@perez_daro

"Mi currículum dice Gerónimo Rauch, argentino. Esa es la tercera palabra que pongo. No hay otra forma de describirme. Para mi es importantísimo el reconocimiento de mi país". Así se presenta el cantante, ex Mambrú, hoy una figura importante del espectáculo a nivel mundial.

La afirmación, hecha en charla con Diarioshow, llega a raíz de todo lo que vivió desde el comienzo de su carrera, su exposición con la "boy band" surgida de un reality, y su increíble crecimiento como artista de obras musicales en los escenarios más importantes del mundo.

"Tocar en Buenos Aires, y especialmente en el Luna Park, es el regalo que estaba esperando. Quiero pisar en mi país porque duele estar lejos. El Colón fue un gran momento que estaba esperando y ahora el Luna Park del 9 de noviembre me confirma que tengo que seguir viniendo y apostando por mi país, porque en definitiva puedo cantar en Londres, Barcelona o cualquier lugar del mundo, pero si no siento que ese esfuerzo es reconocido en Argentina, es como una sensación agridulce. Lo que yo hago no es popular, a nivel masivo, así que mis expectativas son otras, esto ya me sobrepasa y me hace feliz", aseguró.

Rauch comenzó su vida como cantante un poco por casualidad. "Yo sabía que tenía una linda voz pero era muy tímido. Me quedaba en casa solo para cantar. Un día mi familia me descubrió y me dijeron que tenía que estudiar canto. Y por más que seguí carreras formales, y evité ser cantante, porque no era algo que mi cabeza me lo permitiera, un día necesité hacerlo, se abrió algo en mí, una armadura, el inicio de este impulso que me hace cantar y no paré. No elegí ser cantante, me dieron una habilidad y luché para no hacerlo, en mi cabeza tendría que haber sido médico o contador. Pero fui muy infeliz cuando intenté hacer otra cosa. Comprendí que mi lenguaje era la música".

Si bien se hizo famoso por su participación en "Popstars" y luego su carrera con Mambrú, Rauch comenzó a trabajar profesionalmente en la música con un papel en la obra musical "Los Miserables". Luego llegaron otros papeles y cuando recibió la propuesta de ir a hacer teatro a México, "no tenía ganas de irme, y surgió el casting de Popstars. Fui con pocas expectativas, pero después fui conociendo a los chicos y cada vez tuve más ganas de ser parte, hasta que éramos 40 finalistas y me la jugué por Mambrú. La química con los chicos, el equipo de producción, estaba todo muy bien cuidado. Nos fuimos eligiendo entre Milton, Pablo, Tripa, Manu y yo. Éramos muy unidos. Cuando se disolvió la banda, no quería volver a hacer algo amateur, después de llenar teatros. Yo mismo me cerraba la puerta. Por suerte había algo que me decía que tenía que volver a probarme, a reencontrarme como artista. Y lo hice. Volví a hacer comedia musical y fue la mejor decisión que tomé en mi vida, porque era algo amateur de nuevo. A los dos meses fui a España para audicionar y ahí cambió todo".

No paró de crecer hasta la actualidad. "Canté al lado de mis ídolos. En el 30° aniversario de 'Los Miserables' canté con Colm wilkinson y John Owen Jones, que es mi amigo, pero el poder estar en un mismo lugar y que me consideren igual es mágico, son gente de mucha carrera. Apenas llegué a Londres, hicimos una foto con Hugh Jackman que intepretaba mi personaje en la película que estaban filmando. Puedo decirle a mis nietos ‘logré esto’. Son cosas que voy a poder contar de viejo, sin cansarme".

Más allá del éxito, Gerónimo pasó muchas cosas con Mambrú, algo que ciertamente marcó su carrera. Se suele decir que existen las victorias y los aprendizajes. Por eso, de lo malo, Gerónimo aprendió un par de lecciones. "En la Argentina existe un prejuicio porque hay una cultura rockera, que a mi no me vende nada, que dicta que si no empezás de abajo, no sos rockero. No te lo merecés. Y eso pasaba con Mambrú. El ambiente, la cultura, no permitía que unos músicos tremendos sean exitosos, no lo podían aceptar, y por eso había bronca con nosotros. Con el tiempo, incluso Mario Pergolini que nos daba con todo en la radio, nos pidió disculpas. En la vida la gente no acepta que a alguien le regalen algo, pero ese era nuestro camino, por la exposición inicial del reality. Igualmente tengo cero resentimiento, es un circo, un juego, tratando de no lastimar a nadie".

Hace algunas semanas, se produjo un reencuentro de los cinco Mambrú, para celebrar su amistad. Sobre ello, Gerónimo asegura que “Nos merecíamos ese encuentro. El objetivo era hacer algo en el escenario en el Luna, pero no va a poder ser, porque cada uno está haciendo lo suyo con la música y reavivar la llama de Mambrú no era la mejor opción. Nos quedamos como grandes amigos, pero estamos tan lejos de Mambrú y lo que nos había unido, que la decisión de reunirnos para cantar 'A veces', no cuadraba. Cuando los convoqué tenía alguna idea, pero juntarnos hubiera sido fingir. Por más que lo hubiese visto como algo divertido, sería muy copado terminar un show en el Luna con ellos, como una celebración de un reencuentro más que volver a ser una banda".