La actividad laboral por estos días para Carmen Barbieri le demanda un generoso esfuerzo de muchas horas de trabajo, circunstancia que la propia actriz y animadora se encargó de desmenuzar con lujo de detalles para DiarioShow.com.

-Las actividades, por lo que observamos, te dejan poco tiempo para el descanso.

-Estoy agotada, es verdad, pero de una manera bella, ya que estoy haciendo dos programas que me generan un gran placer. Por un lado, con "Mañanísima", estoy conduciendo un ciclo por Magazine que disfruto plenamente, cada minuto. Me tratan como a una reina. Me convocó Coco Fernández y de movida me gustó la propuesta. Hay mucha actualidad, humor, farándula y, sobre todo, buena onda, ya que tratamos de alejar al público de esa realidad cotidiana que golpea nuestro mundo privado. Imaginate, por otra parte, que me levanto a las cinco de la mañana para poder informarme, lectura de los diarios mediante, de todo lo que está ocurriendo y va a ocurrir durante la jornada. Trato de estar lo más informada posible. Y cada vez que debo tratar la agenda del día para el programa, pienso en la gente que está deprimida y cuando lo estaba yo, también, tirada en un sillón por la enfermedad de mi hijo. Circunstancias complejas en las que me solidarizo plenamente, más allá ser una persona privilegiada por tener trabajo y poder disfrutarlo.

-Dejas un ámbito laboral y te dirigís al otro...

-Claro, termino acá (Mañanísima) y salgo corriendo para grabar los dos envíos del programa "Ocho escalones", una propuesta muy divertida y que tengo, por otra parte, con Guido Kaczka una relación de mucha química. Es como si fuera Fede Bal, mi hijo, y no tengo dudas de que es el número uno de su generación en cuanto a conducción. Me siento muy cuidada en ambos lugares.

-¿Qué sucedió, entonces, Carmen, cuando te llegó la propuesta de hacer una comedia junto con tu hijo?

-A mí me entusiasmó la posibilidad de trabajar con mi hijo, y a Fede también le encantó la idea. Leímos el primer libro y sugerimos hacer unas modificaciones que se concretaron. Modificaciones que se llevaron adelante, por otra parte, en una tercera etapa. Fueron tres reuniones en casa, sin ensayo alguno. A partir de ahí, se habla de 6 horas por ensayo, situación que no podía realizar, porque, en definitiva, no me daban los tiempos. Salgo de casa a las 6.30 y regresó pasadas las 19. Llego, en consecuencia, con mi humanidad a cuestas. Mi secretaria, entonces, me hizo una agenda, colocándome el sábado y domingo para estudiar. Pero desde la producción me ponían el fin de semana para llevar a cabo los ensayos. En consecuencia, no iba a contar con el tiempo suficiente para estudiar. O ensayaba o estudiaba. Y para ensayar tenía que tener el texto estudiado y comprendido. Además, con este organigrama iba a dormir solamente, tres horas por día. Por otra parte, hay que recordar que continúo aún arrastrando algunas secuelas del Covid y que, como todos saben, este tema lo experimenté de una manera muy dramática. Estuve al borde de la muerte.

-Ante este panorama, inevitablemente, tuviste que obrar en consecuencia.

-No me quedó otra y debí tomar una decisión lo más rápida posible. Me interesa aclarar, por sobre todas las cosas, que todavía no estaba hecha la escenografía ni los afiches, ni tampoco el vestuario. Todo lo que se está diciendo al respecto es mentira. Y lo puede confirmar la directora del espectáculo, Lía Jelín. Para ese entonces Ariel Diwan (el productor) no había puesto un solo peso.

Carmen Barbieri estuvo en el centro de la polémica por alejarse de su obra de teatro.

-¿Qué es lo que sucedió luego?

-El día anterior al primer ensayo tengo una larga charla con mi mánager y mi secretaria, con quienes discutí porque ambos intentaban hacerme comprender que no iba a poder llevar a cabo los tres trabajos. Y no me quedó otra que razonar y comprender. Entonces, lo definí antes que estuviera armado el trabajo. Y les dije, finalmente, que no iba a poder cumplir ante este cuadro de situación que vengo señalando. A partir de ese momento, salvo Lía Jelín, que es un verdadero encanto, me han pegado desde todos los ángulos. Uno debe comunicar que se retira de un ámbito labor diez días antes; yo, en cambio, lo hice con dos meses de anticipación. Y mi hijo, luego, se bajó del proyecto debido a que yo no formaba parte de este. Lo más lógico hubiera sido que buscaran a otros actores para esos roles. Hicieron la fácil, apuntaron todos los cañones contra mí. Además, andan diciendo que yo no me aprendí la letra sin que llegáramos, por otra parte, a realizar un solo ensayo. Yo le dije a Diwan muy claramente que en estas condiciones no iba a poder hacerlo. No me daba mi cuerpo. Y, además, que un programa televisivo me haya atacado sin piedad de la manera que lo hizo, siendo varias de las panelistas colegas, más que bronca me genera todo esto una profunda tristeza.