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Laura Novoa sonríe todo el tiempo. Es amable por demás con todos los que se acercan. Trata de ser lo más honesta posible al responder preguntas y se muestra generosa con todo lo que esté a su alcance. "Que bueno que se vea eso, me dedico bastante a eso, a armar grupos humanos. El rol del artista debe ser eso, que todos se sientan cómodos. Me gusta intentar las cosas desde ahí, en vez de hacerlo desde la distancia", comienza a charlar con DiarioShow.com la actriz.

Artista de teatro, como se considera ella ante todo, es hoy una de las protagonistas de "Las grietas de Jara", que se estrena el 18 de enero en todo el país, porque desde hace años, según asegura "me dio mucha movilidad poder trabajar en cine y en TV además del teatro que amo, me hizo tener buenos ambientes de trabajo, porque nunca me canso. Este año empecé haciendo televisión e hice un curso de teatro. Esta profesión es el amor que más me ha durado. Es mi casamiento más duradero. Tengo características... digamos, un tanto difíciles, me he separado varias veces. Y de mi profesión no, siempre he podido reciclarme a mi misma y ponerle onda. Que me siga divirtiendo con algo que hago hace... no sé cuantos años pero me aterraría sacar cuentas, pero desde ‘Socorro 5° año’ me parece que ha pasado mucho tiempo!".

Las reflexiones de Laura vienen de una vida llena de trabajos, de todo tipo. Pero su forma de ver el mundo no solo se acota a su formación en el teatro. Según confiesa, "hace muchos años puedo decir que no soy solo actriz. Me encargo de ser mejor como persona, tengo como hobbies o estudios paralelos bastantes personales. Me gusta la medicina alternativa, la psicología de mujeres, hago rondas de mujeres hace mucho tiempo. Estudio y me gusta. Lo estoy poniendo hasta en práctica en teatro, hago de coach para algunas personas. Muchos jóvenes se me acercan, porque algunos creen que quieren ser actores, pero en realidad quieren ser artistas, y yo trato de que entiendan que vos podés ser artista en cualquier profesión, ser artista es una elección humana a cada momento. Y este laburo te hace un feedback bueno. La idea es poner tu granito de arena en el mundo, tratando de dejar el mundo mejor de lo que lo encontraste. No aportar a la violencia, a lo cerrado, a que está todo mal".

Cambio radical

Laura explica que nada está librado al azar, y que ahora concientiza ciertas virtudes o intenciones, evitando ser lo que alguna vez fue. "He trabajado muchos años para estar así. Cuando era joven era antipática. Por el mismo miedo que me producía la gente. Uno después va superando esas fobias o trabajando al respecto. Esa inseguridad no te deja brindarte tan confiable para el otro. Y me gusta saber que todos hacemos lo mejor posible, nadie está haciendo algo malo a propósito. Entonces eso me ha relajado. Cuando uno va creciendo junto con los años que cumplís, que no son lo mismo las dos cosas, tienen que ir en paralelo, es buena combinación. Cuando llegás a la madurez no querés demostrar nada, querés ser, relajado. Hay algo de vivir sus edades en su tiempo y forma que es precioso, soy una defensora de las mujeres maduras. Me parece maravilloso el crecimiento armónico. Pero también he aprendido a comprenderme, a perdonarme. A los 20 no me maquillaba porque decía que el teatro es esto y que se yo, pero ahora me maquillo, simplemente porque quiero, me lo permito, ya no quiero demostrar, sino ser. Viene de la mano de la edad. Intento seguir siendo la rebelde que fui, pero desde el otro lado. Hacer algo más constructivo. El ser humano tiene que hacer un cambio profundo, hasta que no lo hagamos todos, con su entorno, con el verdulero, el taxista, y su familia, no vamos a poder cambiar como sociedad".