@Perez_daro

"Me despierto temprano. Trabajo el triple, como una yegua, y gano menos de la mitad. No tengo a nadie que me ayude en casa. A Marcia le pago igual, porque toda la gente la tengo en blanco, pero Marcia no puede venir. Y estoy con mi mamá y la señora que la cuida, que casi la secuestramos. Tiene 91 años, es paciente de riesgo, mi mamá, así que la tienen que ayudar todo el tiempo y Benicia forma parte de la familia". Así, casi sin respirar, comienza a hablar Georgina Barbarossa tras la pregunta sobre cómo atraviesa la cuarentena.

De buen humor, casi como si se tratara de un monólogo, pero al mismo tiempo una descarga, la actriz menciona nombres como si todos supieran de quiénes se trata, porque ese es el grado de calidez que ofrece, que se palpa en la pantalla cuando actúa o conduce, y al que todos asocian con ella cuando es nombrada.

Marcia y Benicia son las empleadas que la ayudan en su casa, pero, en estos tiempos de aislamiento, el control hogareño quedó a su cargo. Toda su rutina se vio modificada por la pandemia, y al mismo tiempo siente que debió reinventarse para continuar laburando, porque "igual hay que pagar las expensas": "Al principio te ponés a ordenar la casa, genial. Pero después va pasando el tiempo y ves que no va a haber teatro, porque la verdad es que falta mucho para que volvamos al teatro. Y eso es lo más triste para los actores y actrices. Hay un montón de artistas sin trabajo, desde antes. Actores muy conocidos, de mucho renombre, que desde hace mucho no tienen trabajo. Y no sólo los protagonistas: extras, técnicos, cámaras, muchos gremios están en la lona. Todos los que están ligados a la cultura pasan por algo parecido. Yo me las arreglo porque saco conejos de la galera". Así, cual maga, comenzaron a aparecer oportunidades. Transformó sus clases de teatro y comenzó a brindarlas a través de videollamada.

Georgina Barbarossa
La actriz cuida mucho a su mamá, Susana Roig, que cumplió 91 años. 

"Hay que adaptarse a una cosa que no existía. Con Diego Rinaldi damos clases hace muchos años. Ahora todo es streaming, Zoom, Instagram Live, todo cambió y mucho. Nos adaptamos para sobrevivir con una velocidad increíble. Pero yo soy una bendecida, porque hay mucha gente que quiere aprender teatro y ahora hasta una chica argentina en Toronto toma clases con nosotros. También las organizo yo, sólo tienen que escribirme a mi cuenta de Instagram", detalla sobre lo que la tiene hoy muy entusiasmada y ocupada.

Barbarossa asegura que "tendremos que ver cómo solucionamos el tema laboral de los actores, porque la gente necesita ver películas, series, novelas. Es lo que más rating tiene en repeticiones. Y creo que tiene que ver con que querés salir un rato de esta realidad, y la ficción te traslada".

PEQUEÑOS ANHELOS

¿Por qué es tan importante la ficción para ella?: "La gente necesita soñar. Porque, si no soñamos, nos morimos. El público necesita ese momento en el que le contás un cuentito. Y no sólo el del coronavirus. Tenemos grandes actores y grandes audiencias, porque es lindo vernos reflejados en otros mundos".

De lo onírico y universal su charla se encamina hacia deseos más personales. "Mi primer sueño hoy es que mis hijos estén sanos y felices. Yo me defino como la madre de Juan y Tomás. Soy mamá, actriz, y optimista. En ese orden. Ellos son mi prioridad. Lo mismo sucede con mi familia, y con Lucrecia, la hija del Vasco (su fallecido esposo), que tiene a mis nietos, soy como una abuela trucha. Necesito volver a comer con mis hijos, y abrazarlos, tocarlos, mimarlos. Es algo que anhelo".

Georgina Barbarossa: “Yo podría haberme ido del país cuando mataron a mi marido, me lo dijeron muchas veces. Pero no quise”.

Un tanto emocionada -ella admite que su sensibilidad se vio acrecentada en esta situación desesperante- hace una confesión fuerte recordando la muerte de su pareja, a quien unos delincuentes secuestraron y luego asesinaron a sangre fría: "Yo podría haberme ido del país cuando mataron a mi marido, me lo dijeron muchas veces. Me decían que era peligroso, que lo era, y que tenía a mis hijos, y los recuerdos. Así muchas cosas. Pero yo no quise. Sentía que si me iba, me moría, porque mi identidad está acá. Es mi historia, tengo mis amigos, afectos... Sin ellos no podría haber soportado todo lo que soporté, porque son los que te sostienen en la vida".

Georgina Barbarossa
Siempre recuerda a su esposo, "El Vasco", y comparte fotos de la familia completa.

"Hace poco vino a mi casa mi hijo Juan a traerme algo, y me puse a llorar", prosigue tras una pausa. La comediante nada en un mar de emociones y comienza una nueva anécdota, reciente, que tiene como protagonista a uno de los mellizos: "No quiso subir, porque mi mamá es paciente de alto riesgo y él está todo el día en la calle. Él estaba trabajando en un bar y se quedó sin trabajo, así que ahora está haciendo mensajería. Hay gente que no entiende por qué, como si fuera que por ser hijo de una famosa tienen algún tipo de corona. Sí, tiene dos piernas, dos brazos, una cabeza y una bicicleta, y se puso a hacer mensajería. Me parece genial. Tengo hijos que son chamanes de lo sabios que son. También ellos se reinventan. No se hacen ningún tipo de problemas ni se creen nada que no son. Siento que en parte es su educación, la que le dimos con mi marido, pero también ellos evolucionaron de una manera tremenda".

Georgina Barbarossa: “Mis hijos me dicen que tanto les dije que usen forro, que ahora no piensan en tener hijos. ¡Y yo quiero ser abuela!”.

Habiendo mencionado nietos postizos, y con tanto amor sin contención, también admite que tiene muchas ganas de ser abuela, a pesar de que no parece haber indicios de que ocurra en el corto tiempo. "Mis hijos me dicen que tanto les dije que usen forro, que ahora no piensan en tener hijos. ¡Y yo quiero ser abuela! ¡Tan al pie de la letra se lo tomaron! El día que tengan hijos yo voy a estar gagá. Aproveché mucho los hijos de Lucrecia, somos una familia ensamblada y muy modernos desde hace muchos años, porque antes se veía mal que alguien se separe, ni siquiera había ley de divorcio cuando empecé a salir con el Vasco, pero el amor y la familia se transformó y se sobrepuso ante las críticas, los prejuicios y todo lo malo", finalizó.

FÓRMULA ANTIDEPRESIVA

"No soy la mujer biónica, aunque a veces me lo crea"

Con mucho trabajo y otras actividades diarias, Barbarossa es una mujer que no para. Pero eso también funciona como una coraza: "Estoy mucho más cansada, porque tengo el peso de la casa, de lo cotidiano, y mis trabajos, pero eso me mantiene viva. Porque también extraño mucho a mis hijos y me agarraría una depresión tremenda de quedarme quieta pensando en todo".

Georgina Barbarossa: “Hay un montón de artistas sin trabajo, desde antes. Yo me las arreglo porque saco conejos de la galera”.

Como una manera de equilibrar la balanza, entre esa intensidad desgastante y la vitalidad de resiliencia que tiene para seguir poniendo el hombro a sus obligaciones, indica: "Hago bicicleta y trato de mantenerme en estado, porque, si no, te empiezan a doler los huesos. Y también no engordar, porque eso también te pone triste cuando te ves en el espejo. Soy una mujer activa, pero también me ayuda mucho la meditación. Tengo que estar en contacto conmigo misma para que no me pegue el bajón. No soy la mujer biónica, aunque a veces me lo crea".

Georgina Barbarossa
Desde hace algunas semanas, Georgina conduce un programa radial.

TRABAJO Y SOLIDARIDAD

"Con un micrófono te sentís útil"

La actriz, una verdadera mujer orquesta, comenzó hace algunas semanas con un programa en radio Zónica. Y todos los jueves, de 14 a 16, conduce "Georgina con vos", en su primera incursión en los medios online.

"Estoy chocha, porque siento que con un micrófono, al igual que con una cámara, sos útil. Y ahora, cada vez que podamos, tenemos que ayudar, ser un servicio más allá de querer entretener. Darle información a la gente y, por qué no, contenerla", asegura.

En ese sentido admite: "Esta cosa increíble de lo online hace que la gente te escuche desde cualquier lugar del mundo. Recibo mensajes de todos lados. Siento el cariño de la gente y eso es lo que quiero transmitir. Y en estos momentos hablo desde otro lugar, paso música desde otro lugar, es imprescindible entender que no es un momento normal".

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