@Rfilighera

La vida de Agustina Cherri -hoy actriz de valiosa consideración popular, tal como lo demuestra su labor cotidiana en la tira "1-5/18”- tiene que ver, ineludiblemente, con los sueños, deseos y anhelos que el propio destino, en algún momento de su vida, se encargó de concretar.

Nació el 15 de febrero de 1983 y vivió hasta los 3 años en Vicente López, momento en que su familia se trasladó a la ciudad de Pilar. Allí, precisamente, comenzó a forjarse en ella una suerte de ADN que tuvo, inexorablemente, incidencia en los días por venir. Su papá, comerciante y carpintero y su madre, peluquera, se convirtieron junto a sus dos hermanos, en el espejo de una escuela a seguir.

A Agustina le encantaba bailar y uno de sus programas preferidos era, nada más ni nada menos, que "La ola está de fiesta", cuya conducción estaba a cargo de Flavia Palmiero. Precisamente, una prima le contó a esa nena de tan solo 7 años que en dicho ciclo estaban buscando bailarinas para su elenco. La Cherri le insistió a su mamá para que la llevara a aquel casting en el que participaron alrededor de 3.000 chicas, y quedó seleccionada.

Y como ejemplo irrevocable de esta actitud que impuso desde el vamos, la pequeña artista se levantaba a las 6 de la mañana para asistir, una hora después, al colegio de San Martín, en Del Viso. Luego, después de almorzar, con apenas un ratito de descanso, viajaba -acompañada por su madre- hasta Martínez o Tigre para rodar diariamente sin descuidar la escuela.

La actriz hoy -cercana a cumplir 39 años- analizó su presente laboral y la candente realidad de la ficción argentina en diálogo con DiarioShow.com, entre muchas otras cosas.

-Lola, tu personaje en “La 1-4/18”, debe apelar al coraje todo el tiempo. ¿Cómo la compusiste?

-Mi personaje parte de la fortaleza que debe enfrentar en el día a día. Ella se enamoró de un chico de su barrio, luego él muere y queda embarazada. Entonces, a los 17 años es echada de la casa por su familia de Villa Devoto y debe recorrer, exigida por las circunstancias, otra realidad.

Vive un triángulo amoroso con Heredia y Lamothe en "La 1-5/18". (Prensa El Trece)

-Generalmente, siempre, te toco realizar personajes de “chica buena”, tranquila. ¿Sentís que cambió un poco eso?

-Sucede que -paradójicamente- nunca tuve la chance en las ficciones de hacer una mala. En esta oportunidad compongo a una heroína tradicional. Esta heroína tiene la particularidad de ser acompañada, a su vez, por otras mujeres que dan prueba de la batalla y la defensa de los derechos de la mujer en la vorágine del día. Eso es movilizante y me apasionó desde las primeras páginas del guion. Quedé encantada.

-¿Qué rol femenino quiere mostrar la telenovela?

-Toda esa identidad cultural que ella trae de su pasado la instala en su nueva vida y la comparte con cada uno de los habitantes de la nueva comunidad. El hecho de recibirse de maestra pone en evidencia su espíritu de progreso personal y que más allá de cualquier circunstancia azarosa de la vida, ella afirma que podemos dar un paso adelante. Y esta actitud, Lola se las traslada a los demás.

-La historia enlaza diversos personajes y situaciones. ¿Creés que esto puede atentar contra el seguimiento del público?

-En absoluto. Hay muchos personajes que elevan el atractivo argumental de la historia y la hacen muy real y cada vez más interesante. Se trata, en definitiva, de un relato que engloba lo religioso, lo social y lo dramático. Existen muchas capas para descubrir y analizar. Es mucho más de lo que conocemos habitualmente como un culebrón. Estamos ante la presencia de otro tipo de historia sin traicionar, en consecuencia, la génesis de lo que es Polka.

Una escena de "La 1-5/18", la novela de Polka que tiene un público cautivo. (Prensa El Trece)

-Ante la superpoblación de latas extranjeras en la tevé, esta ficción parece plantar resistencia...

-La industria argentina de la ficción venia muy golpeada desde hace tiempo. Entonces, esta telenovela de Adrián Suar era una apuesta muy fuerte a cómo iba a responder la audiencia. Y sobre todo, ante estas nuevas plataformas hoy existentes en todo el planeta. Demostró, en definitiva, que el público argentino siegue siendo fiel a estas clásicas producciones. Es decir que la gente apoya estos contenidos, en la modalidad tradicional de estos envíos que constituyeron una época de oro de nuestras ficciones televisivas.

-¿Qué sensaciones te genera el cambio de los hábitos de consumo audiovisual?

-Estamos ante una nueva mutación de contenidos que reflejan esta nueva realidad de la que venimos hablando. Estamos ante otros formatos y circunstancias de la ficción audiovisual y me animaría a decir, en todo sentido. En consecuencia, nos vamos manejando entre los nuevos paradigmas y la realidad clásica que siempre hemos conocido, y que sigue funcionando tan bien como sucede con nuestra telenovela.

Una vida en la profesión

-¿Cómo ves tu carrera, siendo ya una “veterana”?

-Comencé siendo apenas una niña, a los 7 años, bailando, y como ferviente admiradora de Flavia Palmiero. Con el paso del tiempo, me di cuenta que me encantaba la actuación y en función de esa llamita que se prende cuando hay vocación, comencé a actuar. Entonces, el perfil de actriz fue lo que me incentivó mucho más. Y con esfuerzo y decisión- ya que nunca dejé de ir a la escuela- se fue escribiendo la historia de mi carrera.

-Ahora bien, el juego fue el nervio motor de aquellos años, ¿verdad?

-Indudablemente que todo lo que hacía, en ese momento, formaba parte para aquella nena de un juego. Tengamos en cuenta que a los 6 o a los 7 años no se puede pedir otra cosa. Y, realmente, la pasaba muy bien.

-¿Cómo se convirtió en algo serio?

-Luego, se fueron sumando las exigencias. El cumplimiento del estudio, la escuela primaria y la actuación. No obstante, nunca dejé de ser la nena que era. Lo que si fui adquiriendo, de manera paulatina, fue el hecho de la responsabilidad profesional. Podía estar cansada o no sentirme bien pero jamás dejaba de cumplir en los dos frentes. Estaba en la escuela, estudiaba en casa y también cumplía con lo que me gustaba: actuar, ensayos y grabaciones mediante. Es decir que las diferentes etapas se fueron sumando y aportando lo suyo en derredor del crecimiento como persona y profesional.

La ilusión de volver con “Chiquititas”

En recientes declaraciones al programa "Mitre Live", Agustina manifestó que "Para mí es un orgullo y un gran recuerdo 'Chiquititas'. Hablé con Cris Morena hace poco por el regreso, nunca cierro las puertas, y ¡mirá si hacemos un regreso!". Y agregó al respecto "Hablo todo el tiempo con Cris, fue una de las personas más importantes de mi carrera. Gustavo Yankelevich también. Hay mucha gente que me formó, ya pasaron 32 años de trabajo. Cris Morena claramente es una persona que está ahí, entre las más significativas", profundizó Cherri.

Fue "Mili" en "Chiquititas" y desde entonces, no paró.

En charla con DiarioShow.com admitió que "en realidad se trata de un bello deseo que comenzó hace algún tiempo en ocasión, precisamente, de un homenaje que se le realizó al ciclo. Por supuesto que me encantaría hacerlo nuevamente. Yo entiendo que si se pudiera realizar sería realmente extraordinario. Nos tendremos que adaptar a la historia y a los personajes de hoy en día. En ese momento, tenía 12 años y hoy tengo 38".

-En teatro, tanto en "¿Quién le teme a Virgina Woolf?" como en "Perfectos desconocidos" intensificaste lo dramático. ¿Te interesaría recorrer más esas áreas?

-El teatro es otro tipo de trabajo. Requiere de una mecánica distinta de la televisión y el resultado es, sin lugar a dudas, igualmente satisfactorio. Me encanta estar en un set televisivo y también arriba de un escenario.

-¿Cómo es tu faceta de madre?

-La familia es fundamental para mí, y la maternidad es algo hermoso; que uno elige. Por otra parte, siempre que se de la posibilidad de trabajar, nunca la desaprovecho. Y aquí estoy, en consecuencia.

Con su hija Muna, igualitas.

-Se te vio muy emocionada cuando tu hija Muna fue invitada por Luciano Pereyra a cantar con él...

-Fue una noche inolvidable en todo sentido y tanto Muna como yo la pasamos muy bien. Disfrutamos esa noche muchísimo.

-¿Estaría la posibilidad que Muna siga tus pasos?

-Por ahora dejemos correr al viento. Todavía es muy chica. No tengo dudas que el tiempo lo dirá.

R.F