@Rfilighera 

Un verdadero fenómeno del humor actual y con firmes reminisencias de aquellos grandes intérpretes de la revista porteña que hicieron divertir a varias generaciones de espectadores argentinos. A los 56 años, Roberto Moldavsky experimenta una situación profesional inimaginable, tal como consignó a modo de confesión, desde todo punto de vista. Su actualidad lo encuentra en la radio (Bravo Continental), televisión como nueva figura y soporte del elenco estable de la diva número uno: Susana Giménez; y, en el escenario del Teatro Apolo, con su actual espectáculo “Moldavsky, el candidato 2019”, otro gran éxito en el escenario donde el intérprete tiene como objetivo cercano llevarlo, nuevamente, en gira por Israel y también por España e Italia.

-¿Cómo definirías tu presente artístico?
-Se trata de una etapa que estoy viviendo con mucha búsqueda desde lo artístico y también con un gran sentimiento de felicidad. Por un lado, los premios y los reconocimientos acompañan esta parte de mi recorrido y son bienvenidos debido a que se convierten en una dulce caricia para el alma, pero ese contacto con la gente que uno recibe en cada función en el teatro es, a mi modesto entender, la mayor distinción. Muchos planetas se alinearon a mi favor y estoy, en consecuencia, muy agradecido.

-Tu salto a la popularidad se dio de una manera vertiginosa.
-Yo estaba con Fernando Bravo tratando de formarme un camino, de a poco, por medio de la difusión que me daba la radio y presentándome en algunos restaurantes de la colectividad judia y sótanos que me permitían, en definitiva, despuntar el vicio. Sin embargo, hace dos años, desde que me relacioné con Gustavo Yankelevich, el panorama dio un giro inesperado; empecé a participar del programa “La peña de Morfi” en la tele y, luego, se presentó el teatro en la calle Corrientes y la cosa cambió plenamente.

El actor y humorista atraviesa un excelente momento profesional.

-Anteriormente, tenías tu negocio de ropa en pleno barrio de Once.
-Es verdad y consensuaba las dos actividades: mi rol de comerciante y la posibilidad de hacer mis shows en espacios reducidos. Sin embargo, a partir de lo que estamos hablando, trabajar en la calle Corrientes me cambió el adestino y tuve que optar por una de las dos actividades: elegí mi verdadero costado vocacional, el espectáculo.

-Insisto, Roberto, ¿en ningún momento pasó por tu mente este cambio tan profundo que realizaste?
-En absoluto, ni lo soñé ni tampoco me lo propuse. Ha formado parte de los grandes misterios del universo.

-La profesión del comerciante, en ese contacto tan puntual con un público tan diverso y amplio, ¿ayudó a brindarte experiencia en el dibujo de muchas de las criaturas que abordás en un escenario?
-Por supuesto. Siempre traté de tener un poder muy grande de observación y esto fue una herramienta vital para conformar historias y personajes que luego llevé en cada uno de mis shows. Evidentemente, tengo una gran facilidad para pescar situaciones cotidianas y hacerlas mucho más graciosas.

Un comediante que vale oro.

-El humor nos permite criticarnos sin fastidiarnos.
-Es así como lo señalás. A mí me gusta mucho cultivar el humor judio y me río bastante hasta de mi propia condición religiosa; la utilizo y me encanta poder hacerlo.

-Por la manera como te desenvolvés un el escenario, inferimos que tenés vínculo con varios humoristas de la revista.
-Yo soy de una generación que está influenciada por los caposcómicos de la época y, a partir de mi admiración hacia gente como el Negro Olmedo, Tato Bores, Jorge Porcel, los uruguayos de “Teletecaplum” y Les Luthiers, fui volcándome hacia el manejo del humor. Por otra parte, hay que tener en cuenta que se trataba de años en que la tele contaba con una importante oferta en materia de comicidad y esta circunstancia nos tocaba e influenciaba. Como un viejo sueño y con toda humildad lo digo, a mí me encantaría poder interpretar a Tato Bores; me gustaría retomar nuevamente esas banderas y adaptarlas a los tiempos históricos que nos toca vivir, desarrollarlas en la actualidad.

"Como un viejo sueño y con toda humildad lo digo, a mí me encantaría poder interpretar a Tato Bores; me gustaría retomar nuevamente esas banderas y adaptarlas a los tiempos históricos que nos toca vivir"

-El humor no quedó exento de estos cambios que se producen en la sociedad y en los vínculos humanos.
-Cuando se instalan cambios de la sociedad que son positivos, es muy buena la actitud de acompañarlos. El humor como cualquier otra disciplina, tiene que apoyar estas modificaciones, si no lo hacés quedás desfasado, como pertenenciente a otra época y tampoco te va a servir. Entonces, está bueno que el humor no se quede afuera. Además, como detalle paradójico, fijate que el humor no forma parte de las ternas de cualquier premio importante. Yo no desmerezco al drama ni a todos aquellas obras que tienen un contenido dramático importante, no obstante, no tengo dudas de que el humor es una de las propuestas artísticas más complejas de realizar.

-Tu aporte en el ciclo de Susana Giménez jerarquiza tu foja de servicios.
-Sin discusión, Susana es una referente fundamental en la vida de los medios de comunicación y estoy dando mis primeros pasos, tratando de encontrar mi lugar en este competitivo espacio.

"Susana es una referente fundamental en la vida de los medios de comunicación y estoy dando mis primeros pasos, tratando de encontrar mi lugar en este competitivo espacio".

Moldasky reveló que intenta encontrar un lugar en programa de Susana Giménez.

EL FÚTBOL Y BOCA

Roberto Moldavsky es hincha fanática de Boca Juniors, aunque expresa otros sentimientos en el terreno del fútbol, puntualmente. “Atlanta, por mi viejo; Argentinos Juniors por que me crié en el barrio de la Paternal y, donde he vivido una parte fundamental de mi adolescencia y, además, mi simpatía se expresa también por Chicago debido a que tuve un cuñado que era fanático de este equipo y me contagió, realmente, esa pasión descontralada”.

Su pasión: Boca

A lo que agregó: "El futbol me encanta desde chico y me gusta ver el buen futbol, pero tampoco soy loco, siempre evito que la pasión no me saque de eje ni me haga perder amigos”.

SUS RAÍCES

Moldavsky es muy importante y, en alguna medida, el artista ha volcado en sus espectáculos esa experiencia cosechada en varios terrenos . El intérprete estuvo radicado en Israel y lo evocó en estos términos: "Yo viví muy tranquilo en un kibutz (comuna agrícola israelí), entre el ‘85 y el ‘94. Fue una experiencia muy valiosa desde todo punto de vista, recuerdo que tenía 21 años y la pasé muy bien”.

El humorista señaló que “se trató de una experiencia distinta y muy especial, tuve la posibilidad de ordeñar vacas y coseché algodón, entre otras manualidades. En esa época nació allá mi hijo Eial y todavía me parece una locura que el clima bélico pueda seguir existiendo. La mayor cantidad de árabes y judios bregan para que las diferencias se puedan arreglan por métodos pacíficos, sin embargo, no entiendo por qué esto no se puede solucionar de esa manera”.

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