@Pérez_daro 

En la biografía de Federico Bal debería decir que es "nacido y criado en la farándula". Hijo de Carmen Barbieri y Santiago Bal, gateó sobre los escenarios de todo el país, y aunque de más grande emprendió un camino adyacente, entre la música y el cine, era muy natural que el ambiente lo llamara. "Desde muy chico estuve rodeado de plumas, como en medio de un teatro de revista", cuenta. Y Fede hoy es tan famoso como sus padres, a fuerza de trabajo, pero también siendo víctima de escándalos. "A mis 30..." repetirá en varias ocasiones en charla con DiarioShow.com, concientizando no sólo edad sino madurez, una etapa nueva.

Un momento que lo encuentra en plena felicidad laboral, con su primera película, "Crímenes imposibles", en cartelera y dos más ya filmadas por venir. Reflexivo sobre su contexto, su vida personal, y el rumbo que quiere darle a su carrera. "Estamos felices con la película, nos dieron muchas salas en el país, es un estreno muy grande, así que tenemos mucha expectativa por lo que pase acá, porque estuvo en muchos festivales del mundo, ganó como mejor guión en el Festival Buenos Aires Rojo Sangre. En el de Sitches estuvimos. Imaginate que para mí, que recién empiezo en el cine y estoy dando mis primeros pasos, que haya tenido tanto recorrido y tener devoluciones de críticos del mundo. Hay muchas cosas lindas de la película, y por eso me da orgullo", admite sobre el estreno.

Fede Bal estrenó hace poco su primera película "Crímenes imposibles" (Jonatan Moreno/ Crónica)

"Cuando vi el filme por primera vez, me sorprendió verme tan grande en la pantalla. Me siento muy desnudo. Vengo del palo del Bailando, de la tele, de las comedias y el teatro de revista, en donde todo es grande lo que tenés que hacer, en cambio el cine es todo lo contrario. Tenés que bajar los movimientos a los ojos, entender que todo es mucho más detallista, empecé a entrar en un lenguaje diferente, porque es un thriller, hay que entrar en esa situación para protagonizar, siendo un personaje con tantos niveles de actuación", analiza Federico, con una emoción que le desborda la voz. Está apostando a formar un nuevo perfil, pero sin renegar jamás de su identidad.

Por ello, al referirse a cómo el público puede recibir su nueva faceta como actor de cine, explica: "Vivo con el prejuicio de la gente. Pero sé que si lo tienen, no van a entrar al cine a verme, es una realidad. El argentino también tiene un prejuicio con las películas argentinas en general, no somos muy nacionalistas, muchos prefieren ver una superproducción yanqui antes que una nacional. Yo sé que soy un poco hijo del prejuicio, pero si nos basamos en lo que me dicen en las redes, no tendría que salir de mi casa. La gente detrás de una pantalla es muy viva y creativa a la hora de insultar, pero frente a frente las cosas que recibo son positivas. La gente me apoya mucho. Acá está el que tira mier... por tirar, como se les dice ahora, los haters. Pero está bien que haya opiniones encontradas, quiere decir que estás vivo, que estás en la boca de gente, que sos una figura popular".

"La gente detrás de una pantalla es muy viva y creativa a la hora de insultar, pero frente a frente las cosas que recibo son positivas"

Para dejar aún más clara su posición, en pocas palabras define que "amo ser una figura popular, no reniego de eso, desde la cuna vengo con eso porque mis padres son populares, comerciales y del ámbito mediático. No puedo meterme en un catálogo de clase alta o snob, porque justamente me encanta ser popular, ir a Mar del Plata a trabajar y a veranear. Y sé que para la película al elegirme también saben que el público del Bailando quizás pague una entrada para verme, uno es consciente de todo eso".

En otra vida

"Ahora elijo mis peleas", dice el actor, con un sesgo de culpa por parte de su currículum mediático. Bal vivió varios escándalos por sus relaciones, que hoy admite fueron "tóxicas", y por otros choques con colegas. Desde ese punto, admite que "siempre me pregunto qué hubiese pasado... si no fuera hijo de mis viejos y no hubiese tenido las oportunidades que tuve. Pero también pienso qué hubiese pasado si nunca hubiese aceptado estar en el Bailando. Porque eso fue una ventana por la que la gente me levantó el pulgar y a partir de ahí no paré de trabajar, gracias a Dios, en teatro y en tele, y ahora llega el cine. Siento que hubiese seguido en el palo del detrás de cámara, de la escritura, la dirección. No hubiese dejado de estudiar. Siempre en alguna rama del arte, aunque no sea delante de cámara, hubiese estado. No me veo siendo bombero u oficinista, no sería feliz en esos trabajos. Es lo que siempre tuve en mi casa y la influencia de mis viejos".

Fede Bal, el participante en el "Súper Bailando"

Amor esquivo

Respecto de los vínculos amorosos, su madre, quien es su mayor fan pero también su mayor crítica, varias veces lo tildó de "mujeriego". Al respecto, responde que "si soy mujeriego, ¿eso es necesariamente algo malo? Yo creo que no. Mi mamá lo ve por otro lado, siente que me falta esa mujer que me haga abrir los ojos y estar en el momento de armar una familia, y yo no estoy para eso. Lo que más quiere es que yo tenga una relación estable, y ser abuela. Pero no me veo con hijos".

"Lo que más quiere es que yo tenga una relación estable, y ser abuela. Pero no me veo con hijos"

Las últimas experiencias románticas que se conocieron del artista fueron malas. Tras varios meses de noviazgo, en 2019 se separó de Bianca Iovenitti y luego, tras conocer a una joven en un boliche, la chica decidió contar su cita con él en los medios. "Con mi última pareja nos separamos por un tema de tiempo. No estaba mucho en mi casa, trabajaba mucho; y estoy con el tema de la salud de mi viejo, y no tenía tiempo para nutrir la pareja. Me gusta darle cariño y atención a la persona con la que esté, y no estaba abocado a esa situación. Y con la otra chica, me molestó, porque es muy bajo conocer a alguien, aceptar una salida para conocerlo y a los diez minutos vendérselo a un periodista. Me pareció re triste. Se pierden los valores y los códigos, y les importa más contar que salieron conmigo que salir conmigo. Me vuelve bastante... no sé si paranoico, pero me cierra, no me dan ganas de salir para intentar algo con alguien".

Para remediar esa situación, aclara que "trato de manejarme por lo que siento, porque debería cambiar desde el núcleo, y es una mier... Uno tiene que ser fiel a lo que siente y eso es lindo, poder conquistar una mujer, y conocerse, tener intimidad. Pero es súper difícil, antes era más fácil conocer a alguien, y es muy complicado medir por qué se te acercan, qué quieren a cambio, si les gusta contarlo. Es difícil que una chica que ve la tele no me conozca y si sale conmigo, no lo cuente en su grupo de amigas, y que se viralice en rumor. Es muy frívola la vida, bastante solitaria".

Carmen Barbieri y Fede Bal tienen un vínculo muy estrecho

En esa forma de relacionarse también entra la jurisprudencia para Fede: "Me he enamorado de la persona equivocada, pero estuvo bueno también porque te conocés vos, en situaciones raras o feas. Es bueno que te pase. Hago un mea culpa, veo atrás y sé que tuve separaciones conflictivas muchas veces, tuve momentos que no quisiera que se repitan y por eso estoy haciendo el cambio. En algún momento debería acomodarse eso, no lo encuentro pero tampoco lo busco. Tampoco es que tengo una personalidad tan difícil, me encanta estar en pareja. Pero no encuentro el momento, el lugar ni la persona. Pero es un tema de prioridades, que hoy son mi trabajo, mi carrera y el resto es como voy acomodando los tiempos como puedo. Y no tengo un tipo de mujer, no podría decirte. Me gustan todas, mientras me hagan bien y tengamos una conexión especial".

A pesar de lo malo, insiste con que "no me arrepiento de nada porque cada persona que pasó por mi vida me hizo ser lo que soy hoy. Hasta las peores relaciones me dieron los mejores aprendizajes. De no permitir cosas, de hasta dónde, probarse uno como ser humano y como hombre. Pasé muchas cosas y hacia mis 30 siento que estoy llegando a un lugar estable de conocerme más a mí con las mujeres y con los vínculos en general. No haría las cosas de otra manera, pero tal vez no contaría, no expondría, no hubiese subido tantas cosas a las redes, no hubiese hecho tan pública mi vida privada. Pero el salir con actrices, bailarinas, gente del medio, hace que se te vaya de las manos. No siempre es culpa de uno. Van sucediendo cosas, una lleva a la otra y así llegué al lugar en el que estoy".

El actor está en sus 30 años y lleva una vida más reflexiva.

POLÍTICA Y RESPONSABILIDAD

"LE DEBO MUCHO A MI PAÍS"

"En el cine y el teatro se nota mucho la crisis, estamos atravesando un momento muy difícil”, expresa Fede, a quien no le suelen preguntar por temas políticos o sociales. Detalla que “en mi grupo de amigos, como en el de todos, se habla mucho de cosas a favor de Macri o de Cristina, algunos viven afuera, y no pueden ver qué es lo que pasa realmente. Me molesta discutir con ellos, porque somos amigos y es triste que estemos en esa, además de que no podés opinar claramente de algo si no lo vivís en la calle. Es muy fácil hablar desde Europa ganando en euros. Todos queremos que el país mejore, pero lo que veo en mi grupo de amigos más cercanos es que el 70% está laburando en Europa porque acá no encontraban laburo. Es durísimo”.

Con una vocación como la suya, también existen posibilidades de encontrar nuevos rumbos en el exterior, pero Bal no quiere saber nada: “No quiero irme del país, aunque en algunos momentos la idea ronde. Soy súper nacionalista, me encanta este país y me abrió las puertas para todo lo que hago. No me siento preparado para irme porque también siento que le debo mucho a este lugar”. De todas formas se pone firme cuando le preguntan su posición política, diciendo que “no hablo de eso públicamente. Al ser personas conocidas formamos opinión, queramos o no, entonces no quiero influenciar a ningún pibe o piba que lea. No quiero tener una responsabilidad así. Hay que cuidar lo que uno comunica”.

LA EXPERIENCIA CON SANTIAGO

"CON MI VIEJO NOS PASAMOS LA POSTA"

Desde hace largo tiempo, Santiago Bal está delicado de salud. Su hijo confiesa que “está luchándola. Con días buenos y malos. Pero está muy grande él, tiene 83 años. Lo atienden y le dan mucho amor. Espero que se mejore de a poco”. Entre sus últimos proyectos, Santiago cumplió un sueño, que era volver a trabajar en cine y junto a su hijo, en el filme “Rumbo al mar”.

Santiago Bal se encuentra internado en el ALCLA desde hace meses.

Siento que será su última película y es la primera que hice como productor, entonces es como que nos pasamos la posta. Era un pendiente de la vida. La generación de él que se cierra y la mía que se abre en el cine. Me llevo anécdotas y momentos hermosos con mi viejo de estar en rodaje durante tres semanas. El equipo técnico lo cuidaba como oro, porque estaba grande”. Al describir ese cambio de generación, comenta que se ve muy parecido a su padre, algo que corroboró durante el rodaje. “Veo en él un montón de cosas mías. En la personalidad, en la forma de ser. En la forma de actuar también. Fue muy lindo tener que ponerme a la altura de él en escena porque gritaban ‘acción’ y veía que tiene una cancha que no podés creer. Tenía esa actitud de cine. Había que ayudarlo porque era otro tono el de la película, no como las que él filmó. La gente espera algo que no va a ver. Vio un corte muy bueno y le gustó, aunque fue gracioso porque hizo varias críticas porque algunas escenas las habían cortado”.

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