@Rfilighera

La trayectoria de Leonor Manso es, sin lugar a dudas, una de las más consideradas en el universo del espectáculo nacional. Es, esfuerzo y estudio mediante, una de las actrices con mayor temperamento y garra dramática surgida en los años 70. A partir de su inolvidable personaje de “la bizca” en "Los siete locos" -labor que le significó premios como mejor actriz de reparto y revelación femenina, en 1973- más la emblemática composición de la Rabadilla en el filme de Leopoldo Torre Nilsson, "Boquitas Pintadas", basado en la monumental novela de Manuel Puig, la vida de Manso tuvo un antes y un después en su carrera.

Hasta hace unos días se la pudo disfrutar en la tira televisiva "La 1-5/18", trabajo que debió dejar para dedicarse de lleno a la representación teatral de "Cae la noche tropical", precisamente de Puig, en una de las salas del San Martín.

En charla con DiarioShow.com, la artista destacó que "fue una alegría muy grande volver a trabajar en Polka y con un gran equipo técnico y de producción con el que compartí muchas horas de trabajo. Por otra parte, tuve la posibilidad de trabajar con colegas de talento y, sobre todo, de un gran caudal humano".

Y agregó: "Me tocó en suerte un lindo personaje, de esos que me gusta plasmar. Era una mamá, la señora mayor del barrio, referente indiscutible, para varias personas de esa comunidad y que suele dar muchas pautas sobre variados temas".

La muerte de Noelia en "La 1-5/18" fue un shock para los personajes, (Prensa El Trece)

-¿Por qué decidiste bajarte de la novela?

-Es que yo suelo llegar muy temprano al teatro y "Cae la noche tropical" es un texto hermoso y que requiere mucha concentración y estar lo más despierta posible. Hay que tener en cuenta que el trabajo de muchas horas de grabación, más la actividad en el escenario me iba a demandar un enorme esfuerzo que no me iba a permitir llevar a cabo ambas labores como corresponde. Me fui finalmente de "La 1-5/18", con mucha tristeza.

-"Cae la noche tropical" se ganó desde su primera temporada el afecto del público.

-Realmente, es un espectáculo hermoso y, en este momento, después de haber atravesado una etapa álgida de pandemia, se valora más porque transita el camino de los vínculos y de los afectos. La vida de estas mujeres es muy reconocible a las historias de cualquier mujer a la vuelta de la esquina, en consecuencia, tanto a Ingrid (Pelicori), Eugenia (Guerty) y a mí nos hace muy bien realizar esta obra y al espectador, recibirla.

Junto a Ingrid Pelicori en "Cae la noche tropical".

-¿Cómo transitaste la cuarentena?

-Ni más ni menos que como todo el mundo. Pude hacer algunas cosas de la profesión pero, como el resto de la gente, insisto, desde mi propia casa. Y haber vuelto a la actividad con una propuesta televisiva y teatral, de estas características, me generó una enorme alegría.

 “Haber vuelto a la actividad en televisión y teatro me generó una enorme alegría”

-¿Que sensaciones te genera esta superpoblación en nuestras pantallas, de latas extranjeras?

-Preocupación, sin embargo, una producción nacional como “La 1-5/18" encuentra una respuesta positiva de nuestra audiencia y con una historia y personajes que tienen que ver con una parte de la realidad cotidiana de nuestros días.

-¿Qué elementos tiene que tener un proyecto para que decidas hacerlo?

-Fundamentalmente, poder ir descubriendo mi personaje. Nosotros tomamos la letra de los autores y vamos incorporando experiencias y situaciones nuestras que van a hacer crecer a ese personaje. El trabajo combinado entre autor y actor es muy importante, progresa con el tiempo y ambos siempre aportan una nueva visión que se incorpora al conjunto del trabajo. Y esto, además, suele darse con mayor frecuencia en la televisión. Dicha mecánica, obviamente, no es trasladable al teatro ya que se cuenta con un texto fijo que conocemos de antemano; cómo empieza y cómo termina.

-En esa galería de personajes a lo largo y a lo ancho de tu carrera, ¿tenés predilección por alguno?

-Es algo muy complejo poder elegir. Uno los quiere, los ama y los defiende. Sin embargo, hay algunos que por la trascendencia que tuvieron en el público, se recuerdan más, como la querible Yoli de "Made in Lanús".

"Made in Argentina" en el cine, y su adaptación teatral "Made on Lanús" fueron muy importantes en su carrera.

-¿Cómo observas la actualidad del cine argentino?

-Siempre hemos tenido una camada de grandes realizadores, actores y técnicos en esta área. Estamos todavía en pandemia y esta actividad, como otras, estuvo fuertemente castigada, desde la producción y la imposibilidad de poder asistir a ver un espectáculo público durante la crisis sanitaria. Pero todo esto está pasando y ya- prácticamente- estamos volviendo a la tan anhelada normalidad que conocíamos antes.

-¿El aislamiento te generó alguna añoranza?

-Sí, cuando uno cuenta con más tiempo como nos ha sucedido, es inevitable. Cuando estamos en movimiento y en plena actividad, las imágenes apenas se relacionan con el presente. Esta experiencia que hemos vivido nos dio esa posibilidad: poder conectarnos con la historia de nuestras raíces, nuestros afectos. Recordar muchas cosas.

-¿Qué recuerdos de tu infancia son más fuertes?

-Yo tengo un hermano mayor y con mi familia siempre estuvimos en Capital hasta que nos trasladamos a Villa Ballester (al norte del Conurbano), lugar en que permanecí hasta pasada la adolescencia. Y de entonces evoco a mi abuelo, que se encargaba en una pequeña huerta que teníamos al fondo de la casa, de plantar verduras y frutas. A modo de ejemplo, con todo esto, mi madre, prácticamente, no iba a la verdulería.

-¿Cómo nació la vocación por la actuación?

-La verdad, surgió de manera imprevista. En cambio, mi primo, el actor Roberto Castro la tenía clara desde muy temprano. Le gustaba crear personajes, tocaba el bandoneón y se había convertido en el artista de la familia. Un día me contó cómo era una reunión de un grupo de teatro y decidí asistir. A partir de ese momento, me dediqué a esta profesión para siempre. Aunque estaba por terminar la secundaria y, en un principio, me interesaba estudiar para recibirme de bióloga, con el objetivo de conocer algo sobre el misterio de la vida, seguí. En ese tiempo, la ciencia era la que nos daba todas las respuestas. No obstante, recuerdo que cuando concurrí a la primera clase teórica, el profesor nos dijo: "el que quiera saber el por qué, el para qué y el origen de la vida se equivocó de carrera. Tiene que ir a cursar filosofía u otras áreas de la ciencia de la humanidad". A partir de ese momento, lo pensé bien y desistí. Por otra parte, encontré en el teatro a un vehículo formidable para conocer mucho más del hombre y sus circunstancias.

Con Patricio Contreras, lazos indestructibles

-Con tu ex pareja trabajaste en varias oportunidades, post vínculo afectivo. ¿Cómo es la relación entre ambos?

-Nos queremos mucho y tenemos en común a una bella hija como es Paloma. Si bien han pasado determinadas situaciones en la vida, somos, por sobre todas las cosas, buenas personas. Y seguimos teniendo, más allá de todo, la relación que corresponde tener. Y también, esto es aplicable, de la misma manera a mi vínculo con Antonio (Grimau). Siempre hemos estado muy conectados.

Con Patricio Contreras la une además de la familia, el amor por la actuación.

-Muchas parejas se han roto durante la emergencia sanitaria. ¿Esto puede obedecer, a un menor grado de tolerancias en las relaciones?

-Lo que pasa es que esta pandemia nos cambió la vida. Hemos estado mucho tiempo encerrados y, en la vida de las personas, hay muchas cosas que -inevitablemente- se modifican.

R.F