@TomasDV55 

Ernesto “Torry” Palenzuela cambió de piel de humorista a productor teatral con una volubilidad digna de un empresario experto en la materia.

El ex comediante de “VideoMatch”, que antes se dedicaba exclusivamente a la preparación y realización de sus shows y distintos trabajos en conducción y locución radial y televisiva, no sólo sigue luciéndose en las tablas con "Dos locos en apuros", la obra que protagoniza con la Tota Santillán, sino que ahora gestiona y produce los espectáculos que se presentan en su propio teatro en Mar del Plata: La Campana, sobre la calle Rivadavia.

Allí, Torry lucha a capa y espada contra un mercado que, como él mismo reconoce, se achica cada vez más debido a una oferta que crece de forma desmedida y una demanda que no descuida su bolsillo.

Antes un jubilado se guardaba su plata e iba al teatro, y las familias a las que les gustaba iban una vez por mes. Ahora hay menos plata y cuando hay que recortar uno empieza por el confort, que es la primera víctima de la economía”, analiza el actor sobre las oportunidades que tienen las obras de sobrevivir en el contexto actual.

Puntualmente, sobre la temporada de verano en La Feliz, Palenzuela opina que “hay muchísimos espectáculos para la cantidad de público de la temporada. Son cientos y creo que va a dejar a una importante cantidad de productores en saldo negativo”.

Su visión aparentemente negativa no surge de otro lado más que de un realismo sin pelos en la lengua, que el propio Torry adjudica a su experiencia tras años de dedicarse al teatro.

El dueño de La Campana se enfrentó al cuestionario de DiarioShow.com y develó todo sobre su fanatismo por el zapping, sus diversas cuentas de Facebook y el particular tatuaje que borró a través de una cirugía.

-¿Qué hacés en tu tiempo libre?

-Miro televisión. Me gustan las series tipo “CSI” y “Mentes criminales”. Desgasto el control remoto. Por ahí estoy viendo “Prisión en el extranjero” y de repente estoy viendo golf. El aire acondicionado y el control remoto, con eso estamos bien.

-¿Cocinás?

-La verdad que no. Compro las pechugas de pollo, las rocío un poco y digo que el toque es mío, pero en realidad las preparó otro. -¿Cómo te llevás con las redes sociales? -Estoy empezando en Instagram. Le doy mucha bola a Facebook, pero tengo varias cuentas de 5.000 personas, y como no me deja agregar más, empiezo a borrar, tendría que aggiornarme y hacer una página, pero tendría que contratar un “community manager”, como se dice ahora. Instagram lo manejo yo, pero no sé hacer videos.

-¿Tenés tatuajes?

-Tenía uno pero me lo saqué. Me lo había hecho cuando tenía 12 años, en una época en que no se hacían tatuajes, pero yo estaba enamorado de unas mellizas y estábamos en el campo, entonces pusimos dos agujas atadas con un hilo donde ponías tinta china, y me hice un corazón con una “T”, o sea, más de balneario imposible. Me lo borré con una cirugía y quedó como si fuera una vacuna, ni se nota. Pero no me volvería a hacer nada.

-¿Cuidás tu figura?

-Ahora me agarraron unas hernias, umbilical y epigástrica, y me tuve que operar. Por un tiempo no pude hacer ejercicio y yo jugaba al fútbol en cancha de once y hacía boxeo, que ahora no estoy haciendo, pero pienso retomar todo en marzo.

-¿Cómo te llevás con tus vecinos?

-Ayer justo tuvimos una reunión de consorcio, que convoqué yo, porque vivo en un departamento de 100 metros, no tengo cochera y pago cinco mil pesos de expensas, entonces hay algo que está mal, siento que me están robando. No conocía a nadie, pero puse un cartel en el ascensor y vinieron diez de los treinta que somos.

-¿Qué te gusta ver en teatro?

-Las comedias. Pero a veces me parece una injusticia. Fui a ver “Bajo terapia”, acá y la versión de Miami (N. del R.: en Argentina, protagonizada por Héctor Díaz, María Figueras y Darío Lopilato) y me pareció cien veces mejor que “Casa Valentina” (N. del R.: con Mario Pasik, José María Muscari, Boy Olmi y Diego Ramos), y esa obra ganó miles de premios. El drama en teatro no me gusta, me aburre, voy a divertirme. Los Midachi serán muy populares pero tienen unos monólogos increíbles. Vas a ver a Gonal y te reís de verdad.