@perez_daro 

Calificación: Buena

Por apelar a la sensibilidad menos sutil del mundo, los filmes sobre enfermedades o trastornos mentales ya conforman un subgénero dentro del drama hollywoodense. Este tipo de producciones ponen el foco, desde el comienzo y sin pausa, en las necesidades de las personas que padecen algún tipo de problema, lo que resignifica el motor para su realización. Son, entonces, películas que con su intención emotiva, intentan de alguna manera transformarse en servicio pues, ante todo obligan a visibilizar y enfrentar al público con cuestiones incómodas.

Dakota Fanning interpreta a una joven autista

Wendy vive en una casa de cuidado psicológico, y está bajo tratamiento con Scottie (Toni Collette), una psicóloga que también es una compañía materna. Tiene un trabajo estable y muchas rutinas para sobrellevar su vida en sociedad, que mantiene junto a lo único que ama hacer durante su tiempo libre: escribir sobre “Star Trek”. Al enterarse de un concurso para mandar un guión destinado a su programa favorito que, además, le permitiría ganar dinero y “liberar” así a su familia del peso de su tutela, se pone en campaña y le cuenta a su hermana su deseo pero recibe una negativa a ayudarla. Entonces, decide viajar a Los Angeles en un autobús, sola, y concretar su sueño.

El relato tendrá más de humor que de drama, pero siempre construido sobre el deseo de Wendy de llegar al lugar en donde debe entregar su preciado guión. Con un gran trabajo de Dakita Fanning -otrora niña prodigio de la actuación y que en su adultez aún no pudo descollar con ningún rol trascendental- el filme se destaca por evitar los golpes bajos más allá de la sensibilidad que necesita para llevar adelante la historia, proyectada también como una “road movie” pues más allá de la temática, todo se trata del primer viaje de Wendy y sus andanzas a pesar de sus limitaciones.