Son antagonistas en la segunda temporada de "Luis Miguel, la serie", cuyo tercer episodio Netflix estrena hoy a las 21. Hugo López (César Bordón) es la imagen paterna que el cantante tanto necesitó en su adolescencia y paso a la adultez. Es cálido, tiene "códigos" y ante todo cuida la salud emocional de Micky. 

Pablo Cruz Guerrero es el "nuevo" del equipo. Patricio se incorporó a mediados de los 90 (una de las dos líneas de tiempo de esta temporada) a la oficina de Hugo, para asistir en la ajetreada agenda del artista, pero desde el vamos demuestra menos escrúpulos que ambición. Le interesa bastante poco la salud de Luismi mientras haga nuevos éxitos. 

Argentino y mexicano respectivamente, ambos charlaron con DiarioShow.com sobre su experiencia en este verdadero fenómeno de audiencia. La serie comenzó a grabar y debió frenarse un tiempo por la pandemia. "Así fue, hubo un tiempo en que fue todo una incertidumbre pero por suerte, esperando unos meses, pudimos retomar y terminar esto que nos llena de orgullo" arranca Bordón.

La relación entre sus personajes es de opuestos complementarios, y al respecto señala Guerrero: "Desde el punto de vista de Patricio Robles, él debía concentrarse en a qué aspiraba Luis Miguel en ese momento, y usar lo positivo que había representado Hugo en la primera temporada, replicándolo y sumándole nuevos atractivos e intereses como manager. Su objetivo es ganarse la confianza de Luis Miguel y para que eso suceda genera una atmósfera muy controlada".

Pablo Cruz Guerrero es Patricio Robles, un hombre ambicioso.

¿Es un villano? "No, creo que es un personaje con muchas carencias emocionales que viene de un mundo con prejuicios y eso lo lleva a manejarse de manera más dura. Es un 'cuate' que hasta en ciertos momentos es levemente masoquista, como que disfrutaba un poco el meterse en un problema para ver cómo podía salir de ahí".

Respecto de las diferencias que nota Bordón entre ambas temporadas, consideró que "nos hemos metido en los lugares más profundos de los personajes. En la primera, Hugo y Luis Miguel querían conquistarse uno al otro, ver si se llevan se llevaban bien. Una vez consolidado ese vínculo y llegar a tener una relación casi familiar, la idea fue dejar los protocolos de lado y poder ir a fondo con algunos problemas. ¡Y vaya si los atraviesan! Ahora es más cruda la relación y la segunda temporada en sí es más cruda, seca y sin salpimentar te diría jaja".

Guerrero acota que lo que más le gustó de su Patricio es "la capacidad de ser un encantador de serpientes, es muy divertido, creo que todos en algún momento hemos querido un rol que nos permita ser encantadores y al mismo tiempo tener nuestra propia ética y moral, no respetar tanto las reglas. Es muy entretenido".

El actor cuenta que la idea previa que tenía sobre el "Sol" de México era la de "un ser intocable, inalcanzable, utópico, aislado. Lo veía más como ícono que como persona. A través de conocer su historia logré empatizar con él y tener otra compasión. Tuvo todo lo material, pero lo importante era lo que le pasaba por dentro".

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