La vejez estigmatiza, la enfermedad inhibe y la pobreza exige. Por ellas tres, Pinky quedó expuesta cuando su familia la apuntaló para volver a la TV y encabezar un programa en la Televisión Pública, aunque la conducción fuese de su sobrina Kari Araujo, la hija de Raquel Satragno y el productor Marcelo Araujo. Este proyecto que viene propuesto hace varios meses, finalmente encontró espacio en Canal 7 y comenzó con mucha buena voluntad.

Pero era inevitable que alguno dijese o pensara que Pinky no estaba en condiciones de estar en pantalla con todo lo que eso exige a personas con todas sus facultades en plenitud. Un sábado la producción del ciclo de Pinky invitó a Chiche Gelblung como figura de la entrevista central, y el mano a mano con Lidia Satragno dejó al desnudo la cruda realidad. El periodista no tardó en percibir que Pinky estaba trabajando sin estar con todas sus posibilidades profesionales y mentales que suele trasladar también a su dicción condicionada y a sus movimientos corporales. Aquella Pinky de tantos desafíos televisivos y radiales no tenía nada que ver con la que la producción del programa ponía al aire. Y apareció la gran controversia. ¿Es necesario que Pinky tenga que trabajar a esta altura de su vida y de los acontecimientos?

(Captura TV Pública).

Para Gelblung, “es vergonzoso que estén obligando a Pinky a hacer televisión”, y horas después apareció un videíto invasor que mostró cómo la gloriosa locutora y animadora pedía irse a la cama en plena entrevista con Reina Reech, que como invitada de ocasión, no sabía si tomarlo como una humorada, o si la afamada conductora no estaba en condiciones de salud para seguir adelante con su ciclo. La polémica estaba planteada. Y, como no podía ser de otra manera, Pinky volvía a quedar en el ojo de la tormenta, pero también su familia que había sido permeable a los pedidos de Lidia Satragno, que no sólo se sentía anciana, sino también enferma y mucho más pobre. A tal punto que la única propiedad que le quedaba, su casa, había sido embargada. Ante la falta de responsables a lo que había ocurrido en una grabación donde el mismo jerárquico de Canal 7, Emilio Laferriere, había informado que el videíto mostrado en las redes sociales, que luego viralizó, jamás había sido emitido en la pantalla de su emisora, también salió a explicar el hijo de Pinky lo ocurrido.

El propio Gastón Lavié Satragno cruzaba a Gelblung diciendo: “Yo pedí que no lo invitaran porque es una mala persona, pero lo hicieron y después terminó haciendo lo que yo suponía, una tremenda maldad”. En esa expresión, el último hijo de Pinky dijo que su madre pidió en su momento que la hicieran volver a la tele, que la ayudaran a pagar con trabajo lo que adeudaba por su salud y enfermedad, como también por todo lo que tuvo que enfrentar por el cáncer letal que llevó a su hijo Facundo a la muerte. Raquel Satragno, la hermana, también escribió en las redes que la edad y la salud no debían ser utilizados para discriminar e impedir el trabajo. Pinky volvió a la televisión pero en este lugar todos sus pergaminos forman parte de las cosas a juzgar, analizar y exponer a polémicas como esta, a la que deberá seguir respondiendo como si fuera un nuevo examen. Te lo digo yo.

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