@Perez_Daro

Un currículum interminable tiene Patricia Palmer. Es actriz, madre, autora, directora, profesora de drama, de yoga, psicóloga, dueña de un teatro y cantante. Una mendocina que a sus 21 años decidió venir a Buenos Aires junto a su hija de un año porque estaba convencida de que debía dedicar su vida al arte y en la actualidad, mantiene el mismo espíritu. También, las mismas nociones sobre la vida, la enseñanza, la maternidad y el feminismo. En charla con DiarioShow.com, una de las protagonistas de "Gente feliz" cuenta su historia a corazón abierto.

"Gente Feliz", la comedia dirigida por José María Muscari.

En la obra que dirige José María Muscari y que puede verse en el Multiteatro Comafi, interpreta a una mujer que es madre e hija de una familia matriarcal. No bien comienza a hablar de su papel, hace una declaración de principios: "Soy una madre que, como muchas de las de mi época, por ahí no desearon ser madres. Y son madres como pueden. No fue una cosa muy programada ni deseada. Era más un accidente que un deseo. Y bueno, uno va construyendo esa maternidad como puede. Aprendiendo y conociéndose, y aprendiendo a aceptarlo, porque quizás una tenía otros proyectos para la vida. Por suerte ahora van cambiando las cosas. Ojalá siempre un hijo llegue por el deseo de tenerlo, y no sea un accidente en la vida de las personas".

Desde ese punto comienza el viaje para conocer un poco de la biografía de esta artista, con mucho realizado pero según ella misma dice, mucho por hacer. Palmer estudió en el Conservatorio de Artes en Mendoza, se casó a los 19, tuvo su hija a los 20 y se separó a los 21 años. Con su pequeña emprendió el viaje a Buenos Aires decidida a vivir de lo que amaba. "Siempre tuve ese sueño, tuve muy en claro qué quería. Vine sola con mi nena, con todo lo duro que puede ser algo así. Cuando la acción se encauza con el deseo, no hay quien te pare. No conocía a nadie, era un panorama duro, una ciudad desconocida para mí. No tenía ni siquiera parientes que me hagan las cosas más fáciles. Pero bueno, cuando uno tiene tanta pasión y entusiasmo por lo que quiere ser, se minimizan todas las dificultades. Ahora lo veo a la distancia y pienso: ¿cómo pude haber hecho eso? ¡Qué coraje!".

"Ojalá siempre un hijo llegue por el deseo de tenerlo, y no sea un accidente en la vida de las personas".

Trabajó de niñera y dio sus primeros pasos como profesora de teatro para lograr su objetivo. Afirma que lo más importante para continuar con su sueño fue que "siempre tenía a mis padres y hermanos ayudándome en mi decisión. Aún así fueron años de muchísima soledad, de extrañar, llorar. Vivir muy distinto a como vivía allá, donde no me faltaba nada y tenía comodidad. Pero también todo lo sostenía la vocación, que es un vocablo griego que quiere decir llamado del alma. Cuando es así, es difícil desoírlo. Como me apoyaron desde chica, siempre lo tuve claro. A veces los chicos quieren hacer algo y los grandes lo quieren redirigir. Y uno tiene que hacer en esta vida para lo que está diseñado. Lo haría mil veces así. Incluso con todo lo que pasé. Seguramente todos los que tienen un objetivo deben pasar por sacrificios y momentos de soledad. La recompensa es que hacés lo que te gusta. Hay veces en que la vida es muy dura y encima no hacés lo que te gusta. Es preferible dormirse con la guitarra al lado y no venir de una oficina cansado con una vida dura y no tener la compensación de algo grato".

"Seguramente todos los que tienen un objetivo deben pasar por sacrificios y momentos de soledad. La recompensa es que hacés lo que te gusta".

Parar la olla

Hasta que comenzó a trabajar con constancia en el medio, pasó mucho tiempo. Sin embargo, un poco a modo de consejo, la actriz exclama: "Si sos artista, nunca estás tranquilo. Porque cuando te va bien comprás cosas, las tenés que mantener y después no te llaman. Económicamente no estás nunca aliviado porque el trabajo es así. Somos eternos cesantes. Y a la profesión la comprás así. Después de muchos años, cuidando lo que ganaba, invirtiendo, te quedaba un poco de tranquilidad. Pero eso pasó muchos años después. El alquiler, el colegio de los hijos, el agua y el gas tenés que pagarlo siempre y nadie se acuerda de que sos famoso".

Su etapa de mayor exposición fue cuando comenzó a trabajar en las telenovelas. "En mi época hacer televisión era la gallina de los huevos de oro. Si en teatro ganabas dos, en tv ganabas 200. Así era la diferencia. Y apunté mucho a la televisión, porque era la manera de hacer lo que me gustaba y a la vez ir construyéndome un futuro".

Pero más allá de lo conseguido económicamente, se esfuerza en expresar lo que es su modo de vida: "Nunca tuve problemas con la fama, porque nunca puse los huevos en ser la mejor del mundo ni en ser famosa. Puse la energía en otra cosa. Al contrario, lo de ser famosa y tener mucho rating, me pasaba por el costado. Se daban cuenta los demás. Yo estaba ocupada creando. Puse mi energía en mis afectos que no son del ambiente, entonces tampoco estaba tan metida en la farándula. Soy una especie rara, no tengo mucho vínculo con el ambiente. No fui a fiestas, no siento nada. Siempre estuve ocupada en otras cosas, estudiando, formándome, o proyectando, escribí libros, obras de teatro, al mismo tiempo que trabajaba acá en novelas escribía para Turquía, México, otras telenovelas. Soy una incansable trabajadora".

"Lo de ser famosa y tener mucho rating, me pasaba por el costado".

Si bien pone mucho esfuerzo en su trabajo, al hablar de los papeles que realizó, la directora asevera: "Todos los personajes significaron algo en su momento, son como hijos y uno, escalón del otro. Pero no me enamoro de ellos. No tengo nada grabado de lo que hice. No tengo fotos, no guardo álbumes, no miro atrás ni para dar impulso. Soy cero nostálgica, pienso que todo tiempo pasado fue peor, lo que viene va a ser mejor. Todos los años fueron significativos en tu vida, pero no se puede medir. Es todo parte de tu construcción. Si los viera ahora me reiría porque no tiene nada que ver con lo que soy ahora. Para mí lo más importante es el aquí y ahora".

"No tengo nada grabado de lo que hice. No tengo fotos, no guardo álbumes, no miro atrás ni para dar impulso".

La felicidad

De allí surge en la charla lo que es su mantra de vida, que va pasando de generación en generación en su familia. "Tuve padres que me dejaron ser, en ningún momento me pusieron trabas. Transcribí a mis hijos lo mismo. Mi hija es cantante de ópera y vive de eso, a pesar de que es casi imposible. No importa si vivís mal o bien, salteado. Hay gente que cree que ser feliz es tener plata. Y creo que es al revés. Tenés que ser feliz para poder tener plata. Y hay mucha gente que tiene plata y es sumamente infeliz. Se suicida, se droga, le agarra un cáncer porque vivió con estrés. Sos exitoso si tenés plata y es mentira. Pero mucha gente no sabe para qué tiene la plata, como si fuese un fin. Identificar el deseo y seguirlo es lo mejor que te puede pasar, eso es la fórmula del éxito".

"Tenés que ser feliz para poder tener plata. Y hay mucha gente que tiene plata y es sumamente infeliz".

Sobre los que tienen un deseo más superficial, aquellos que persiguen el reconocimiento ajeno, opina que "No sé como es eso de ser estrella, eso debe ser muy torturante porque dependés mucho de la mirada del otro. Pero mientras dependas de tu trabajo, cuando el placer pasa por lo que vos producís, no por lo que más reciben de eso, ¿qué te importa? Yo actúo, me gusta hacerlo y me importa tres carajos si le gusta o no a la gente. Yo doy lo que hago, lo comparto. Siempre habrá gente que le gusta y gente que no. Con eso no puedo hacer nada".

Patricia Palmer a corazón abierto (Hernan Nersesian/Diario Crónica).

Con esa forma virtuosa de ver su presente y su futuro, asegura que la oscuridad a veces no tiene que ver con uno, sino con las obligaciones y los supuestos externos: "El deseo de uno muchas veces se diluye por el mandato familiar. Ya sea social, económico, religioso, cultural, hay mucha gente que quiere ser una cosa mientras todo el entorno lo distrae con otras cosas. Las voces de afuera son muy fuertes. Por suerte ahora hay más apertura y por eso yo soy fanática del presente".

"Hoy una persona puede seguir mucho más su deseo de vida, o su deseo sexual. Pero las búsquedas equivocadas son parte del engaño al que nos somete la sociedad para que seamos burro de trabajo, para un capitalismo feroz que lo único que quiere es tenerte produciendo. Es un sistema que se preserva a sí mismo pero no al individuo. Se caga en él. El sistema te dice que un chico a los seis años tiene que aprender a leer y a escribir. Y si no aprendió es un tonto, un infradotado. El sistema pone normas y techos. Y lo que tenés que transmitir a tus hijos es que no hay techos, ni límites. Aquí no se fomenta el crecimiento ni estudio. Se fomenta el conseguir la plata de cualquier manera", continuó.

"El sistema pone normas y techos. Y lo que tenés que transmitir a tus hijos es que no hay techos, ni límites".

Y expresó: "Tenemos ejemplos. Podés ser corrupto, tenemos una idiosincrasia completamente corrupta en la Argentina porque tenemos todo el tiempo el ejemplo de que ser ventajero es ser re piola. Te dicen que no hay que perseguir un deseo, sino ser esclavo de un auto importado o de una cuenta bancaria para ser feliz. No es ingenuo el sistema. Es perverso. Como toda estructura de poder, como la iglesia que es perversa, como la estructura política y militar. Preservan esa estructura sin importarle el ser humano".

Para concluir, expresa que su visión a futuro es esperanzadora porque "hoy hay muchos artistas, se viene una era diferente, porque la gente está despertando de toda esa mentira del capitalismo. Se está tomando conciencia de que esta vida es un ratito y si no seguís tu deseo, te la perdés. Hay muchos seres humanos genuinos que se enfrentan contra viento y marea a sistemas políticos e instituciones que tratan de que el ser humano no despierte, no construya, de que sea más pobre y esté drogado, para manipularlo. La educación involuciona y no es un proceso ingenuo o descuidado, sino completamente digitado, adrede. Los pueblos cada vez piensan menos y así es más fácil dominarlos".

"Hay muchos seres humanos genuinos que se enfrentan a sistemas políticos e instituciones que tratan de que el ser humano no despierte, no construya, de que sea más pobre y esté drogado, para manipularlo".

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