@Rflighera

Con Nacha Guevara difícilmente se exprese una tonalidad media. Ella tiene la contundencia de una ola embravecida contra una formación rocosa que, a su vez, no le cede tregua. Ella es así, espontánea y decidida, una personalidad dura que se forjó artísticamente en épocas de intolerancia y machismo a full. La artista que se encuentra realizando junto a Cacho Castaña un emotivo show (ver tema aparte) , charló con DiarioShow.com y expuso acción y pensamiento en cada uno de sus conceptos.

Nacha, a modo de recuperación de la memoria y mirando, en retrospectiva sus comienzos, sostuvo que los álgidos años 60 y 70 estuvieron marcados por la lucha pero, a su vez, por una decepción que fue generando la intolerancia y el oscurantismo. “Se cercenaron muchas ilusiones, otras quedaron fragmentadas y algunas destruidas. Pero esto no fue privativo de nuestro país; en el mundo también se han dado situaciones parecidas como la alborada del Mayo francés, Andy Warhol (artista plástico y cineasta norteamericano, pilar en el nacimiento del art pop), la píldora anticonceptiva, la liberación sexual, los Beatles, la resistencia a la guerra de Vietnam, Martin Luther King. Fue un momento muy rico de la humanidad que no volvió a repetirse, entiendo, nunca más”.

Cuando le consultamos qué diferencia encontraba entre el movimiento feminista de esos años y el actual, expresó: “Es la misma historia que proviene de un largo camino. No se inventó ahora ni tampoco se termina ahora. Es una lucha que viene de la época de las cavernas. Siempre ha habido mujeres extraordinarias. Por otro lado, los medios masivos suman todo mucho más rápido y, también, como contraparte, se olvida todo de manera marcadamente rápida”.

"Es importante defender los derechos femeninos desde los lugares en que uno se encuentre"

A una manera de declaración de principios, Nacha dijo que “hay que priorizar la conducta cotidiana más que la presencia en los medios, porque estos siempre van en la búsqueda de la noticia por sobre otras cuestiones. Entonces, es importante defender los derechos femeninos desde los lugares en que uno se encuentre. El aporte no deja de ser menor y también adquiere su rol de relevancia”.

Nacha, modelo 2018

Sobre el acoso sexual consideró: “La verdad es que esto ha existido siempre. Y llega durante una etapa en que el agua hierve a 100 grados. En consecuencia, parece que este es el momento en que todo se presenta de una manera contundente y total. Debido a ello es que tener cuidado, ser precavido, agarrar la pava con un repasador para que si el contenido está hirviendo, finalmente no llegue a quemarte”.

Heridas de guerra

Le recordamos, a continuación, aquel terrible atentado (hicieron explotar una bomba de alto impacto) que sufrió, momentos antes de comenzar su función (“Las mil y una Nachas”) en el recordado teatro Estrellas, en septiembre de 1974. “Ocurrió el día del estreno, estábamos algo atrasados en el comienzo del espectáculo y fue una experiencia horrible. Hubo cientos de heridos y un compañero muerto”.

Esto marcó para la actriz la decisión de un segundo exilio. Precisamente, a la definición de exilio, Guevara la plasmó así: “Es una cuestión desgarradora. En 48 horas perdés todo: tu familia, tus amigos, tu país, tu entorno y tu trabajo. Y, por lo tanto, perdés tu identidad, circunstancia que pega muy fuerte en lo emocional. Hay que empezar de cero. Y a su vez, constituye un enorme aprendizaje. Y va a depender de cómo elijas vivir esta situación. Sólo aquellos que han vivido algo así saben lo que es, lo que se siente y lo que significa el exilio en toda su entidad".

Como país, ¿tenemos conciencia democrática o estamos naciendo en este sentido? Nacha nos dijo: “Vivimos naciendo y muriendo al mismo tiempo. Nuestro entrenamiento es lo que vivimos en los hechos cotidianos. Nos falta continuidad como en cualquier actividad humana, donde se necesita poder aprender, crecer y desarrollarse. Es como la construcción de un edificio: se afinca en los pilares y se va realizando de a poco, y creo, en este sentido, que no se termina de construir nunca. Siempre hay algo para modificar o agregar”.

El ser nacional

A continuación, le consultamos cómo somos los argentinos. Y tomamos a modo de disparador el título de un libro de los años 90 que nos refleja de manera dura pero, probablemente fiel: “La república de los chantas”. Al respecto, Nacha asintió: “Sí, hay una gran galería de chantas en nuestro universo de todos los días, algo así como un verdadero museo. Pero, a su vez, también hay gente muy notable como en todo tipo de sociedad. Igualmente, observo que en cada país ostenta un estilo particular, una manera de expresar la chantada. Y la nuestra, puntualmente, uno la conoce muy bien porque hemos nacido aquí y la podemos reconocer a la vuelta de la esquina”.

En relación a la situación socioeconómica del país, Nacha prefirió evitar consideraciones: “Yo ya no hablo más de este tema porque reparo que hay tanta gente que se refiere a este tópico que, honestamente, no necesitamos una persona más hablando pavadas. Mi opinión sobre esto es que no quiero agregar más caos al caos”.

"Nos gusta siempre echarle la culpa al otro, revelando con esto, siempre, una gran falta de madurez y una enorme vocación, por otra parte, en convertirnos en permanentes víctimas"

En relación a si se toma conciencia sobre lo que sucede al país en todos los terrenos, la artista subrayó que “es la sociedad la que debe tomar conciencia sobre sí misma, de lo contrario es muy difícil que haya transformación. Para que un bosque sea verde, los árboles deben ser verdes, en consecuencia, todos somos responsables de muchas cosas que nos pasan. Por otra parte, nos gusta siempre echarle la culpa al otro, revelando con esto, siempre, una gran falta de madurez y una enorme vocación, por otra parte, en convertirnos en permanentes víctimas. Somos como los equilibristas porque estamos acostumbrados al vértigo, a la inestablidad, a la incertidumbre. Es como una adicción, como sociedad somos adictos al conflicto, a la pelea, a la polémica. No obstante, las adicciones, a través del esfuerzo que ponga uno, se pueden curar”.

"Yo no hago una dieta solamente una semana. Es la elección de un estilo de vida y no lla llevo adelante con sacrificio, todo lo empleo con placer"

Con respecto al cuidado de su salud, comentó que “seguir con mi filosofía en todos los aspectos de la vida me ha dado buenos réditos, teniendo en cuenta que no soy una máquina, soy un ser humano. Y también estoy muy agradecida a los médicos y maestros que he tenido y, por sobre todo, a mi disciplina y continuidad. Yo no hago una dieta solamente una semana. Es la elección de un estilo de vida y no lla llevo adelante con sacrificio, todo lo empleo con placer”.

En el momento de preguntarle sobre aquella leyenda que asegura que su fuerte carácter le ocasionó serias polémicas con varios de sus colegas, Nacha confesó: “Soy exigente, que es distinto. En un mundo donde la gente, usualmente, quiere hacer las cosas así nomás, con mucha displicencia, mi actitud debe generar molestia. Lamento decirles a todas esas personas que no voy a cambiar porque para mí eso no es defecto, sino una virtud”.

Ahora, junto a Cacho Castaña

Todos los viernes de julio, Nacha Guevara y el emblemático Cacho Castaña realizan juntos un show donde el contenido artístico radica en poder brindarles tributo a dos compositores fundamentales de nuestro cancionero: Homero Manzi y Enrique Santos Discépolo. Dicha propuesta se lleva a cabo en el Café Teatro La Humedad (propiedad de Cacho), ubicado en Carlos Calvo 2540, Boedo.

Tanto Cacho como Nacha le ponen su particular impronta a un repertorio que recorre los perfiles de nuestra ciudad, con los particulares noctámbulos de la noche porteña y el infaltable café, billares, en derredor de los amores, angustias y traiciones cruzadas. Dos creadores con sello propio que llevan alma, sentimiento y pasión a un show, en donde el decir y la interpretación conjugan un territorio artístico impecable en todo sentido.

Nacha y Cacho