@eugeaiello 

Para la generación millennial, Stéfano De Gregorio llegó a sus vidas siendo un nene de larga cabellera rubia, con expresión pícara. Gracias a sus papeles en “Rincón de Luz” y “Floricienta”, su cara se hizo conocida a nivel masivo.

Ahora, el actor tiene 23 años y su picardía se mantiene intacta. Con más experiencia y un nombre instalado, De Gregorio recuerda con ternura sus comienzos: “Cuando era chico me tomaba el trabajo como un juego. Salía del colegio, mis amigos se iban a jugar a la pelota y yo me iba a grabar. Fui muy autodidacta, aprendí sobre la marcha”.

En diálogo con DiarioShow.com, el actor revela que la fama no le modifica su cotidianidad: “Nunca cambié nada de mi vida para adaptarme a ser famoso. Cuando hay un tumulto de gente que quiere sacarse una foto conmigo y estoy apurado, trato de sacármela igual. Es mi deber y no me molesta. Es más, yo también soy medio cholulo con los jugadores de fútbol y entiendo a las chicas que quieren sacarse fotos conmigo. Estoy de los dos lados”.

De Gregorio participó también de “ Casi Ángeles”, hizo teatro y en 2017 trabajó en la ficción de Telefé, “ Golpe al corazón”. Pero este año dejó la actuación y se sumó como panelista en “ Polémica en el bar'> Polémica en el bar”.

Es un trabajo raro. No tiene nada que ver con todo lo que hice en mi carrera, pero lo estoy disfrutando. El primer día me senté en la mesa y dije: ‘Esto no tiene nada que ver conmigo, me voy’. Me fui a mi casa traumadísimo. Después le empecé a agarrar la mano”, comenta.

En el ciclo, tiene que compartir sus opiniones con hombres de mayor edad y experiencia en mesas de debate. Pero ganó confianza con la práctica y una buena relación con sus compañeros.

Me encanta Coco Sily de toda la vida, por su espontaneidad, su barrio y su humor. Chiche (Gelblung) es una cosa hermosa. Comerse unos ravioles el domingo con él debe ser divino. Mariano (Iúdica) me tiene como el pendejo rebelde pero sabe que no soy ningún boludo y que tengo experiencia en estudios. Lo ayudo en un montón de cosas y él me ayuda a mí”, relata.

Respecto de las críticas que se le realizan al show por “machista”, Yeyo explica: “Cuando acepté la propuesta de América yo sabía al programa que iba, lo había visto. Es un poco machista en partes, pero también el juego machista es parte del programa. Jugás al machista para que salte el feminista. Jugás el tema de bardear al político para que el otro lo salte a defender. Es un poco ‘nos peleamos y nos divertimos’. Hay que saber entenderlo. Justamente te lo dice el nombre, es polémica en un bar. Es un juego. Hay como una especie de estrategia, que no está hablada ni pautada, ni escrita”.

De Gregorio quiere seguir trabajando en el medio artístico: “De acá a diez años me veo haciendo esto, no sé en qué rama, porque me gusta todo: radio, televisión, teatro y cine”.