@perez_daro 

Levanta el ceño, modificando toda su expresión facial cuando escucha la palabra “galán”. Gonzalo Heredia no se siente ni remotamente cercano al significado de esa palabra, pero tampoco está a gusto con cualquier otro estereotipo con el que se lo mencione.

Actor. Artista, evidentemente. “Trabajo de actuar, y ahora de escribir”, explica al pasar, como queriendo zafarse de la situación. “Nunca me definiría como algo en particular, no me siento nada”, explica en charla con DiarioShow.com.

Desde ese lugar, explica que esa no identificación, si bien no lo hace sentir inseguro, hace que se cuestione todo el tiempo, algo peligroso en su profesión. “A veces siento que no estoy a la altura de lo que hago. Por suerte tengo 36 y sigo apasionado. Pero la pasión cambió. Quizás la forma de expresarme. Antes era la actuación, ahora me está pasando por otro lado. No significa que me haya dejado de gustar actuar. Yo en un proyecto espero pasarla bien, y crecer, con compañeros o lo que sea. No tengo ambiciones artísticas como las que sí tenía antes”, dice sin problemas, paradójicamente seguro de su inseguridad.

"Leer te hace libre. Me sorprende mucho cómo la gente no ve que realmente es así. Está todo escrito. Mientras más tengas en esa cabeza información, historia, literatura, más libre sos"

¿Con qué sí tiene seguridad entonces Gonzalo? Más allá de dedicarse hace mucho al teatro y la televisión, y en ocasiones incursionando en cine, los placeres máximos del actor están ligados a otra actividad: “Leer te hace libre. Me sorprende mucho cómo la gente no ve que realmente es así. Está todo escrito. Mientras más tengas en esa cabeza información, historia, literatura, más libre sos. Nadie te va a obligar a pensar como quieren, o como les conviene. A partir de ese lugar, todo. A mí la literatura me hizo salir de la fosa de un taller mecánico, donde trabajaba de pendejo con mi viejo. Si me dejaba llevar por la corriente y hacía la plancha, no estoy hablando acá. Estaría preparándome para comer en el taller mecánico con mi viejo. La literarura me dio eso, libertad. Me pasa constantemente hoy. Yo leo diarios de fines del S. XIX, de París. Y yo estoy en San Isidro, en mi casa en 2018, conmoviéndome y dejándome atravesar por las palabras y sobre todo por la búsqueda del sentido de la vida de escritores europeos. Si quiero dejar huella, dejar algo concreto, es por ese lado”.

Heredia y sus compañeros de "Perfectos Desconocidos"

Con tanta construcción sobre otras ramas artísticas, Heredia solo encuentra felicidad en la actuación cuando el trabajo no está supeditado a una rutina obligatoria. “Hacer una obra, una película, o una ficción en televisión que realmente esté buena es difícil, porque se va a lo seguro. Se trata de dar lo que supuestamente la gente quiere consumir. Se saca todo con fritas. Una película, con la poca ayuda que hay para hacer, mucho peor, acá no se arriesga, se va a lo taquillero, a los actores taquilleros, que son tres o cuatro en este país, a la fórmula que les asegure buenos números, con géneros fuertes o contundentes. Uno hace números todos los días. Creo que, y me pongo más metafísico con esto, pero si no hacés algo fuera de tus obligaciones, estás perdido hermano”, asegura.

"Construcción de la mentira", la primera novela del actor

El artista editó hace poco “Construcción de la mentira”, su primera novela. Dedicado a la literatura desde hace años, describe su pasión confesando que “lo único que me tracciona es escribir. Si no puedo hacerlo todos los días, leer media página, escribir algo, me muero. No hay nada que me motive, que me den ganas de salir de la cama, de levantarme. Tengo que escribir todos los días, aunque a veces no tenga ganas, que no sepa de qué, o por qué. Porque es algo que uno forja, construye, a crearle un espacio. No por una cuestión de tener que recordarme todos los días. Sino por una cuestión de necesidad. Cada uno es responsable por lo que le toca y qué hace con su tiempo. No quiero llegar a los 60 años y decir ‘ahora que tengo toda la riqueza acumulada, voy a hacer lo que me da placer’. Lo que me llena el alma, a lo que yo vine a este mundo es contar. Vos tenés una posibilidad de narrar cómo viste la vida en tu paso por este mundo. Parece autoayuda lo que digo, pero si no lo contás desde cualquier rama artística, no expresás desde la forma que quieras, estás complicado”.

"Tengo que escribir todos los días, aunque a veces no tenga ganas, que no sepa de qué, o por qué. Porque es algo que uno forja"

Vida familiar

Hace nueve meses nació Alfonsina, su segunda hija, que se unió al portarretrato familiar que conforman su mujer Brenda Gandini y su, hijo mayor, Eloy, de seis. Gonzalo habla del lazo que los une al expresar una anécdota del proyecto que hoy está presentando, “No llores por mí Inglaterra”. El filme, una parodia sobre los tiempos de la invasión inglesa se filmó en Uruguay cuando Alfonsina era recién nacida.

Heredia y su mujer, Brneda Gandini
Nacimiento de Alfonsina
Gonzalo con su hijo Eloy

Fue muy duro irme. Por Alfonsina, pero más con Eloy, que ya tiene seis años. Somos pares, entonces me decía ‘te extraño’ y me mataba. Mi representante me avisó que el director me quería en la película cuando estábamos internados a punto de parir, se dio todo junto, pero ahora vemos que salió todo bien”, recuerda.

Ahora, con Alfonsina de nueve meses, Gonzalo declara que “me vendría muy bien irme unos días a filmar ahora, todo muy intenso con la nena”.

Más allá de la humorada, enternece con cómo lleva la vida familiar: “Es la familia que siempre quise tener. 100%. Es mucho más de lo que yo me imaginé y a veces me parece muy loco tener hijos y estar con la increíble compañera con la que estoy. Somos muy unidos, nos enfrascamos mucho en casa, en donde todo sucede, todo es relajado y todo divertido. Es mucho más de lo que me imaginé”.

Feminismo

En tiempos de búsqueda de igualdad, Heredia explica que no existe nada dado, y en la vida cotidiana “trato todo el tiempo de autoeducarme. De que realmente las cosas sean 50 y 50. En casa no hay tarea de la mujer ni tarea del hombre ni en ped... Hay que raspar esa costra y sacarla, que se oxigene un poco y vuelva a cicatrizar, porque yo soy uno de esos que aprenden cotidianamente, día a día, y quiere que haya igualdad. El feminismo no es machismo al revés. Es igualdad. Pasa que la mujer es mucho más inteligente y le puso feminismo a algo que nos concierne a todos. Somos tan básicos, gorilas casi, que entendemos todo mal”.

Reflexionando más allá de lo que ocurre en su casa, y explicando qué deben hacer los hombres en tiempos de empoderamiento feminista, declara que “hay una reeducación de datos, no sobre lo que nos han dicho, sino cosas que hemos visto. Yo me acuerdo de mi viejo con mi vieja haciendo tal o cual cosa, o teniendo tal o cual actitud, cosas que hoy yo trato de evitar. La palmada en el culo a la mujer, evitala. Puede ser un juego o lo que sea. Pero hay un juego que es muy gráfico que no está bueno. Puede ser una semilla que puede generar o ir para un lado que no está bueno. En ese sentido trato de estar alerta y ser consciente. Se trata de eso, de tener conciencia, va por ahí, no es eso de “uh no se puede hacer nada”, me parece una bolud... enorme. Me saca”.

"Feminismo no es fanatismo por la mujer y desprecio por el hombre, algo que muchos creen o les gusta creer por llevar la contra. La mujer trata de decir que todo fue muy desigual"

Completamente a favor de esa igualdad que buscan las mujeres, señala que “hay algo de polarización, a las feministas les dicen feminazis. La feminista está vista como el ‘matamacho’. Pero feminismo no es fanatismo por la mujer y desprecio por el hombre, algo que muchos creen o les gusta creer por llevar la contra. La mujer trata de decir que todo fue muy desigual, en salario, actitudes, formas de levante, poder, millones de cosas. Y dicen que quieren estar en igualdad de condiciones. Para eso uno tiene que pensar ‘uhh te acordás que yo antes le tocaba el cul... a mi mujer delante de todos, me parece que no está bueno’. Hay que empezar por casa”.