@Perez_daro

"Ni la pandemia me zafa a mí de laburar" dice José María Listorti al contestar el teléfono amablemente para hablar con DiarioShow.com, a pesar de haber terminado un largo día de trabajo. Es que, como bien dijo, no importan las restricciones que corren para un gran porcentaje del país; el conductor continúa con sus labores. En televisión y radio como comunicador, en su casa como padre y esposo, y en las redes sociales haciendo reír a su casi millón de seguidores: el humorista no descansa.

"No tuve tiempo para aburrirme, no lo suelo tener, ni para descansar, incluso antes de la pandemia. Mis amigos programaban cosas para un fin de semana largo o un feriado, se juntaban a comer y yo nunca podía. Siempre trabajo, pero no es para nada una queja, soy un afortunado por la vida que tengo", declara, conociendo sus privilegios pero sin acostumbrarse al trato de famoso.

"Con las redes a veces te mandan cosas gratis, es una unidad de negocios importante. Y aunque no es mi fuente de ingresos, sé que a veces por la buena onda, porque te mandan algo o simplemente porque no te cobran cuando salís a comer o comprar algo, es bueno dar una mano. Podés devolver una gentileza y a veces da vergüenza porque te dicen que los hacés reír, que por eso no quieren cobrarte. Es un halago y aflojás. Pero siento que sería horrible acostumbrarse a eso, porque no sos más ni mejor que nadie", continúa.

Junto con Denise Dumas conducen "Hay que Ver", el ciclo de espectáculos más popular de Canal Nueve.

Si bien pondera su trabajo en medios tradicionales por sobre su cuenta de Instagram, explica que es un buen recurso complementario: "No me pongo como obligación subir videos, no me estresa si no subo, o ver qué pasa en las redes, porque mi trabajo es en la tele y la radio, y me sirve principalmente para difundir mis otros laburos y para que la gente se entretenga. Los instagramers profesionales saben a qué hora subir las cosas, se fijan en los likes, por qué pierden seguidores, y hacen un gran análisis, pero yo no puedo"

Una entrevista a corazón abierto.
Una entrevista a corazón abierto.

Códigos de humor

Feliz con la repercusión que tienen sus videos en las redes, Listorti aclara que sólo piensa en cómo quiere hacer reír, pero no arma un libreto, sino que improvisa mucho.

"Hago lo que sale, porque es más relajado, no como para el aire. Es para gente que te sigue, que ya entiende el código que manejás. Pero con varias cosas que hice me pasó algo raro. Publiqué en Instagram y la gente se rio, lo publiqué en Twitter y lo mismo. Hasta que se hicieron tendencia y mucha gente empezó a bardearme, porque no entienden el código. Los que no me siguen o a los que no les gusta mi tipo de humor, me critican. Y hay millones de tipos de humor. No hay una fórmula para esto, no hay nada que nos haga reír a todos. Es muy subjetivo lo que causa gracia", expresa.

Adentrándose en un análisis sobre la comicidad, indica que hay algo que siempre le molesta: "El humor no tiene prestigio. ¿Cuántas comedias ganaron un Oscar? Francella logró ser prestigioso cuando actuó en El secreto de sus ojos. Cuando hacía Bañeros o Extermineitors nadie decía que era un buen actor. Emilio Disi hizo una carrera en comedia, pero sólo fue reconocido cuando hizo Querida, voy a comprar cigarrillos y vuelvo. Un tipo que te hace reír, ¿no te parece buen actor? Es raro. Y es mucho más difícil hacer reír, aunque no esté valorado".

Si bien no está pendiente de las críticas, el conductor asegura que el mundo artístico y la farándula sucumbieron cuando en internet aparecieron las redes sociales: "Si bien son buenas herramientas para todos, las redes son un arma de doble filo. En Twitter hay una manera agresiva de comunicar que me sigue sorprendiendo. Fue una patada al ego para el famoso, que no estaba acostumbrado a que lo puteen por la calle, a mí no me pasó nunca en 27 años de trabajo. Y cuando aparecieron las redes leías gente que te deseaba la muerte o te trataba mal sin conocerte. De repente te encontrás con esa agresividad, que empezás a sentirte mal, sentís que todos te odian. Después me di cuenta de que no era a mí, sino algo contra los famosos, y que iba cambiando. Ahí me pude relajar".

La pesadilla para el famoso no sólo termina en las críticas, sino también con el mundo de posibilidades que se presenta gracias a los recursos ilimitados: "Antes, la única forma de hacer una nota como la hacíamos nosotros era trabajar en televisión. No había cámaras ni efectos especiales. Ahora se democratizó todo, estamos en las mismas circunstancias y con los mismos recursos. Y con la democracia llega una competencia abismal. Antes tratabas de ganarle el rating a cuatro canales, ahora tenés que competir con miles de cuentas que pueden hacer humor como el que hacés vos. En Twitter, en Instagram, YouTube o TikTok. Todos tenemos un canal de televisión. Se puede vivir, pero hacer algo viral, un éxito, que se imponga, es casi imposible".

Menciona sus 27 años de trabajo y por eso se remonta a aquellos inicios: "Siempre supe que quería ser humorista, pero antes no había una carrera de humor, había de teatro, y no tenía ganas de hacerla. Yo tenía ganas de hacer reír. Y la carrera más fácil para entrar a un medio era la locución, porque estudiabas tres años y tenías un carnet habilitante. Confiaba en que, si entraba en un medio, iban a reconocer mi veta humorística y entrar por ese lado".

Si bien el comediante lo hace sonar como un sueño cumplido de deseo y mérito, instantes después aclara: "Entré a trabajar a VideoMatch antes de recibirme. Me salió de casualidad y ni lo esperaba".

Aunque no le interesó hacer una carrera en la actuación en sus inicios, con el tiempo y los logros conseguidos, algo cambió en él. Hoy se considera simplemente "un laburante", alejado de términos como "artista", y quizás tenga que ver con su cualidad de comodín: puede ser comediante, conductor, locutor o cualquier cosa que se proponga.

Por ello su deseo ahora es: "Me gustaría hacer ficción, alguna tira diaria. En la lista del debe y haber me falta eso. Algo de Pol-ka, de Underground. Algún personaje con una continuidad. Esa experiencia me faltaría vivir. Creo que se puede dar. De hecho, Miguel Ángel Rodríguez, Fredy Villarreal, Sergio Gonal, Campi, Diego Pérez y muchos han transitado por la ficción".

"Hacer 'Videomatch' era estresante"

Su carrera comenzó y se desarrolló como parte del elenco elegido por Marcelo Tinelli a principios de los 90, cuando “VideoMatch” se transformó en el bastión humorístico por excelencia. En su memoria hay un recuerdo agridulce sobre aquellos tiempos.

“Se está valorando más el programa ahora que cuando estaba al aire. Le pasó a Olmedo, lo basureaban mucho, y cuando murió pasó a ser el ícono del humor. ‘VideoMatch’ en su momento recibía muchas críticas, y ahora, a la distancia, se lo recuerda con mucho cariño. Fue un programa de humor diario. No todo iba a ser una mierà ni todo espectacular. Había cosas malas y otras excelentes. Pero se lo está reconociendo ahora”, expresa.

El programa lo marcó a fuego, porque en él pudo explotar toda su personalidad, pero también por otros motivos: “Era un estrés hacer ‘VideoMatch’, todos los días pensar cosas. Había una competencia entre nosotros, porque éramos quince en el elenco de humoristas, pero salían siete notas al aire. Tenías que estar pensando en hacer más cosas, y no sólo superar a los otros, sino a vos mismo, porque si explotabas un camión un día, al siguiente tenías que explotar un avión. Tenías que imponer un personaje o un latiguillo. Por momentos era frustrante, porque a veces tu personaje no pegaba”.

Para cerrar, agradece que esos tiempos hayan cambiado, paradójicamente, porque, gracias a su crecimiento, ahora las cosas sin distintas: “Hoy puedo darme el lujo de que me echen de un programa, pero porque tengo espalda; a los 20 años sentís que siempre estás a prueba y si no te renovaban el contrato no tenías nada”. 

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