Por perez_daro

EXCLUSIVO

Artista de estadio y padre de familia. Récord en ventas discográficas y dueño de una cabaña en el bosque. Ídolo de miles que enseña a sus hijos a hacer dulces con frutos rojos que cultivó él mismo. Con esa ambivalencia de sueños realizados se mueve por la vida Axel Patricio Fernando Witteveen, simplemente conocido con su primer nombre.

Cuatro letras le bastan al cantautor para ser reconocido en todos lados, con la misma simpleza que plasma en su forma de ver las cosas. En charla con DiarioShow.com, el artista habla sobre sus canciones, que son naturalmente parte de su personalidad, y sorprende hablando sin tapujos de machismo, fama, familia y vida lejos de la ciudad, vida y muerte. Como hombre romántico, el nacido en Rafael Calzada declara que si bien tratan temas universales, sus composiciones hablan de sus sentimientos más genuinos. "No me cuesta exponer sentimientos en mis canciones, porque la música siempre fue una terapia para mí, y desde el primer día y el primer disco, cuando era más adolescente, las canciones que escribía eran muy personales y nunca me dio pudor mostrarme así. También demuestra de alguna manera que soy un ser humano común y corriente, que sufro como todos, que vive cosas similares a todos y no tengo miedo de contar lo que me pasa. Habla de una persona segura, soy un tipo seguro de mí, no voy a ser menos hombre por mostrar mis sentimientos ni llorar, o decir que sufro, ni voy a ser más macho si canto una canción en la que me hago el duro".

Desde el comienzo de la charla, como se puede leer, el cantante no tiene dudas en hablar en concreto, sin medias tintas. Por ello, el tema machismo surge a través de su relación con los fans, pues como exponente de la música melódica siempre nota un prejuicio del lado masculino: "Existe el prejuicio pero cada vez menos. En Argentina lo veo más, porque te puedo asegurar que en Latinoamérica, en donde cada vez tenemos más público que nos sigue, no es tan así, no te voy a decir que es mitad mujeres y mitad hombres, pero un 70-30 sí. Acá se tiene la creencia de que si un hombre llora, o le dedica una canción de amor a alguien, es cursi, o blando. Y al final de los tiempos, todos vamos a pedir amor a los gritos. Todos, el rudo, el rockero, la mujer, todos pedimos amor a los gritos alguna vez. Hoy hay más apertura, y es mucho más loable ese hombre que se anima a explorar sus sentimientos, es más hombre que el que no se anima porque se está reprimiendo. Ese que reprime tiene dudas. Dudas de ser menos hombre por decir que siente. El que es hombre de verdad, llora y le dice ‘te amo’ a una mujer, y a un amigo, y a un primo y no tiene problema de abrazar a un hombre". Axel indica que a fuerza de conciertos pudo cambiar ese arcaísmo, pues indica que siempre "alguno se da cuenta de que estoy lejos de ser un sex symbol que le va a robar a la novia. Nada que ver con eso, soy un cantautor que canta canciones lindas, testimoniales, de familia, y de amor. Ahí ganamos público masculino".

Más allá de lo musical, el artista habla de la importancia del respeto y la empatía. "Puedo estar boicoteando mi música de alguna manera, pero me gusta mucho la gente que me encuentra en la calle y me dice que soy un copado, ‘tu música no la escucho, pero sos copado, de barrio’. Si te copa desde ahí y te puede inspirar en algo, ¡buenísimo!".

Transformar el dolor

El músico está presentando su nuevo disco, "Ser", que tendrá su primer show en Buenos Aires el 25 de noviembre, en el hipódromo de Palermo. El álbum es, según él mismo cuenta, una especie de renacer porque es su primera obra tras la muerte de su madre y el nacimiento de su tercer hijo, Fermín. En memoria de la mujer que le dio la vida, compuso "Eternidad", canción que sostiene que es alegre porque "es hablar de todo lo que me queda de ella. Ser la eternidad de una persona es muy lindo. Porque los padres se mueren, o cualquier persona cercana se muere recién cuando uno se muere. Mientras sigamos vivos, esas personas se mantienen con nosotros, en gestos, en palabras, en códigos, en la educación o físicamente. Entonces te ves al espejo y de alguna manera ves a tu papá y tu mamá. Sólo cuando vos morís, todo eso se va".

El fallecimiento de alguien tan importante es movilizador en varios sentidos. Para Axel, ese momento tuvo incluso más colores porque "lo más loco que nos pasó fue que el día que Delfi (su pareja, a quien él llama "compañera") empezó con contracciones por Fermín, fue el día que mi mamá murió. Y yo decía 'ay Dios, ¿por qué me hacés esto?’. Mi mamá se muere y el mismo día iba a nacer mi hijo. Tengo la vida y la muerte al mismo tiempo. O podría decirse que es el nacimiento de ambos, porque la muerte también es un nacimiento. Dos nacimientos al mismo tiempo. Las contracciones menguaron y nació 16 días después. El día que empezaba el invierno. Que las dos cosas estén tan cerca en el tiempo tiene alguna relación, no podés negar esas cosas, que pasan por una razón aunque no sepamos cuál es".

Si bien la expresión hacia Dios implica religiosidad, cuando se le pregunta directamente sobre su fe, el cantante vacila: "Yo qué sé... qué pregunta difícil. Soy una persona espiritual, libre, y actúo de acuerdo a mi nivel de conciencia, a mi verdad, mi filosofía, sin hacerle daño a nadie. Creo que hay una fuerza superior, sin dudas, que puede ser el universo, la Vía Láctea, el cosmos, las estrellas, el sol, no sé... pero no soy un tipo que va a misa. De chiquito quería ser cura, era monaguillo en la iglesia y muy religioso. Sigo siendo espiritual, pero desde otro lugar. Combino un poco todo, budismo, algunas religiones, fui tomando lo que me parecía bueno y positivo, y fui entendiendo que todos somos un uno. La religión, más allá de en qué creas, es amor. Y si es sincero no puede fallar".

En el bosque

Hace dos años que Axel decidió irse a vivir a Córdoba con su familia. Allí tiene una cabaña, paneles solares para generar energía, una huerta, muchos árboles frutales y una vida sin radio ni televisión. El sueño, declara el entrevistado, no surgió como un escape de la ciudad, aunque asegura que sí siente la diferencia del aire puro y lo tóxico que puede resultar la urbe. "Está bueno irse, por una decisión y no por escapar. Es buscar otra cosa. Es irte de un lugar de confort y buscar algo. No es que te desagrada lo que tenés, sino que es una necesidad de algo más. Yo tengo mi casa en Adrogué, y vivo perfectamente. Pero quiero algo distinto para mis hijos, que respiren aire puro, que no miren a los costados y vean paredones. Y hacer una ‘slow life’, como la llaman. No es por lenta, yo soy activo, dinámico, hago de todo, y pongo el cien por ciento. Pero ahí estoy comiendo con mis hijos y el celular lo dejo en otro lugar, no estoy en dos lugares. Buscamos esa manera de vivir. En la ciudad hay otra manera de vivir. En la casa de Córdoba desconectamos de algunas cosas para conectar con otras. El fin de semana mis hijos dibujan, pintan mandalas, hacen cerámica. Mis hijos se levantan a la mañana y escuchan pajaritos, ven el sol desde que sale hasta que se pone, no tienen un edificio que moleste a la vista. Vivimos en el medio del bosque nativo, así que de repente aparece un zorro, o cuises, o una bicha. Y está todo bien, es parte de esta vida silvestre más linda. esas son cosas impagables".

Sin embargo, esa paz se interrumpe por su vida de cantor, que lo lleva a una rutina nómade para presentar sus canciones ante miles por todo Latinoamérica y Europa. "Lo que más padezco es la distancia de mi familia. Más allá de que tengas la posibilidad de hablar todo el tiempo por redes sociales, no es lo mismo que levantarte con tus hijos al lado y hacerles el desayuno, peinarlos y llevarlos al colegio. El amor no cambia, es una constante, pero no es tangible, no les das un beso a la mañana. Pero es mi elección consciente, estar ahí y también alejarme para estar de gira, porque es mi laburo y amo hacerlo también".

Disco íntimo: "SER"

Doce canciones nuevas para querer, amar, confiar, extrañar y recordar. El nuevo álbum de Axel, titulado "Ser", contiene canciones de esperanza, como "Soñemos juntos", que abre el disco, y "Bailas para amar". "Malgre tout" y "Nada" resultan una sorpresa porque tienen sonidos de electro-pop muy actuales.

Pero obviamente, gran parte de la sonoridad es con las baladas románticas que tan bien le salen, "Tú", y "Aguaribay". La segunda parte del disco es mucho más íntima, partiendo desde "Eternidad", canción dedicada a su madre, y "Fermín", compuesta para su hijo más pequeño.

Sobre la composición de "Ser", el cantautor confiesa que "es como un renacer". Y agrega: "Estoy ilusionado, es como si fuese mi primer disco, realmente, pero con 18 años de experiencias, lo cual te da ventajas. Todo lo que viví en los últimos años de mi vida me transformó. Este disco empecé a escribirlo en marzo de año pasado. La muerte de mi mamá, al lado mío, el nacimiento de Fermín, dos días antes de que muriera mi mamá había ganado el Gardel de Oro, es muy movilizante. Obviamente un premio no se compara con la muerte de una madre, pero son emociones. También el crecimiento en el exterior, el irme a vivir a la montaña y alejarme de las grandes urbes, todo confluye en energías muy fuertes, entonces es un renacer este disco". El octavo disco de Axel vuelve a posicionarlo como el más vendedor, pues desde hace unas semanas "Ser" es el disco más vendido y sus dos primeros singles "Que nos animemos" y "Aire" ya suman más de 10 millones de reproducciones en la plataforma YouTube.