@AnaliaCab 

Es de la vieja escuela. Bautista Casella, oriundo de Haedo, zona oeste del Gran Buenos Aires, puede decir con orgullo que se hizo de abajo en los medios de comunicación. Estudió periodismo pero también música y cine; escribió libros, fue reportero gráfico, hizo radio y varios programas de televisión, algunos de ellos sin suerte, hasta recalar en un presente que lo encuentra posicionado como uno de los animadores más seguidos y respetados. En charla con DiarioShow.com, Beto analiza el secreto de su éxito y no le esquiva a opinar sobre la actualidad.

-Hace poco, “Bendita”, por el Nueve, cumplió 3.000 programas. ¿Qué explicación le encontrás a esta continuidad en una tevé tan caníbal?

-Nunca se sabe definitivamente por qué algunos ciclos de la tele perduran en el tiempo. Yo suelo decir que, para que te siga mucha gente mucho tiempo, tanto en la tele como en la radio, te tienen que querer y te tienen que creer. Nosotros le ponemos todo el amor y el humor posibles. Después, el rating viene solo. Quizá ahí haya otra clave: no estar obsesionado con el minuto a minuto de Ibope. Yo me entero cuánto medimos recién a la tarde del día siguiente, cuando alguien lo anuncia en Twitter. Mis productores saben que ni loco sacaría del aire un informe porque está midiendo poco. Hay que estar convencido del producto que hacés y relajarte.

-¿Alguna vez pensaste ´Bueno, ya no da para más´?

-Todos los eneros, cuando está por empezar la nueva temporada. Me digo “éste va a ser el año donde la gente nos va a abandonar y vamos a hacer 2 puntos todas las noches. ¡Y después no pasa! Este año fue el que más me sorprendió, porque, con todo el público que se fue al cable, a Netflix, a las redes, era hasta lógico perder una buena porción de audiencia. Sin embargo, no sólo no cayó, sino que creo que estamos todavía un poquito más arriba que el año pasado. Una cosa de locos. Hablamos, obvio, de un canal con expectativas que no son las de El Trece o Telefé.

-Este año el Nueve viró su programación al “vivo”, y muchas veces le arrebató el histórico tercer puesto en el rating a América. ¿Cómo vivís vos esa pelea?

-También es un tema que me entero por algunos portales. En el canal, durante los cortes, o antes de empezar el programa, no se habla de esas cosas. Charlamos sobre la vida, las relaciones o las vacaciones que está programando alguno; es una reunión de amigos cada noche. Sí debo decir que me extraña que un canal (en este caso América) haya perdido en poco tiempo, como dicen, más de un 20 por ciento de la audiencia. Eso es muy raro.

-Casualmente (o no) también llevás 13 temporadas en radio con “Bien levantado”. Ambas “naves insignia” se gestaron casi en simultáneo. ¿Sentís que llegaste a tu pico profesional?

-Yo llegué a mi pico profesional cuando pude firmar mi primera nota en la gráfica. Todo lo que vino después, para mí es una yapa inesperada. Así que hace rato que estoy en la zona de confort de quien cumplió sus expectativas. Haciendo las cosas con la idea de que todo puede terminar en cualquier momento, y no será la muerte de nadie. A mi edad, ya me permito ir para donde la vida me lleve, confiando que va a ser un buen lugar.

-¿Qué eligirías entre radio o televisión, si te vieras obligado a hacerlo?

-Por supuesto que la radio. Porque es un medio que te enseña todo el tiempo, si cada día te levantás con curiosidad. Y porque la radio te permite mucho más conectar con las cosas buenas y malas que le pasan a la gente. Hacer radio “hablada” abordando desde los problemas de Trump hasta los de Laurita Fernández te obliga a una fabulosa amplitud de cabeza, en ejercicio todo el tiempo. 

Tiempos modernos

-¿Cuál es tu relación con las redes sociales?

-En Instagram y Facebook hay más felicidad. Yo suelo subir posteos que están relacionados o bien con el humor, o con la belleza, que puede ser un videito con Edith (Hermida) y (Horacio) Pagani en un corte, o una canción a capella de Freddie Mercury. En Twitter veo a muchos demasiado enojados, todo el tiempo.

-¿Cómo creés que influyen las redes en el ánimo general? ¿Hay algo de ellas que no te guste del todo?

-A mí me parece que una buena parte de las grietas de todo tipo nacen en las redes, o por lo menos es donde más se visibilizan. La división al medio en lo político, no sólo en nuestro país, sino también en Brasil, Venezuela y hasta el conflicto Madrid-Cataluña se potencian en las redes, sobre todo en Twitter. Tampoco me parece correcto que un portal haga una entrevista y deje abiertos los comentarios para que 50 energúmenos le deseen todo tipo de enfermedades al entrevistado. Creo que habría que regular eso.

Beto Casella (Pérez Re/Crónica)

-¿Cuál es tu percepción sobre nuestro país; su presente, sus conflictos, su futuro?

-Sinceramente, me parte el alma ver que al gobierno actual todo se le va de las manos. Claramente, ni siquiera las personas que nos gobiernan esperaban una gestión tan pobre. Mantengo la esperanza de que puedan dar un golpe de timón y solucionar las cosas. Ni se me cruza por la cabeza que adelanten elecciones o alguna locura así. Yo sigo manteniendo las esperanzas. Aunque, la verdad, para el lado de los laburantes, no hubo casi ni una.

-¿Qué opinás de las figuras públicas que se ponen una camiseta de forma intransigente? Caso Brancatelli, Alfredo Casero...

-No me llevo bien con las intransigencias. Ver a (Luis) D’Elía pidiendo la cabeza de Macri, Lilita Carrió anunciando que va a esperarlos con una pistola en la terraza de la Casa de Gobierno, Brancatelli dando la supuesta noticia de que ya no venden dólares en los bancos o Casero diciendo que las chicas kirchneristas tienen olor a culo, te deprime un poco. Todos los nombrados, creo, con su actitud y forma de decir las cosas, perjudican al propio partido al que adscriben. En Argentina se los conoce como “piantavotos". 

Beto Casella (Pérez Re/Crónica)

-¿En qué somos caretas los argentinos?

-En reclamarle a la dirigencia lo que no siempre somos. En no verse reflejados en lo que ellos mismos votan. Nos guste o no, el peronismo ha sido durante décadas el reflejo de la sociedad de su tiempo. Hoy lo es Macri, y hay que aceptarlo. Pero hay que reconocer que en la corrupción y la chantada de los gobernantes que hemos tenido, siempre estuvo el gen del oportunismo, la coima y la chantada que ejerce el ciudadano común. El día que seamos 44 millones de honestos, puede ser que nos gobierne una Angela Merkel. Hoy, no veo posibilidad de que nos presida alguien como la alemana.

-En una entrevista dijiste ser feminista desde los 18 años. ¿Sentís que en los medios se puso “de moda” el feminismo, que muchos simulan porque “queda bien”?

-Como feminista de toda la vida que soy, cuando aparece alguien a hacer demagogia barata, le ves los flecos, la hilacha. Igual, no son perjudiciales si suman a ideas nobles.

"El día que seamos 44 millones de honestos, puede ser que nos gobierne una Angela Merkel"

-¿Le creés el feminismo a Jorge Rial, por ejemplo?

-Sin particularizar en nadie (porque no puedo andar apuntando “este sí, este no…” detecté en varios famosos un “progresismo tardío”. Hay unos cuantos que, al no haberse pronunciado jamás por alguna idea públicamente, le encontraron la vuelta poniéndose un pañuelo en el brazo, inventándose una “militancia” que no tuvieron ni en la adolescencia. Como dije antes, me cae mal la intransigencia, así que –aún estando a favor de la despenalización del aborto- seguí todo el debate y me expresé varias veces al respecto, pero respetando al que tiene otra idea. Cumplir años te va ayudando a aceptar y respetar ideas que no compartís. A mí no me vengan con pañuelos de ningún tipo, yo hago y digo lo que se me canta, sin faltar el respeto. Y, cuando me piden un video para determinada causa, sólo lo hago si se trata de gente que lucha por preservar su fuente de trabajo, sean periodistas o metalúrgicos.

Beto Casella (Pérez Re/Crónica)

-Tuviste un cruce fuerte con Javier Milei. (N de la R: Beto contó que Milei y Marcos Peña se habrían peleado por una novia y el economista lo trató de “mierda humana”) ¿Hablaron para hacer las paces? ¿Te gusta como personaje?

-Me parece un buen personaje televisivo. Pero, volviendo al tema de la intransigencia, no me interesa cruzar media palabra con tipos como ese. Cuando me agredió brutalmente en Twitter, me pareció que sólo se le podía contestar con una cargada. Son analistas de manual, que, según mi mirada, se masturban hablando de Canadá y Suecia, pero no tienen la más puta idea de cómo funciona la Argentina.

Su mundo personal

-Sos un celoso guardián de tu vida privada. ¿Alguna vez sentiste que el ser famoso perjudicó el ámbito de tus afectos?

-Tener cierta notoriedad pública no me perjudicó en absolutamente nada. Al contrario, los repetidos gestos de amor en la calle son lo más lindo de esta profesión. Cuando alguien que se baja de un camión viene a pedirte una selfie, sentís en el brazo con el que te rodea, afecto de verdad. El “famoso” que se queja de que perdió intimidad, que la haga fácil, que se dedique a otra cosa. Si tiene presencia en los medios, está obligado a parar a sacarse todas las fotos que le pidan, porque si tiene algo de notoriedad, se la dio esa gente que ahora viene a pedirle una foto. Al menos, esa es mi idea.

Carolina Wyler fue su última novia, con quien compartió cinco años de su vida. 

-¿Cómo te llevás con tu soledad? ¿Creés que está sobrevaluado el estar en pareja como condición necesaria para ser feliz?

-Estuve casado muchos años, después estuve solo, después formé otra pareja, ahora estoy en un impasse amistoso. Cada uno tiene que buscar el formato que lo haga feliz. Por lo que veo, en el mundo tiende a quedar obsoleto el formato de dos personas viviendo 30 o 40 años bajo el mismo techo. Veo que funcionan bien las parejas que pueden tener cada uno su casa y se ven cuando lo eligen. Pero también admiro a esas personas que cumplen décadas juntos y llegan así a la vejez. Si hay amor, perfecto. Pero cuando se quedan por resignación o por el miedo a afrontar una nueva vida, es una cagada.

-Siempre reivindicaste al barrio. ¿Sentís que perdiste algo en tu camino a la fama?

-No perdí absolutamente nada, porque mantengo el grupo de amigos de Haedo. Y, como detesto los eventos, la exhibición de bienes, el irte a vivir a un country para “pertenecer”, nunca me generó ninguna contradicción. Sin amigos de toda la vida, no somos nada.

Casella, con amigos (Instagram)

-¿Qué pensás que es lo mejor que les vas a dejar a tus hijos?

-La absoluta libertad para que elijan su propio destino, acompañándolos en cada decisión. Y cuanto peor les fue, en algún examen o en la decisión de una carrera que después abandonaron, más apoyo recibieron. Todo tiene su parte positiva. Y si repetiste un año en el secundario, o largaste una carrera que te había entusiasmado al principio, puede pasar, y hay que saber que alguna enseñanza te dejó. Cuando a un chico le va mal en un examen o abandona una carrera, es el primero en pasarla mal. Así que ahí tienen que estar los padres, para recordarles que es un chico capaz, que la próxima va a venir mejor y que estás a muerte con él. Con la madre, en eso pensamos igual. Creo que, a mis dos pibes, también les dejaré como modesto legado que, en el futuro, cuando yo ya no esté, más de uno se les va a acercar para decirles “tu viejo me dio una mano cuando la necesité”.

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