@perez_daro

Calificación: Buena 

Al salir de la cárcel tras cinco años de encierro, Debbie Ocean (Sandra Bullock), hermana de Danny (George Clooney, en la saga de estas películas de atraco), sale con una sola idea en la cabeza.

Si bien para obtener la libertad por buen comportamiento alega que quiere una “vida simple”, está lejos de llevarlo a cabo. Debbie planeó, durante su tiempo a la sombra, el robo de una joya de diamantes valuada en 150 millones de dólares, perteneciente a la famosa marca Cartier.

Súper elenco femenino en "Ocean's 8"

Para ello, primero contacta a Lou Miller (Cate Blanchett). Para la logística, necesitan a varios cómplices más, pues lo más complejo es hacer que la gargantilla que desean salga de la bóveda subterránea en la que está guardada. La idea, entonces, será lograr que la actriz de fama mundial Daphne Kluger (Anne Hathaway) use la joya en la famosa Met Gala, que reúne a los más reconocidos artistas, deportistas y filántropos de Estados Unidos. Para ello, contactarán a Rose Weil (Helena Bonham Carter), una diseñadora a punto de irse a la quiebra, que no duda en ayudarlas y manipulando la situación, logra transformarse en la modista de Kluger.

Una hacker ( Rihanna), una carterista profesional (Awkwafina), una experta en joyas (Mindy Kaling) y una ladrona de camiones (Sarah Paulson) también serán parte imprescindible del grupo femenino que participe de este proyecto delictivo. Más allá de ser catalogada como una película de “robo” o “atraco”, lo que sobresale en el filme dirigido por Gary Ross, es su intención cómica, aunque en muchos casos los gags no terminan siendo lo suficientemente divertidos.

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Además, más allá de que es interesante que el elenco protagónico sea netamente femenino (Bullock alienta antes del robo diciéndoles que en algún lugar hay una nena que de grande querría ser criminal, y que deben hacer todo bien para servirle como ejemplo), el hecho de que el robo sea de una joya y todo esté ligado a la moda, le otorga un tufo heternormativo que parece querer sesgar la audiencia.

Evidencia de esto, es que hace poco hubo una avant premiere del filme promocionada por marcas de ropa y a la que asistieron personalidades e influencers de ese universo “fashion”, como si lo femenino siempre debiera estar ligado a esa forma de ver el mundo. Desgraciadamente, esos rasgos son fuertes dentro de la película (obligadamente muestran los vestidos de las actrices en extendidos planos) y corren la atención de lo importante.

Dicho esto, el filme es entretenido todo el tiempo, aunque carece de la complejidad en el operativo que supieron tener las tres películas estrenadas en la década pasada. Incluso, los obstáculos que se presentan ni siquiera son alarmantes, lo que suprime la tensión y la posibilidad de un plot twist, imprescindibles para este tipo de películas. También se extraña la presencia de un villano, una cara visible a la cual odiar para empatizar con las figuras en contraposición. Esto determina que la armonía funcione tan aceitada en la narrativa, que no tracciona con ningún elemento en contra, incluso cuando las coartadas parecen caerse a pedazos.