@TomasDV55

Dolli Irigoyen es, en el ámbito culinario, una estrella. Con el pasar de los años, la mítica cocinera de la televisión se convirtió en una leyenda -admirada y respetada- de la gastronomía local que halló el punto exacto entre la consideración de parte de sus colegas y el afecto del público que la siguió muchos años a través de Utilísima y El Gourmet. El proyecto que actualmente la tiene ocupada encaja perfecto con esa identidad suya, de tradición ancestral.

El programa “Familias frente a frente” será una competencia entre familias de distintas colectividades y nacionalidades (judía, armenia, italianos, coreanos, por ejemplo) que se batirán a duelo haciendo sus comidas típicas, y Dolli será uno de los tres jurados junto a Cristophe Krywonis y Mauricio Asta. El ciclo se emitirá por Telefé a partir de la semana próxima y será conducido por Leandro “Chino” Leunis. Entre sus múltiples trabajos, Dolli encontró un espacio para responder el cuestionario de DiarioShow.com y repasó su historia, su presente y preferencias en la cocina.

-¿En qué ámbito disfrutás más de la comida?

-Comer en familia es muy importante en mi vida. Reunirnos al menos una vez a la semana y estar todos juntos, compartir la mesa familiar, es importante para mí. Tengo hijos, nietos y preservo el vínculo con la cocina de mi abuela y mi mamá.

El equipo de "Familias frente a frente" (Instagram)

-¿Qué recordás de tus comienzos en televisión?

-Cocino hace más de 30 años. Empecé en Utilísima, en un magazine a la tarde y el país se paraba para verlo. Las señoras en sus casas esperaban a que llegue el programa y le prestaban mucha atención. No hay que olvidar el gran trabajo que hizo Utilísima luego, con el canal de cable, con tantos programas de cocina y con tantos talentos y cuánto se enseñó desde ahí a todos los cocineros argentinos. El Gourmet fue una gran explosión, fue el pionero en programas de cocina. A mí me llama la atención que en todos los programas de la mañana, en todos los canales, hay un programa de cocina. Es parte del divertimento y la diversión. Hay quienes los hacen con más seriedad y con más técnica, pero siempre están enseñando a cocinar, a ver el producto, a ver qué es lo de estación y me parece súper interesante. 

-¿Cómo se come hoy?

-Me parece que hay una vuelta de las familias, de las mujeres y los hombres a las cocinas. Hubo un momento en que todo el mundo dejó de cocinar. Se ve en la arquitectura, los departamentos prácticamente no tenían cocina. Ahora la cocina y el living se volvieron espacios fundamentales de la casa. Es muy divertido invitar a comer y que la gente esté en la cocina con un vaso de vino, hablando, antes de estar sentados en el comedor. La gente tiene poco tiempo pero si le preguntás a cualquier persona que lo hace, es como hobby o distensión, como lugar para disfrute. Hoy la gente te cuenta con orgullo que cambió el horno o que se compró un wok, o que aprendió a hacer determinada cosa. La cocina ha vuelto a ser de unión familiar y entre amigos.

Dolli Irigoyen (Instagram)

-¿Alguna vez te cansó la cocina?

-Nunca. ¡Qué bendición poder trabajar de lo que me apasiona! Cuando tu trabajo es como un hobby, es fantástico. La cocina no tiene límite para aprender y experimentar. Somos pocos los afortunados que podemos vivir de esto y eso para mí es una bendición. No te alcanza la vida para conocer todo. Por eso a veces me río cuando dicen “el chef tiene un menú internacional”. ¿Qué es eso? Conocer la cocina del mundo es casi imposible para el ser humano. No te alcanza la vida para conocer todas las tradiciones. Es un trabajo no rutinario, y cambia todos los días. Cada vez que hacés un evento o abrís un restaurante es como estrenar una obra de teatro, nunca se puede predecir cómo va a estar el público.

-¿Qué tiene que tener un buen cocinero?

El buen cocinero tiene que cocinar rico. La verdad está en el plato, cuando probás. Que esté rico, bien condimentado. Es eso.

-¿Hay algún plato que no hagas?

-No. Salvo sushi, que no lo hago por respeto, porque me parece que un sushiman es alguien que tiene que formarse, que tiene que tener mucho conocimiento, que tiene que saber filetear el pescado. Disfruto verlo hacer y me encanta ir a comer. He hecho cursos pero respeto lo que yo no sé hacer. Un pato laqueado tampoco lo hago porque no tengo ni el horno adecuado ni la técnica. Pero aparte de eso no tengo aprensión por ningún producto. Hago pastelería, carnes, verduras, vegetales, pastas. Me gusta todo y me gusta cocinar.

Dolli Irigoyen (Instagram)

-¿Y para comer? ¿Cuál es tu plato favorito?

-No tengo. Depende del clima y del lugar donde estás. Si voy a Salta quiero comer una empanada salteña con un buen vino de Cafayate. Si voy a Mendoza voy a comer una sopaipilla o una carne a la masa. Si estoy en Ushuaia como centolla. Yo creo que uno disfruta de la comida de acuerdo al momento del día y, fundamentalmente, del lugar. Cuando estás comiendo, lo que se produce en el lugar, la especialidad de esa región es lo que realmente te hace disfrutar. Hay que abrir el paladar y la cabeza.