@Perez_daro

Entró a " Polémica en el bar" en medio de la cuarentena, como "refuerzo" para descontracturar la programación de América TV. Aunque parezca un dato menor, Horacio Cabak es profesional en el área. Se convirtió en conductor de "Siempre listos" cuando el programa estaba terminando, y de los dos meses que iba a estar al aire junto con Verónica Lozano se estiró a dos años, a pura garra y contenido bizarro.

Condujo el programa de entretenimientos "Números rojos", en 2001, cuando comenzó el Corralito. Ayudó a convertir programas que venían con target definido, en shows de interés general, en dos oportunidades: desde su primera incursión en la conducción, con Juan Gujis en "El show creativo", hasta el programa que desde 2012 hasta el día de hoy anima, " La jaula de la moda".

Horacio Cabak es un "gladiador", como lo llamó alguna vez Adrián Suar, un "paracaidista" como se describe al hablar de su juventud, pero, sobre todo, un experto en crisis. Se define como un laburante al que le gusta formar buenos equipos de trabajo y, a nivel personal, como alguien parecido al que se ve en la pantalla: hogareño y de perfil bajo, aunque "un poco ermitaño", reconoce en charla con DiarioShow.com

Comenzó su carrera en el medio dejando atrás tres años de arquitectura, y sus primeros pasos fueron en el modelaje. "Laburé de fachero durante un tiempo y le saqué muchísimo provecho, porque eso me abrió las puertas a la televisión".

Quiso el destino que, de protagonizar publicidades, pasara a presentarlas en "El show creativo": "Hoy googleás cualquier publicidad en cualquier momento y las ves, o te aparecen en las redes sociales. En ese momento no existía nada, éramos los primeros youtubers con Juan (Gujis). Fui como invitado y le caí simpático a Juan y estuve mucho tiempo. Yo nunca tuve contrato con él, siempre fue un acuerdo de palabra con Juan, y por eso paralelamente podía hacer otros programas en otros canales".

"Él fue muy generoso conmigo, porque hasta ese momento sólo había trabajado de notero, entonces las primeras lecciones de televisión las recibí de él. Los tiempos, la cámara que hay que mirar, la dinámica... Me sirvió para aprender y equivocarme, aunque de pronto se empezó a ver mucho. Al principio lo veían alumnos de publicidad, después los chicos haciendo tiempo para ir al boliche, las parejas jóvenes que se quedaban en casa. Pasó a ser un programa de interés general", comenta sobre su primera experiencia, que sentó las bases de su carrera en la conducción.

Desde sus inicios es considerado como uno de los argentinos más atractivos del medio y, si bien no reniega de ese título, tampoco se encuentra tan seguro de verse de esa manera frente al espejo. "No es una cuestión a la que le preste mucha atención. Me lo hacen notar con comentarios de todos lados, en las redes sociales, que para mí son exagerados, pero no es algo que esté en mi vida cotidiana. No me levanto y me veo fachero. Yo me levanto y me veo cansado, con los ojos colorados, despeinado... Quizás sea que uno siempre ve la peor versión suya".

Al mismo tiempo, entiende que "le funciona" que lo vean de esa manera: "El trabajo que hago en televisión tiene un componente estético, me gusta verme bien, que la imagen que ofrezco sea agradable. No pienso mucho en verme lindo. En su momento me servía para laburar y me abrió las puertas de la televisión. Y después mantener el aspecto físico pasó a ser una cosa complementaria del laburo que yo hago, nada más. Me causa gracia cuando me lo destacan efusivamente".

Evolucionar

Es consciente del empuje que le dio su aspecto físico y supo sacarle provecho. Pero luego empezó a jugar a otra cosa, que él explica como un proceso intelectual: "Al principio era un paracaidista, aceptaba trabajos por caradura y una vez adentro trataba de hacerlo lo mejor posible, así me fui profesionalizando. A veces estás en un programa con un nombre y después pasa a ser el programa deà. Es tu programa, por el protagonismo que tenés".

Como el ser analítico en el que se convirtió, entiende los motivos de su éxito también por saber adaptarse a las situaciones. Comparte su reflexión sobre algunos momentos que atravesó, pudiendo trazar un paralelismo entre su desafío en "Polémica" (ver recuadro) con "Siempre listos", un éxito inesperado de la tarde del Canal Trece veinte años atrás, que suele describirse como "milagro" o, como explica él, consecuencia de la coyuntura: "El gobierno de De la Rúa había caído y a Vero (Lozano) y a mí nos llaman de emergencia porque Guillermo (Andino) y Federica (Pais) se habían ido a América. Fuimos reinventando el programa entre lo que pasaba, lo que la gente necesitaba y los recursos que teníamos a mano".

"Siempre listos comenzó siendo un programa de servicio, y terminó siéndolo, pero también entretenido y hasta bizarro por las cosas que generábamos y que la gente necesitaba. Íbamos a durar tres meses y llegamos a estar dos años. Recuerdo que estábamos en la grabación de los últimos días y baja Adrián (Suar). Creíamos que no íbamos a tener tiempo ni de despedirnos. Nos dijo que éramos sus gladiadores, y que a pesar de que tenían otro plan, querían que siguiéramos", continúa.

Varios conductores hicieron el pase de lo informal a lo formal, como Alejandro Fantino y Santiago del Moro. Pensando en ese contacto obligatorio con la realidad, Horacio no se ve en la misma circunstancia: "No está en mis planes meterme en un programa político o de debate, porque como televidente no iría a buscarme a mí en un programa que ahonde en algo serio. Si es un proceso gradual, lo haría. Pero como televidente buscaría a alguien con formación más seria y sostenida en el tiempo. Hay gente que lo hace mucho mejor que yo y en la competencia perdería".

Sin embargo, la época que nos toca vivir se atraviesa entre medios tradicionales y la devolución en redes, que da una voz igualitaria a todos, sea para bien o para mal. "La búsqueda permanente de repercusión y de tráfico, junto con la crítica social fácil, es perversa cuando se manipula. Pero al mismo tiempo es positivo porque eso exige que nosotros seamos cuidadosos con lo que decimos, pensando que nuestras palabras tienen consecuencias, y que no podemos decir cualquier cosa".

"Que vuelva la charla de bar entre amigos"

A pesar de sus años como animador, Horacio no tuvo problemas en aceptar un puesto en la mesa de " Polémica en el bar", para secundar a Mariano Iúdica. Sobre su llegada al programa, resume: "Me invitaron una vez a participar como invitado, la pasamos muy bien, y cuando volvía a mi casa ya me preguntaron si podía sumarme. Me pareció una linda oportunidad y la pasamos genial desde el primer día. Calcé en un momento en el que tanto Mariano como los productores tomaron la decisión de ir por otro lado, un poco más relajado, y entré en la renovación de la mesa, al mismo tiempo que Jey Mammón y Adrián Cormillot. Estaban buscando una mesa distinta y hubo buena química".

Sobre estos cambios de estructura, tan clásicos del programa, reflexionó: "Vamos después del noticiero y antes de Intratables, es decir, de información pura a información con debate. Por eso la intención es un rato de relajar; sigue habiendo entrevistas con actualidad, pero recuperar esa esencia de charla de bar entre amigos, bastante heterogénea. Que sea relajado. Jugar a pasarla bien y compartir esa reunión de amigos que ahora con el aislamiento no se puede dar".

Tres pasiones que conviven

Si bien el trabajo lo absorbe a tiempo completo, cuando puede, Cabak aprovecha para despuntar el vicio con tres pasiones. La más conocida de ellas es su amor por Independiente.

"Mi vínculo con el Rojo nace de chico, gracias a mi primo Eduardo. Mi papá es de Argentinos Juniors y nunca me impuso nada. A los 5 años, una semana era de River, otra de Boca. Y mi primo dijo: Vos tenés que ser de Independiente como yo, y ahí todo cambió. Mis hermanos son de Independiente, como mis hijos y mis sobrinos", relata.

Con esa tradición llegaron algunos momentos mágicos: "Una vez, sabiendo de mi fanatismo, la gente de El Rayo me llevó a cubrir la final de una Sudamericana en cancha de Independiente. Me consiguieron un pase de prensa, así que estuve en el césped. El equipo hizo un gol y los jugadores vinieron a festejar al lugar en el que estaba yo, así que terminé en el abrazo con todos. Casi me echan a la mierà, pero valió la pena".

Otro de sus fanatismos es por los autos: "Mi viejo trabajó un tiempo en la industria automotriz y me llevaba de chico a ver los autos y probarlos en una pista del óvalo en Ford. No sé mucho de mecánica, pero me gusta manejar, mucho, estar al tanto de los lanzamientos, la tecnología aplicada a la industria... Tuve la suerte de trabajar con marcas y lanzamientos, que me llamen para testear. No hay nada más placentero que manejar".

Guitarra al hombro

Y la cuarentena le permite también dedicarse al arte. "No estoy enganchado con la tele ni con las series, y prefiero aprovechar el tiempo libre para leer, y leo mucho. Me fascinan las novelas de suspenso nórdicas". Hace unos días publicó un video suyo tocando la guitarra y su hijo la batería, haciendo "Sueles dejarme solo", de Soda Stereo. Si bien dice que no es buen cantante, se animó a cantar. "Me gusta disfrutar de escuchar música y de tocarla. Y es hermoso compartir algo así con mi familia".

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