@perez_daro

Hace rato que las películas de acción intentan mostrar historias épicas, cuando no megalómanas, en las que los héroes hacen cosas improbables o directamente imposibles.

Y la saga de "Rápidos y furiosos", que llega por novena vez a la pantalla (más un spin-off de La Roca y Jason Statham) sigue demostrando que va un paso más allá en sus secuencias de vértigo. Con un conflicto familiar inesperado como punta de lanza y mucha imaginación, copará las salas con más de lo mismo, pero siempre yendo un poco más lejos.

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En esta entrega, Dom (Vin Diesel) deberá salvar al mundo nuevamente junto a su equipo y en el camino se enterará de que debe enfrentar a nada menos que su desconocido -hasta el momento- hermano Jakob (John Cena). Por primera vez, veremos flashbacks sobre la muerte de su padre, hecho que terminó separando los caminos y las personalidades de los dos Toreto.

Con Michelle Rodríguez, Tyrese Gibson, Chris "Ludacris" Bridges, Jordana Brewster y Nathalie Emmanuel en el reparto usual más algunos regresos inesperados, el filme es pura acción. A veces sin sentido y otras veces extraordinario, las secuencias ponen un nuevo límite a lo imaginable, incluso llevando literalmente un auto al espacio.

Sin embargo, es para destacar que de a poco el argumento comienza a reírse de esa característica de invencibilidad, por lo cual termina saliendo airoso de cualquier burla al respecto.

En tanto, nuevamente se apelará a la nostalgia con el recuerdo del fallecido actor Paul Walker y a los sentimientos de pertenencia a través de la familia de sangre y la elegida. Se respira testosterona y olor a llanta quemada, pero siempre con valores por delante.

El tráiler de "Rápidos y Furiosos 9"