@Perez_daro

Es uno de los cantantes más carismáticos de la movida tropical, quizá por su pasado como vendedor ambulante y una presencia tan honesta como alegre, tanto en el escenario como en la vida. Chanchín, como todo el mundo lo conoce, es líder y sobreviviente de la movida tropical y específicamente de la cumbia villera, liderando el grupo "Supermerk2", a caballito de éxitos como “El avión” y “La lata”.

En la actualidad, sin poder salir a tocar para divertir a la gente, realiza un programa que él insiste en llamar “charla con amigos”. En “Sin miedo”, él y La Romy DJ entrevistan a artistas y referentes de la cumbia en un show que se puede ver en YouTube en el canal del mismo nombre. "Hace muchos años que estoy en la movida. Tengo muchos amigos y conocidos en el ambiente. Conozco mal o bien a todos. Entonces no me considero conductor, siento que soy otra cosa, es como volver a juntarse después de tanto tiempo, contar anécdotas y hacerlo con una cámara adelante", resume en pocas líneas el proyecto.

Así, con honestidad, tampoco tiene problemas en hablar de cómo llegó a la música, en una mezcla de casualidad y voluntad: "Yo vendía en la calle y me juntaba con unos chicos que estaban formando una banda. Solo cantaba en la ducha, pero de caradura, a veces cantaba las canciones que hacían. Si tocaban un tema de 'La Nueva Luna' me pedían que lo cante para guiarse. Un día grabaron material para Fideo y quedó con mi voz. A él le gustó y terminé cantando en la banda. Él me enseñó todo. En 2003 firmamos con Magenta, no sé para qué porque nos cag... arriba de un puente, pero ahí salimos. Y no paramos".

De esa época advierte que si bien todos partían de un mismo concepto y estilo, remarca la identidad de "Supermerk2": "Todos los grupos, desde Damas Gratis, Pibes Chorros, Meta Guacha, hasta nosotros, teníamos muchas cosas en común, contar las historias de los barrios, ser un poco contestatarios, pero cada uno tenía su sonido, y si le prestás atención se nota eso. Cada uno tenía particular y nos identificabas rápido. También obviamente que cuando la pegás con un tema suena dos segundos y ya sabés que somos nosotros. Eso es hermoso".

El boom de la cumbia villera comenzó a finales de los ‘90 y llegó a mediados de la década siguiente. Consciente de ese camino exitoso, Chanchín analiza: “Yo creo que Supermerk2, le puso techo a la cumbia villera, fue el último grupo de cumbia villera que salió con una gran explosión. Después las cosas empezaron a cambiar. Hubo un resurgimiento con algunos grupos, pero después quedamos los pioneros. Ahora hay un revival de ese tiempo, muchos conocieron la cumbia por nosotros y esas generaciones todavía nos van a ver”.

"Es difícil, de la calle a tener mujeres, fama, droga, todo de un día para otro", confiesa.

Más allá de ese posicionamiento en la historia de la cumbia, en su caso personal se ve de otra forma: “Yo no me siento a la altura de (Pablo) Lescano, ni de Ariel de Los Pibes Chorros. Muchos dicen que soy referente. Pero no lo veo, ponerse en ese lugar es levantarse el ego a uno mismo. Y eso es para ir al psicólogo. Si bien disfruto del cariño y el aguante de la gente, y trato de dar lo mejor, no te podés comer ese viaje”. Remarca esta declaración con su experiencia, ya que desde que salió su primer álbum, empezó a sonar en todas partes. “Psicológicamente fue una bomba nuclear. Es muy difícil escapar. Mi cerebro era Kosovo. En algún momento he perdido los patitos, y seguramente no me di cuenta y lo vio más mi entorno. Por ese proceso pasamos todos cuando arrancás y te viene el éxito. Yo tenía 18 años y en el grupo había gente de veinitipico, y con mucho recorrido en la música. Entonces siempre tuve uno que te pegaba un estate quieto".

Si bien agradece haber tenido esa contención, confiesa que debió luchar con las consecuencias del éxito: "Es difícil, de la calle a tener mujeres, fama, droga, todo de un día para otro. Pero el universo me puso gente piola, de barrio, que siempre me encaminó para que no me pierda”.

También reflexiona acerca de la inexistente linea divisoria entre trabajo y persona: "Un problema es que en esta carrera no hay diferencia entre lo personal y lo laboral. Llega un momento en el que todo tiene un final y un principio al mismo tiempo, como la serie Dark. Es un estilo de vida y te va modificando".

Con mucho vivido sobre sus espaldas, recuerda el momento en el que dijo basta: "Para mí el punto clave fue a los veintipico, andaba re puesto, y quise dejar las drogas. Me agarró ataques de pánico, fobias, todo lo que es abstinencia. Y ahí hubo un quiebre personal y laboral. Vi una realidad diferente y me puse más serio y profesional. No consumir me cambió por completo. Antes de eso era un barrilete, pero la cabeza paró y empecé a ver más cosas".

Para cerrar, concluye con un consejo: "En el mambo y la vorágine se me pasaron un montón de cosas, las vi pasar y no me di cuenta. En este laburo tenés que estar lúcido, porque donde pestañeás un poquito te prenden una vela".

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