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Es una de las voces más destacadas de la historia de la radiofonía argentina. Prodigio de conducción y aporte indiscutido a los territorios de sensibilidad y búsqueda creativa. Ella nos deleitó a través de ciclos como "El buen día", "Las burbujas", "Las 7 lunas" y "¿Por qué me escucha?", que fueron jalonando una trayectoria plasmada en el cariño de la gente y en el reconocimiento de sus pares. Ella es Betty Elizalde, sinónimo de acontecer y propuesta radial en los medios argentinos.

En charla con DiarioShow.com, la locutora analiza la actualidad del éter y los tiempos que se avecinan. "Estamos en una era de constantes cambios. Nos obliga a aggiornarnos a estos especiales tiempos de redes sociales. El cambio es grande y golpea de manera muy firme", opinó.

Sin embargo, Elizalde hizo saber que "vivimos una etapa marcada- mente autorreferencial. Se nota una tendencia en la que lo que se insinúa es hablar y exponerse, desde el rol del profesional, a mostrarse, únicamente desde su ámbito privado. Todo aquello que sucede dentro de su familia y de sus hijos, la comida que le preparó su mujer. Decididamente es una expresión radial que me irrita".

En este sentido, destacó que "como rara paradoja de esta circunstancia se fue perdiendo el sentido del valor que tiene la producción. Observo, salvo contadas excepciones, poca preparación de un programa. Y en la radio, precisamente, el trabajo madre es la previa y el análisis de todos los acontecimientos que se irán presentando durante el día. Se va a la radio a hablar pero no a hacer radio". "Nos estamos pasando de revoluciones con un lenguaje procaz. La puteada, parece ser, que quiere ta- par la ausencia de las ideas. También notamos que existe una particular carencia en la búsqueda de la nota diferente".

La popular locutora también señaló que "hay que tener en cuenta que la música quedó excluida del universo de la radio. Y, en consecuencia, quedó librado al azar todo aquello que está íntimamente vinculado con el camino estético, y tampoco se puede obtener el clima, la posibilidad de instalar historias y personajes que lleguen a la gente”.

Aquejada desde hace varios años de cáncer de pulmón, Betty no ha bajado los brazos nunca y además de la medicación que los facultativos le han señalado, sigue apostando a una actitud vital y de gran energía que la instala en el mundo de las expectativas y poder seguir soñando con sus grandes pasiones. "Trato de no proyectar demasiadas cosas. Vivo el hoy y el día a día como unja manera referencial de la existencia misma".