@Rfilighera

Susana Giménez se encuentra en uno de aquellos lugares que más ama, ámbito de protección inmejorable, su estancia en Punta del Este, La Mary, que lleva por nombre el de aquella legendaria película en donde generó una tormentosa y pasional historia de amor con el boxeador argentino más importante de todas las épocas: Carlos Monzón.

Allí pasó Navidad y Año Nuevo. Y mañana, precisamente, vivirá el gran acontecimiento gran. Celebrará su cumpleaños 74 rodeada de sus afectos más profundos, familia y amigos de siempre. Allí estará su hija Mercedes, sus allegados más directos, Ricardo Darín y Florencia, su esposa y sus nietos, Manuel y Lucía, luego del intento de extorsión por unos supuestos videos íntimos y que le generó a la diva, días atrás, particular preocupación, angustia ya disipada y que no eclipsa la inolvidable jornada de mañana. También asistirán Marley e hijo Mirko y Adrián Suar.

Antes, Susana mantuvo una extensa charla con DiarioShow.com y abordó diferentes tópicos con agenda abierta. A modo de balance de su movidito camino existencial, Susana toma una glosa de Amado Nervo y la extiende en tributo a ella misma: “Vida nada me debes, vida estamos en paz”.

La temporada que ya finalizó tuvo para la estrella una alegría emotiva fuerte. Festejó los 30 años de labor con su emblemático ciclo y recordó su puntapié inicial en este género con mucha felicidad.

"Yo nunca había hecho mucha televisión, pero el programa de Rafaella (Carrá) me marcó de una manera muy fuerte y me encanta, desde hace 30 años, poder plasmar un estilo de esas características. El balance ha sido muy satisfactorio y con muchos premios. Esta es una carrera extensa y nunca paré. También la familia latina (en Miami) me ha permitido el ingreso a sus hogares y ha sido un año fabuloso en todo sentido", dijo la diva en el comienzo de la charla.

-¿Seguís en 2018?

-De movida, no. Luego veremos. Voy a descansar y también me haré presente en Rusia, en los primeros partidos que dispute la Selección nacional.

En tanto, Susana se manifiesta particularmente contenta con el homenaje recibido en la Legislatura, al ser declarada Ciudadana Ilustre: "Una gratificación impensada, y además fui designada en una decisión de unanimidad por legisladores de diferente extracción política. ¿Qué habré hecho para merecer esto? (risas.) Pero realmente me encantó. Es un mimo grande.

Susana, "Ciudadana Ilustre"

-¿Cómo te has manejado con esta espada de doble filo que es para cada ser mortal el estrellato?

-Es que yo no he cambiado nunca. Nunca pensé en la fama. Soy de esta manera y tengo el ego normal, mínimo e indispensable que hay que tener.

Susana, su hija y su nieta

-Definite como Susana mamá.

-Me considero una buena madre. Mi hija, Mercedes, es educada, con los berrinches propios de cualquier hija de vecina. Somos compañeras y siempre que voy a Punta del Este comparto esos días con ella. Estoy para lo que necesite. Es probable que no haya estado tan presente en su infancia porque filmaba una película durante el día y a la noche me iba a realizar dos funciones en el teatro de revistas, pero nunca me desvinculé de sus necesidades y afectos. Por otra parte, es difícil a veces el vínculo entre una madre y su hija por toda esa cosa de celos y competencia que se da. Pero nos llevamos bien en este sentido también.

-¿Y cómo te llevás con tus nietos?

-Bárbaro. Lucía es divina, es mi vida, la luz de mis ojos (la nota se realizó tiempo antes del intento de extorsión a su nieta), de la misma manera que Manuel, un verdadero encanto de chico. Con Lucía siempre estamos de la mano, nos reventamos a besos. Cuando viene a casa, la trato a cuerpo de reina.

Con cinco perros y dos gatos, el universo más íntimo encuentra en Susana la rúbrica más alta de su felicidad doméstica. Aunque el único ser viviente que tiene el privilegio de dormir en la cama de Su es nada más ni nada menos que el Cholo, uno de los perritos en cuestión de la diva.

-¿Qué recuerdos tenés del Negro Olmedo?

-Hermosos. Yo trabajé mucho con Alberto, tanto en cine como en teatro. Era muy dadivoso y a la vez introvertido, algo callado pero siempre dispuesto a darte una mano, a escucharte y a comprenderte si tenías algún problema. Un ser adorable.

Olmedo, Susana, Porcel y Moria

-¿Y el Gordo Porcel?

-Aquí estamos hablando de otra personalidad. Era un hombre difícil, totalmente ciclotímico. Trataba mal a la gente, a mí no, por supuesto, pero tenía un trato descortés con las bailarinas y las hacía llorar. Era déspota, lamentablemente, más allá de sus grandes condiciones de humorista. Por lo general, tenía como modalidad no saludar en el final de cada función.

-¿Y de Moría qué nos podés decir?

-Yo he trabajado mucho con ella. La quiero mucho y le tengo mucha simpatía. Cuando habla boludeces la dejo ahí y nunca le contesto. Siempre ha sido muy buena compañera y nada envidiosa. 

La diva celebró 30 años al frente de su programa de TV

Le pedimos luego a la estrella que se mire en el gran espejo que se encuentra en su coqueta sala de estar de la mansión que ocupa en Barrio Parque y que nos diga qué sensaciones le arroja. Nos comenta: "Veo a una persona trabajadora, muy responsable, que tiene buen carácter y educada. Yo ingresé a un colegio pupila a los 7 años y no tengo dudas de que esto me marcó. Me hizo responsable, más dura para enfrentar la vida. Y sufrí mucho tiempo, ya que no vivía esa etapa de mi vida como la que experimentaba un chico de mi edad. Me hizo dura, te reitero, para asumir el desafío cotidiano de la existencia. Aprendí a bancarme solita, con mi alma.

"Aquella publicidad emblemática con aquel grito de "¡Shock!" fue el principio de todo. Estaba trabajando para una empresa de publicidad y fuimos a Ascochinga (Córdoba) con el director de ese filme, Carlos Molina. Estaba de bikini, en un arroyo, llovía y hacía frío y mientras me enjabonaba me tenía que dar vuelta y pegar ese grito. Resultó impresionante su aceptación y fue un enorme éxito entre nosotros y a nivel internacional. Lástima que en la productora de Lowe, en ocasión de registrarse un incendio, se perdieron varios de sus master. Quedaron, solamente, algunos con muchas deficiencias en la calidad de la imagen”, recuerda la diva sobre su inicio en el mundo del espectáculo.

-Contás con tres refugios en tu vida: Barrio Parque, Punta del Este y Miami. ¿Nos podés definir cada uno?

-En Buenos Aires vivo, trabajo y recibo gente. En Punta del Este es el universo de la naturaleza, vivo allí tres meses al año y tengo una paz increíble, los teléfonos no suenan. Y Miami es la inmensidad de un cielo infinito que protege a ese mar increíble y que nos vincula, a su vez, con un sol particularmente potente.

-Jazmín (el perrito de raza yorkshire) fue todo un personaje en tu vida...

-Es verdad, ese perro fue un integrante importante de mi familia y vivió hasta los 17 años. En una oportunidad, me fui a Europa y Mercedes me contaba que se había puesto debajo de una silla y que no quería salir. Estuvo cuatro días como inmovilizado e inapetente. Me asusté muchísimo. Estuve a punto de volver, pero por suerte mejoró.

-Más allá de tu trabajo puntual, ¿comentános un día de tu vida cotidiana?

-Trato de darle un espacio a la lectura, veo bastante tele, muchas películas y series y me gusta muchísimo jugar a las cartas con mis amigos. En tanto, ir a cenar con mi gente es una de mis salidas predilectas. En cambio, los lunes estoy súper agotada y me quedo todo el día en la cama con mi computadora. No salgo de mi cuarto. También tengo a nivel laboral el tema de publicidad y de mi revista. A esto hay que agregarle todo lo relativo a mi cuidado físico: debo teñirme el pelo, hacerme extensiones, manos, depilaciones, todo lo que corresponde a una persona que tiene que estar, en definitiva, impecable.

-¿Cómo te manejás con la tecnología?

-El celular, para hablar, lo utilizo poco y nada. En general, me contacto con la gente a través de mensajitos de texto. Facebook no tengo, e Instagram lo incorporé hace poco porque, de lo contrario era, como estar fuera del mundo.

-¿Tenés alguna asignatura pendiente?

-No, entiendo que no. La vida me ha dado más de lo que pedí. Y yo mismo estoy sorprendida por todo lo que me brindó de manera muy generosa. De manera permanente. Las discusiones, las broncas, los conflictos me hacen sentir mal. Me gusta salir en el programa llena de alegría y buena energía. Trato de estar bien conmigo mismo y con los demás.

-¿Cómo te ves a la edad de Mirtha Legrand?

-Realmente no sé. La veo tan bien a la Chiqui y es para mí una inspiración. Reúne belleza e inteligencia. Es algo muy potente, y Goldie (la hermana) es también de la misma manera: tiene una memoria prodigiosa. Son realmente increíbles y las admiro profundamente.

Divas y amigas: Susana y Mirtha