento a la sociedad en general, asegurando que “dicen ‘si no hacemos quilombo, no se arregla el problema’. Pero la gente que tiene que arreglar los problemas, anda en helicóptero, se garcan en todo lo que pasa. El problema es la gente de abajo, la clase media y baja. No podemos terminar peleando entre nosotros. A los de arriba les conviene”.

En ese sentido, entiende que su faceta conciliadora viene desde su infancia: “La grieta estuvo siempre, yo la viví en mi casa de chico con mi papá, antiperonista a muerte y mi tío, peronista. Y se la pasaban peleando todos los domingos. Se amaban pero había batallas campales. Nunca llegaban a ningún acuerdo. Era inútil pelearse. Ninguno de los dos tenía razón por completo. Me crié en ese tipo de divisiones. Se relega el sentimiento por ideas políticas, y ya de grande te das cuenta que nadie se merece la eterna condena ni el eterno perdón. El odio no lleva a nada”.

Nuevo repaso por la historia

Pinti volvió a la pantalla chica con un microprograma en la TV Pública en el que, fiel a su esencia crítica, repasa la historia a través de sueños imaginarios que van desde la época colonial hasta la actualidad. Por ello, lleva el nombre “Del Cabildo al shopping: Pesadillas de la historia argentina”, es un ciclo animado, y su guión está adaptado de un libro de Enrique, editado en 2002.

(Diario Crónica)

Al respecto, contó: “El primer episodio se llama ´El cementerio de los vivos’. Estoy en un cementerio y está Sarmiento, Mitre, que escribió la historia argentina, San Martín, que es intocable, Belgrano que no es militar, hace lo que puede y muere joven. Después está otro idealista que es Moreno, que no se sabe si lo mataron o se suicidó, tipo Nisman. El villano es Juan Manuel de Rosas. Tirano y asqueroso. Todo con mi cara y mi voz. Son episodios de 10 minutos. Es muy interesante. Se emite a las 23.50 de lunes a viernes, y para el que no lo pueda encontrar al aire, también se puede ver gracias a una aplicación (Contar) desde celular, tablet o lo que sea. Es genial que esté al alcance de todos y de las escuelas, porque es una manera fácil y divertida de aprender historia”.