@Rfilighera

El regreso a los escenarios ha significado una hazaña dentro de esta emergencia sanitaria que azota al mundo. La reapertura del Teatro Broadway, acondicionado con protocolos, gracias al gran artífice de esta especial movida: Flavio Mendoza, quien sin dudas fue un gran símbolo del esfuerzo y el amor por su profesión.

Incansable batallador para que se encendiera la marquesina porteña nuevamente con su espectáculo "Un estreno o un velorio", el artista relató en diálogo con DiarioShow.com su experiencia en esta compleja etapa de pandemia y crisis económica.

-¿Qué sabor tuvo la vuelta a la actividad teatral?

-Me generó una gran adrenalina. La primera función representó, no sólo para mí, sino para todo el elenco, un verdadero acontecimiento: parecía el primer espectáculo que hacíamos en nuestras vidas, muchos nervios y tensión. Por otra parte, se concretaron ilusiones al respecto ya que un emprendimiento artístico como este tiene que ver con ese gran sueño de volver a trabajar. Ojalá que sea el Broadway el puntapié inicial para que abran el resto de las salas teatrales y de esta manera, los trabajadores de este oficio vuelvan a hacer lo que aman y así también llevar un sueldo a sus casas.

-Este periodo de pandemia golpeó muy fuerte no solamente la economía sino también el estado emocional de la gente. ¿Cómo lo viviste personalmente?

-Si bien ya lo comenté anteriormente, no tengo dudas que en lo emocional fue mi hijo (Dionisio) quien me salvó la vida. Poder verlo y compartir tantas horas juntos ha sido lo que me contuvo y no me dejó caer. En consecuencia, me instalé con más fuerza por él. Debía hacer todos los esfuerzos necesarios para demostrarle que su papá hace cosas por nosotros y también por los demás, por nuestros semejantes, colegas y amigos y esa ha sido, precisamente, una de las enseñanzas que le quise dejar: que sea solidario y una persona de bien, esta es la gran premisa del corazón.

Flavio Mendoza encabezó el reclamo por la reapertura de los teatros (Rubén Paredes/Diario Crónica)

-Ayudaste a muchos colegas en esta pandemia.

-La posibilidad de dar una mano a la gente no me genera nada en especial en esta etapa porque lo hice durante toda mi vida. Y ayudar muchas veces tiene que ver con una palabra, un aliento, escuchar al otro y no, de repente, con una situación de tipo material. Más allá de haber sido, humildemente, solidario con una bolsa de comida, me da bronca aquella gente que no alza la voz por los que menos tienen. Y me pregunto ¿qué les pasa? Porque en algún punto el misterio del universo nos puede igualar a todos en la circunstancia más adversa. Entonces, me preocupaba mucho aquella gente que tiene la posibilidad de expresarse con un micrófono o tener un medio y no lo hacía. Y con todas las salvedades del caso, mucha gente me decepcionó, me di cuenta que eran una mier... y me resulta una situación muy chocante. Al principio de todo escuchaba cosas como que "esto nos va a cambiar y a convertir en mejores personas" y realmente, nada de eso sucedió, agudizó lo que somos: si somos buenos, lo seguiremos siendo, en cambio, si sos una mier..., vas a continuar haciendo gala de esta condición y aún más.

Flavio Mendoza: “Me da bronca la gente que no alza la voz por los que menos tienen, me di cuenta que eran una mier... y me resultó muy chocante en esta pandemia”.

Flavio en su espectáculo "Un estreno o un velorio".

-¿Cuánto invertiste en la sala para este show?

-La refacción del teatro (Broadway) llevó una erogación importante, sin embargo, más que el aspecto económico tuvo que ver con lo emocional, por sobre todas las cosas. La estructura de los cambios, la mano de obra fue casi artesanal, lo hicimos con nuestras propias manos. Si bien el factor económico estuvo presente en las compras de elementos y piezas para llevar a cabo esas modificaciones, contamos, por otra parte, con la gran ayuda de varios amigos que desarrollaron estas tareas de la remodelación de la sala. Pero aquí, el valor emocional, renacer como el ave fénix, entre las cenizas, fue lo que nos motivó a realizar todo esto y a sacar fuerzas de flaquezas. El teatro lleva el sello Iram (libre de Covid-19) y lo digo con humildad, no creo que haya en toda Latinoámerica, un teatro con todos los sistemas de protección y seguridad como los que tiene el Broadway.

No faltan las acrobacias de Mendoza en el espectáculo.

ENSEÑANZAS DE LA CRISIS

-¿Pensás que la cultura podrá ser evaluada, en tiempos cercanos, como "esencial"?

-La cultura es esencial porque partimos del hecho que es necesaria. En todos estos meses, la televisión asustó mucho a la audiencia y no concientizó. No he visto en la tevé ni en ningún otro medio una campaña que nos indicara cómo podíamos llevar adelante nuestras actividades con todo el desarrollo de protocolos y cuidados posibles. No existen campañas que nos orienten para saber cómo desenvolvernos, laboralmente y en la vida cotidiana, en derredor de esta pandemia. Entiendo que la cultura y las restantes actividades que tienen que ver, en definitiva, con la necesidad de la subsistencia personal, son también esenciales. Uno puede hacer todo en esta vida, conviviendo con este virus y respetando la vida de nuestro semejante. Esto es lo importante y es, en definitiva, lo que hicimos nosotros: hacer un protocolo para poder trabajar con las medidas sanitarias más estrictas posible.

-¿Cómo viste el comportamiento de la sociedad argentina en esta crisis?

-Una parte se comportó muy bien y otros sectores actuaron muy mal. Creo que la juventud, en gran parte, no ha tomado real conciencia de los alcances de esta emergencia y debido a ello es que nos hemos enterado de la realización de varias fiestas clandestinas. Con el pensamiento de "a mí no me va a pasar nada", después, se amplían los contactos afectando, por sobre todas las cosas, a la gente muy adulta y con problemas de salud. Y ahí es donde entra la conciencia de cada uno, en ser realista de que si no nos cuidamos, vamos a perjudicar a mucha otra gente. Y aquí es donde faltó, me parece, una campaña firme, sobre todo, para la juventud, en alertar sobre esta problemática.

Flavio Mendoza recuerda sus épocas en el circo.

PREOCUPACIÓN

"EL LABURANTE DE CIRCO ES EL QUE PEOR SE LA LLEVÓ"

Sabido es que Flavio proviene de una familia de tradición circense. Esta actividad fue especialmente golpeada desde los inicios del aislamiento obligatorio. "Entiendo que el laburante del circo es el que peor se la llevó. Es gente nómade que se traslada a todos los rincones del país; le cortaron las luces y los echaron de los terrenos en donde iban a trabajar. Además, ellos no tienen obra social y no pueden solventar, ni mínimamente, los gastos necesarios en medicación, tampoco tienen sindicato que defienda sus derechos... bueno, en definitiva, los bailarines tampoco, porque si bien lo tenemos no se han hecho nunca cargo de nada, me entristece mucho siendo artista de circo este panorama, quiero que se ayude a toda esta franja artística para que puedan volver a trabajar. Los circos con protocolos son carpas muy altas y pueden hacerlo. Si bien ahora estoy trabajando y puedo pagar el sueldo a mucha gente, no me voy a quedar tranquilo hasta que no vea a todos en sus funciones y llevando el plato de comida diaria a su casa. Estamos todos tratando de zafar, como pasa en el mundo entero y expreso mi gran deseo de que los circos vuelvan a la actividad ya, de manera urgente", analizó.

Con su hijo Dionisio aprovechó los meses de cuarentena para pasarla bien en casa.

PAPÁ FULL TIME

SOLTERO SIN APURO

En febrero pasado, en pleno desarrollo de su temporada teatral en Villa Carlos Paz, Flavio Mendoza reveló los motivos de la crisis y separación de su pareja Martín Menard: "¿Quieren una primicia? Me caso. No, mentira. La primicia es que estoy soltero. Igualmente, estoy súper bien con Martín. Es una persona maravillosa y nos seguimos hablando por teléfono, nos seguimos mensajeando. Él es un tipo divino que agradezco a Dios que haya aparecido en mi vida", dijo en el primer tramo de la confesión.

Y agregó: "Creo que va a estar por siempre. Pero nuestra relación se terminó por ahora. No fue por la pasión, nada que ver con eso. Tiene que ver con una cuestión familiar, estamos en dos momentos muy diferentes. Él está pasando un momento muy especial porque tuvo un problema con su mujer: se enteró que está embarazada y viene un hijo en camino".

Y también destacó en el análisis que "está aturdido con todo. En un momento iba a ir al Bailando (antes de establecerse la cuarentena), después no. Y tiene una nena de 4 años. Preservo a esa familia maravillosa porque los conozco a todos y son gente hermosa", completó Flavio.

De todas maneras no descartó la posibilidad de retomar esta relación en un futuro cercano: "No sé qué puede pasar el día de mañana, pero Martín va a seguir estando en mi vida. No salí para nada mal". Hoy, su familia primaria es su amado Dionisio, de dos añitos.

Sobre su ex novio Martín Menard admitió que "todo terminó bien".

Por R.F.

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