@tomasdv55

Marcelo Moura se ríe con la sonrisa de un niño. El cantante, compositor y multinstrumentista tiene ya las costumbres de un comediante experimentado: apenas suelta una frase elocuente y graciosa, deja un pequeño silencio inmediato para que entre la risa de su interlocutor. De esa forma, la cara visible del Virus actual se aleja de la solemnidad que podría ostentar el líder de una de las bandas más importantes de la historia de la música.

Moura fue compositor y tecladista de muchos de los éxitos más conocidos del grupo que revolucionó el rock de los ’80 en nuestro país, pero esa impronta personal, jovial y despojada, se impregna en todos sus proyectos, dentro y fuera de la música.

Además de reemplazar a su hermano Federico como vocalista de la agrupación que juntos formaron, Marcelo logró consolidar una carrera solista con un álbum personal en 2016 llamado "Disculpen la DeMoura", escribir un libro ("Virus por Marcelo Moura"), conducir radio y ahora prepara su primer show de stand-up.

El análisis que hace sobre Virus a 38 años de su creación está libre de cualquier tipo de ego y nostalgia, pero el artista no puede evitar reconocer su fuerte impacto en el ambiente y el público: "Cuando aparece Virus, el rock era de gente marginal y a nosotros nos querían comer crudos. La gente nos odiaba. Pero en un punto, abrimos el juego a otras personas que se quedaban fuera del panorama".

"El mundo del músico no es el éxito y la plata, es la fascinación por lo que vas conociendo", dice el cantante, que aunque sigue tocando los grandes hits como "Una luna de miel en la mano", "Dame una señal" o "Amor descartable", nunca pierde su norte: la búsqueda constante por seguir conociendo.

Moura sigue girando con su música por todo el país, pero entre presentación y presentación logró enfrentarse al cuestionario de DiarioShow.com y develar sus extrañas costumbres de sueño, su proyecto para dedicarse al humor y su dificultad para manejar sus propias redes sociales.

-¿Cuántas horas dormís por día?

-Es una pregunta difícil para mí (ríe). Hace poco estuve diez días girando, durmiendo dos horas por día, pero hace ocho días que estoy tranquilo y puedo llegar a dormir 37 horas, sin moverme de la cama. El músico se vuelve como un perro: cuando está activo salta y cuando se aburre se duerme.

-En tu tiempo libre, ¿qué hacés para entretenerte?

-No soporto el tiempo libre si no es estar tirado. Pero siempre me encuentro algo para hacer. Me siento más artista que músico: hice un libro, hice radio por cuatro años, estoy estudiando doblaje para películas y ahora estoy preparando un show de stand-up para mediados de 2019.

-¿Cómo surgió el interés por el stand-up?

-Yo tengo mucho sentido del humor y la comedia siempre estuvo en mi vida. Con el libro me pasó que contaba muchas anécdotas y mis conocidos me insistían con que escriba algo. La música ha sido siempre mi expresión, pero en radio -por ejemplo-, yo tenía siete personajes en joda y los guionaba todos yo, de punta a punta.

-¿Cómo te llevás con la cocina?

-Me encanta, y cuando mis hijos eran más chicos cocinaba mucho. Comer no me gusta, para mí es un trámite. Odio los restaurantes que estás cinco horas sentado, me gustan más los bodegones de taxistas. Hay uno al que voy siempre y ya me hice algunos amigos y vemos partidos de fútbol juntos. Un día me empezaron a decir "dale, estrellita, cantate algo" y los invité a mi casa: vinieron doce taxistas, un policía con un fernet, todos cantando "Pronta entrega". Increíble.

-¿Qué opinión te merecen las redes sociales?

-Son necesarias. Tengo gente que labura con ellas, porque yo me prendo fuego. Una vez me prendí a discutir con alguien que me había dicho algo por Facebook y me frené a mí mismo porque me di cuenta de que no podía contestar. El 80% te dice cosas hermosas, pero el que me agredía me generaba una molestia porque la agresión no tenía asidero.

-¿Escuchás tu música?

-Hace poco me agarró un brote por escuchar “Choque” (N. del R.: CD solista de Moura junto a Ale Sergi, de Miranda!), que me parece uno de los discos más hermosos que hice en mi vida. Pero generalmente en mi casa escucho Debussy, música clásica, disfruto mucho del silencio también. Cuando voy en el auto con alguien y estamos hablando, apago la música. Yo si escucho música, escucho música y sólo eso.

-¿Vas al teatro?

-Me pasó algo muy raro. Jugando a las escondidas, yo tenía cinco años, y una mina muy ignorante me metió en un arcón y me encerró. Mi viejo tuvo que romper la caja con un hacha y eso me dejó con un gran problema con el encierro, una especie de claustrofobia, entonces no suelo ir al cine ni al teatro, porque me pone nervioso.