@Rfilighera

La vida, muchas veces, la puso ante situaciones complejas, que orillan a caminar sobre el filo de la navaja. Asistió en procesos de enfermedad, durante varias décadas, a su pareja, Santiago Bal; también se ocupó del cuidado de su madre y, ahora, por estas cuestiones que tienen que ver con el misterio propio del universo y la vida misma, su hijo y de Santiago, Fede, se enteró que padece cáncer a sus jóvenes 30 años.

Ahora ella lo cuida con ese amor incondicional de madre, si bien por estos días sufre en silencio el hecho de no poder ir a visitarlo por la cuarentena que nos atañe a todos. Nada es fortuito, nada es gratuito; cada una de sus acciones tienen que ver con el desafio y la valentía de no cejar nunca ante el menor atisbo de adversidad. Como una suerte de “madre coraje” de los tiempos que corren, Carmen Barbieri asume un presente marcado por el dolor, pero con la suficiente energía como para no dar el brazo a torcer.

De manera sintética, sin eludir el tema, la actriz se refirió a su hijo con esta definición a modo de particular ruego: “Desde lo más profundo de mi corazón, yo solamente le pido a Santiago (Bal) que no se lo lleve... Él tuvo la posibilidad, como uno de sus últimos sueños, de trabajar con Fede en el cine y con nosotros la temporada pasada, en Mar del Plata, con la revista ‘Nuevamente juntos’. Que no lo tome de la mano, que lo deje, que no se lo lleve... Fede es muy joven y estoy convencida de que se va a recuperar...”.

Aunque trata de que no se le note, no puede: algunas lágrimas resbalan por sus mejillas, transmitiendo una sensación de desconsuelo, pero se repone. Carmen es una mujer de entrega y permanentes afectos y que se brinda por completo en la solidaridad. 

Una artista a corazón abierto.
Otros tiempos: Carmen y Santiago juntos.

Destino artístico

Hablando, precisamente de afectos y sentimientos, nos trasladamos con Carmen en cuerpo y alma hasta los sensibles y bellos años de la infancia. “Desde chica, por mi padre, Alfredo Barbieri, el vínculo que empecé a tener con el espectáculo fue muy fuerte y directo. Por otra parte, mi familia me llevaba al histórico teatro Odeón (estaba ubicado en Esmeralda y Corrientes) y el bufet de esa sala era manejado por mi tío, lo que me posibilitaba ver, desde mi mundo infantil, a todas las grandes figuras del teatro de ese entonces. Fue una experiencia hermosa”, rememora.

En tren de evocar postales signadas por los afectos, Carmen apunta: “Los años de la infancia tenían un particular encanto en verano. Generalmente, me la pasaba en (los estudios) Sono Film, lugar donde mi padre participaba en varias películas. Precisamente, mi viejo le decía a mi mamá, una y otra vez, que no me pusiera maestra particular, si realmente no me iba a dedicar a profesiones como maestra o abogada. Él estaba plenamente convencido de que iba a ser artista, y no se equivocó en absoluto; los genes y la vocación se hicieron presentes”.

"Desde chica, por mi padre, Alfredo Barbieri, el vínculo que empecé a tener con el espectáculo fue muy fuerte y directo".

Como una manera de refrescarse ante la sofocante temperatura, aquella nena solía meterse en un pequeño tanque: “En una oportunidad mi papá me dio para que le guardara una pulsera de oro que no podía tener en la filmación y la perdí. Alfredo no lo podía creer y pensé que me iba a dar una paliza. Finalmente, se enterneció y me perdonó, sin embargo, temí por una ‘sanción’ ejemplar, pero, felizmente, no sucedió”.

“Mi niñez transcurrió entre artistas, teatros y giras”, añade Carmen. Y agrega otra postal cargada de afectos: “A la casa de mis padres solían venir a cenar todas las grandes figuras del teatro de ese entonces. Y en aquella época no era como ahora; los chicos comían antes y los enviaban a dormir más temprano. Entonces, yo les pedía a mis padres que me permitieran quedarme un rato más y así poder ver y estar un ratito, en piyama, con gente como Dringue Farías, Adolfo Stray, José Marrone y una inolvidable y escultural Nélida Roca, una mujer impactante desde todo punto de vista”.

“Mi niñez transcurrió entre artistas, teatros y giras".

“Mi primer trabajo en un escenario fue en el entonces teatro Cómico, junto con mi papá; sin embargo, pensé que debía soltarme de ellos y encontrar la oportunidad de poder mostrarme yo sola. Fue entonces que me presenté para una audición en el Maipo para el espectáculo ‘A chorus line’, que dirigía Pedro Sombra. Fui aceptada e intervine en el rol de bailarina destacada. Fue mi primer gran trabajo”, reseñó la actriz y ex vedette.

De manera firme, Barbieri puntualizó: “Nunca tuve un problema en esta actividad. Convengamos que el teatro de revista, principalmente, no era un género fácil, ni tampoco lo era el trato con los productores. Pero puedo afirmar que no he sufrido jamas presión ni tampoco acoso alguno. Al contrario, entiendo que me respetaban demasiado, habida cuenta de cuántas chicas se casaron con importantes productores del momento. Debuté a los 20 años en un escenario y tengo 44 de profe sión; aprendí a manejarme en esta actividad con los éxitos y, más aún, con los fracasos. Pero qué notable es el teatro: a mí me salvó la vida, me ayudó a superar situaciones muy complejas”.

Amores y sufrimiento

Carmen destacó que “Santiago (Bal) se fue muriendo de a poco, pidiendo perdón y perdonando, sin ninguna asignatura pendiente. Pudo despedirse de todos sus amigos y de su familia y sus hijos en el escenario. Y el velorio estuvo tan lleno de chicos que me asombró. Fede le puso música de Frank Sinatra y Stevie Wonder, y le daba whisky a la gente. No te voy a decir que se trató de un velorio alegre, pero hubo una energía muy especial que le cambió la estructura a lo que era el episodio en sí”.

Las parejas fueron, para Carmen, “potentes y largas”. En este sentido, señaló: “Con Jorge Porcel estuve cuatro años, dos con Guillermo Francella, luego, me casé con Beto César, vínculo que se extendió seis años, y, finalmente, mi relación con Santiago recorrió un camino con rosas y espinas durante 26 años. También te puedo confesar que tuve muchos amoríos en diferentes etapas de mi vida; sin embargo, cuando me encontraba en pareja era mujer de un solo hombre”.

-Jorge Porcel ha sido blanco de numerosas críticas en los últimos años. ¿Qué nos podés decir al respecto?

-Toda esta vorágine de críticas se enfatizó cuando él ya no se encon traba para poder defenderse. Esto siempre lo hablo con Luisa Albinoni, que fue también su pareja durante seis años: Porcel era un hombre de carácter fuerte, con su propio universo, pero nunca fue una mala persona. Hasta el propio hijo habló mal... Cuando él era chico y vivía junto con su madre en Callao 67, yo le llevaba la plata de la mensualidad porque no lo querían ver a Jorge; y puedo hablar de este tema con conocimiento de causa.

-¿Cómo comenzó la relación sen timental con Santiago?

-Compartiendo una temporada teatral en Villa Carlos Paz. Convengamos que fue y es una ciudad muy bella, ya que conocí a Santiago y, a los pocos años, ahí mismo quedé embarazada. Por eso, siempre digo que Fede, en alguna medida, lleva sangre cordobesa.

-Santiago siempre tuvo características de conquistador nato.

-Él siempre fue muy picaflor, un hombre muy enamoradizo; entonces, a la luz de los hechos transcurridos, es muy extraño que hayamos estado tanto tiempo juntos. Él me llevaba 20 años y recuerdo que, por aquel entonces, Rolo Puente le decía: “Santiago, cuidala a Carmen, porque pasa el chico de la moto y se la lleva”.

Pero, bueno, él se fue de casa y me dejó. (N. de la R.: en 2011 Santiago le fue infiel con la bailarina Ayelén Paleo y el matrimonio se terminó).

-¿Cuál fue la sensación que te dejó todo aquello?

-Imaginate... Pasé un año y medio instalada con tanta bronca que dejé de tener cualquier tipo de contacto con Santiago. Sin embargo, después medió Federico y él, a través de su gestión, volvió a acercarnos como familia. Así dadas las cosas, me encargué de su atención cuando se complicó su estado de salud. Y como yo cocino muy bien, le preparaba para toda la semana una serie de viandas que le acercaba la señora que trabaja en limpieza conmigo. Más tarde lo llevé a mi casa y pasé un tiempo largo ocupándome de su salud.

Otros tiempos: Carmen y Santiago juntos.
Otros tiempos: Carmen y Santiago juntos.

-Justamente, la salud de Santiago siempre fue frágil, ¿no?

-Santiago tuvo 18 operaciones por el cáncer. Le sacaban una parte del intestino y, después, volvían a extraer la otra, es decir que, por momentos, su vida, como nuestra existencia, se convirtió en un verdadero calvario; tuvo abdomen agudo y lo tuvieron que abrir, y en otra le sacaron un riñón. Yo siempre lo instaba para que tomara conciencia de que estábamos venciendo en una nueva batalla. Pero lo más complejo estuvo relacionado con esa dolencia del EPOC que lo atormentó en los últimos años. Fueron nueve meses que se vivieron con mucha angustia y preocupación.

-Las dificultades forman parte de tu existencia cotidiana...

-Imaginate, hace ya como cuatro meses que estoy de duelo por Santiago y ahora esta fuerte preocupación por Fede; no obstante, voy a estar a su lado en toda esta etapa y va a salir adelante, porque mi hijo es muy fuerte y no se doblega ante nada.

-¿Hay lugar, en medio de todo esto, para un amor nuevo?

-No, para nada... Los últimos años fueron momentos de paz, tranquilidad; estoy haciendo el duelo de Santiago y acompañando a Fede en esta instancia de su vida. Y Federico lo extraña tanto, a punto tal que me pidió, desde hace ya un tiempo, de una manera terminante, que no le enviara más fotos de su padre. Sufre muchísimo su ausencia. 

UNA DE SUS PASIONES, EN SUSPENSO 

El teatro es como mi casa. Yo soy una verdadera apasionada de los escenarios”, afirmó con intensidad Carmen Barbieri y agregó: “Llego a los camarines con tres horas de antelación a la función y me gusta meterme de lleno con mi profesión. Santiago, en cambio, era fanático de la televisión, menos del cine y muy poquito del teatro. En cambio, para mí, el teatro es todo, y esto es una cuestión genética. Cuando llego al camarín me fijo que esté todo en orden y, sobre todo, en verano, que no esté fuerte el aire, porque cuidarme la voz es para mí fundamental. Es la herramienta que los artistas, los actores y los cantantes tenemos para expresar nuestras inquietudes, nuestro discurso. En definitiva, es maravilloso ser artista”.

Esta temporada la capocómica fue cabeza de compañía de la obra “20 millones”, en el teatro Atlas, de la ciudad de Mar del Plata, espectáculo que suspendió sus últimas funciones y la gira por el interior del país por la situación con el coronavirus.

Cabe recordar que dicha obra estuvo signada por el escándalo y el conflicto que protagonizaron Sol Pérez y Mónica Farro, lo que le generó mucho estrés a Carmen, aunque nada comparado con la noticia de la enfermedad de Federico, que llegó sobre el final del verano. La actriz también suspendió sus vacaciones por los Estados Unidos y se encuentra dedicada a su hijo.

La capocómica en '20 millones', obra que realizó en   <a href='https://www.diarioshow.com/tags/Mar del Plata'>Mar del Plata</a> este verano.
La capocómica en "20 millones", obra que realizó en Mar del Plata este verano.

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