@RFilighera

Actor de carácter, Luis Ziembrowski expuso un dibujo de personaje sin medias tintas, a suerte y verdad en "El casamiento", la obra del autor polaco Witold Gombrowicz, que concluyó hace días. "Me interesa este material que induce al desafío y a una búsqueda en la investigación", le cuenta a DiarioShow a la hora de hacer su balance. En la obra, hay una traición del hijo hacia el padre para erigirse en un poder aún más déspota, algo que encierra un significado alegórico fundamental.

En este sentido, le comentamos como paralelismo la enorme trascendencia que tiene la palabra "traición", en la historia historia argentina. "Y a mí me resuena, inevitablemente la relación hoy del presidente (Mauricio Macri) con su padre (Franco). Nunca supimos demasiado sobre el vínculo que se podía establecer entre un mandatario y su padre. Y si lo supimos formaba parte de una anécdota. Tenemos la sensación que (Macri) se hubiera hecho presidente para cagarlo al padre. Como alguien que está considerado un inútil y que desea demostrarle a todos que estaba capacitado. Y la relación que tengo yo con mi padre (Roberto Carnaghi) en la obra es un poco ésa. Por eso yo lo traiciono y lo encierro. Y me transformó en un poder despiadado, aunque es tanto del hijo como del padre, en su momento".

La insensibilidad

Y hablando de situaciones despiadadas, le preguntamos a Ziembroswski el correlato con determinados aspectos del país, en relación a la economía social, tarifazos, pobreza y política previsional. "Es peligroso lo que está sucediendo, estamos en un momento de violencia al límite. Ni hablar de lo que sucede en Brasil con el encarcelamiento del ex presidente Lula, el candidato mejor posicionado para las próximas elecciones. Y hay también una situación despiadada. Realmente, despiadado es un término muy interesante para el análisis ya que viene de la clase. Y la clase es despiadada, es la que gobierna, la que domina y la que, en su momento, se agazapa para generar su vuelta. Esto es lo despiadado en nuestro país. Y cada vez se demuestra con mayor intensidad, por lo menos en Argentina, que la clase poderosa es, a medida que pasa el tiempo, más despiadada. No tiene ningún tipo de límites. Ellos se consideran humanos y, los demás, entran en la categoría de subhumanos".

¿Hacia dónde vamos como región?

“Realmente es muy difícil de contestar. Hay una dirigencia que está muy manchada y ala que le cuesta mucho juntarse. Una oposición muy dispersa y también hay muchos traidores”.