@sofialioto

Mientras desarrolla su amor por la radio en FM Rock & Pop, el "hippie", como él se define, mira de reojo la reedición de las internas entre sus ex compañeros de “CQC” y disfruta de su nuevo ciclo, “Los clásicos del Tasso”, que debutó el lunes a las 22, por el Canal de la Ciudad. El conductor se sometió a un mano a mano imperdible con DiarioShow.com, donde ningún tema quedó afuera.

-En una entrevista dijiste que no necesitás estar en televisión, ¿qué es lo que te llevó a hacer este programa?

-Yo me refería a que no tengo dependencia de pantalla, porque generalmente la gente que está en la tele tiene esa dependencia, o sea que si no está, siente que no existe. A mí no me pasa eso. Yo si estoy en la televisión es porque me gusta el proyecto, la idea me seduce. Me gusta mucho que sea un terreno desconocido; el no saber si lo voy poder hacer. Eso me encanta: en el canal querían combinar un poco mi “imagen rockera” con géneros que no tenían nada que ver conmigo. Dar otra mirada. De golpe me encontré entrevistando a gente hípergrosa y que yo en la vida había escuchado de ellos, entonces podés enfocar la charla desde otro lugar, más crudo, más despojado, más inocente.

-¿Qué preferís, radio o tele?

-Radio, sin ninguna duda. Puedo estar en patas, con los pies en la mesa. En la tele tenés que cuidar ciertas cosas, como la imagen. Igual, insisto, no tiene que ver con el medio, sino con la propuesta.

-¿Cómo ves a los medios de comunicación hoy?

-No los veo (risas). Los veo muy mal, pero desde una base ideológica. Es la famosa grieta, se les notan tanto los hilos a cada uno. Es terrible. En cuanto a lo digital me parece que todavía no encontraron la vuelta para integrarse, así como lo digital no encontró la vuelta para masificarse como puede hacer la televisión. No le encontraron la vuelta a la interacción. Que haya cámaras en un estudio de radio me parece una obscenidad.

Eduardo de la Puente

-¿Y qué futuro le ves a la radio?

-Sé que las nuevas generaciones no escuchan radio, sólo podcasts o Spotify, que no es lo mismo. Escuchar música está buenísimo, pero escuchar a un chabón que de golpe te dice “escucha esto, o salió esto” tiene más base que un “si escuchaste esto, seguramente te gustará...” y ese tipo de algoritmos.

-¿Sos competitivo con el rating?

-Para nada. Si estuviera pendiente del rating muero de angustia. El minuto a minuto lo sufrí tanto, pero tanto en “CQC” porque era “uh está bajando el rating, cortá ya esta nota...” y eso no me gusta. O en radio me dicen “este trimestre pasaste mucho rock and roll y bajó (el rating) así que vas a tener que poner más pop”. En la única medida en que me interesa el rating es en cuanto a la facturación que pueda tener el programa.

-¿Creés que faltan programas así?

-Hoy no hay programas opositores. “Caiga quien caiga” era un programa opositor, no importaba quién estuviera arriba. Nosotros nos oponíamos y pataleábamos siempre. La idea es esa, y es un poco lo que soy yo. Yo básicamente soy opositor a todo, listo. Y hoy no hay eso, desde el humor mucho menos. Está todo tan ríspido, tan sensible, tan áspero, que cualquier cosita que decís graciosa ya salta la mitad del país y se te tiran encima.

"Las nuevas generaciones no escuchan radio"

-Tuviste dos pancreatitis por alcohol. ¿Cómo te influyó eso?

-Estoy muy bien. A pesar de todo, seguí escabiando hasta que un día dije “hasta acá”, y no tome más. El riesgo de tomar sería querer tomar más, pero no me siento tentado.

-Los medios masivos se hacen eco del movimiento feminista. ¿Cuál es tu mirada?

-Por un lado estoy muy a favor de la igualdad de género, me parece que la mujer fue sometida, sobre todo en lo que tiene que ver con leyes y marcos laborales. En cuanto a los acosos estuve en desacuerdo siempre. Lo que no se hace entre mutuo acuerdo entre hombre y mujer no está bien.

Eduardo de la Puente

-¿Viste algún abuso cuando estabas en la tele?

-No, no me ha tocado ver ese tipo de cosas, sí se decía, pero no lo vi. Aunque sé que existen. A la vez, con el rock, para poner un ejemplo puntual, siempre estuvo la “groupie”, y la tarea de ella era ir, acercarse a su ídolo lo más posible y “garchárselo”. Entonces esa parte está media mezclada. Ahora resulta que todos los rockeros que tuvieron sexo con alguna piba fueron acosadores, y no. La piba fue a buscarlos. Eso existe también. En lo que estoy en desacuerdo es que caiga todo en la misma bolsa. Pero estamos viviendo una revolución social que es muy importante. Y es una revolución, no es un cambio, ni un producto de una evolución lenta. Es una revolución. Entonces hacen faltan casos extremos, que las cosas se vayan de mambo, que se corran del cuadro y que después de acomoden. Estoy a favor de la igualdad pero en contra de la revancha, que es lo que ciertos sectores del feminismo están buscando.

-¿El trabajar en los medios afectó tus relaciones amorosas?

-¡Sí! Obviamente. Tuve un par de quilombos por meterme con la gente que no me tenía que meter. Eso me pasa por no mirar televisión. Tuve una historia con una más o menos conocida, que para mí era “menos” conocida, pero parece que era “muy” conocida (N de la R: sería Andrea Rincón). Y tarde o temprano me usaron para generar quilombo, que lo cual es una pavada usarme a mí para armar quilombo, hay que estar muerto de hambre...

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