@LuisVenturaSoy

No será la primera ni última vez en la que nos metamos en los conflictos de las estrellas. Es un derecho profesional y también una ley periodística. Y mucho más cuando los pleitos son cuestiones públicas de divos que redoblan sus perfiles de vanidades, egocentrismos y egoísmos en torno de sus propias figuras e intereses. Por eso, el nuevo capítulo que comenzaron a escribir Antonio Gasalla y Flavio Mendoza no debería sorprender salvo por el inescrupuloso ataque verbal que promovió uno de los protagonistas hacia el hijito de su contrincante, como también la sórdida respuesta con respecto a la cercanía de la muerte en la vida del otro de los oponentes.

Ahora salió un comunicado de Gasalla disculpándose con respecto a los dichos vertidos sobre el pequeño Dionisio, de quien había dicho que su padre, Flavio Mendoza, lo había comprado. Y una disculpa es mucho mejor que nada, pero lo dicho, dicho está, y la pregunta inevitable es: ¿Era necesario semejante ofensa?

La única respuesta es NO. De hecho cabe recordar que Gasalla y Mendoza eran muy amigos, incluso a punto de ser socios con un proyecto teatral que iba a dirigir Flavio, protagonizar Antonio y que terminó en una verdadera guerra que nunca llegó a estrenar, y jamás pudieron administrar como gran negocio de divos, de los que costaba creer que se llevaran tan bien.

Y parecía que se prodigaban y amaban tanto, que Gasalla hasta llegó a asistir al cumpleaños de Dionisio, a un sector Vip del Shopping del Abasto, para participar de una fiesta en la que solo había muchos chicos, muy pequeños, y el propio Antonio jamás había sido visto en un evento social de esta índole.

La cuestión fue que finalmente, la sangre llegó una vez más al río y quien golpeó primero fue Gasalla que arteramente dijo que Mendoza había comprado a su hijo, en clara alusión al sistema de paternidad que había elegido para ser papá.

Esta declaración caló hondo en el medio y en la sociedad que no le perdonó a Antonio el desliz y ante el redoble de críticas, apareció el comunicado de disculpas por parte del primer provocador. Y entre trucos y retrucos, Flavio anticipó que denunciará y demandará a su ex amigo, y que esperaba que lo escarmentara antes que la muerte se presentara en la corta vida que le quedaba. ¡Otra barbaridad!

Flavio anticipó que denunciará y demandará a su ex amigo, y que esperaba que lo escarmentara antes que la muerte se presentara en la corta vida que le quedaba. ¡Otra barbaridad!

Todo, desde el conflicto hasta las cosas que revolearon después estuvieron mal, pero lo peor es que en medio de las miserias humanas de los adultos, un niño menor de edad - dos añitos- haya quedado prisionero de semejantes atrocidades en una sórdida guerra que solo debería interesarle a dos personas, los adversarios originales. Que Gasalla y Mendoza hagan y digan lo que quieran, para eso son mayores de edad, pero por favor que con los pibes no se metan, porque si lo hacen será la propia gente la que imparta la justicia mediática. Te lo digo yo.

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